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Opinión

Berlín debería avergonzarse

La decisión de la ciudad de Berlín de no iluminar la Puerta de Brandeburgo con los colores rusos luego del atentado de San Petersburgo es equivocada, moral y políticamente, opina Ingo Mannteufel.

En el pasado reciente, la Puerta de Brandeburgo fue iluminada siete veces en señal de compasión y duelo por la muerte de víctimas de atentados terroristas. Así sucedió después de los ataques en París, Bruselas, Orlando, Berlín, Estambul, Jerusalén y Londres. En todos los casos fueron proyectados sobre la Puerta de Brandeburgo los colores de las banderas nacionales de los respectivos países. En el caso de Orlando, ciudad en la que había sido atacado un club de LGBT, se proyectaron los colores del arcoiris.

Que la puerta de Brandeburgo no haya sido iluminada ayer lunes (03.04.2017) –día del atentado en San Petersburgo, con 14 víctimas mortales– con los colores de la bandera rusa es sorprendente. La explicación de las autoridades de la ciudad-Estado de Berlín de que San Petersburgo no es una ciudad hermanada con la capital alemana no es muy convincente.

Trasfondo: Explosión en el metro de San Petersburgo

Trasfondo: Kirguís identificado como atacante del metro de San Petersburgo

Las víctimas rusas del terror y sus familias merecen nuestra compasión y nuestra solidaridad no menos que los afectados por los ataques de otros extremistas islámicos, ya sea en Orlando, París o Estambul como en Irak, Nigeria, Kenia o Pakistán.

Los rusos son víctimas del terror y de su propio Gobierno

La controvertida política rusa en Siria no es ningún argumento para negarles nuestras condolencias y pésame a los rusos. Al fin y al cabo, el terrorismo y la violencia contra civiles nunca pueden ser justificados. A diferencia de los ciudadanos en las democracias occidentales, justamente los rusos de a pie nunca fueron preguntados en elecciones libres y democráticas si apoyan o no la política del Gobierno. Son víctimas no solo de los ataques terroristas, sino que, como súbditos, carecen de toda influencia en su propio país.

Desde la crisis del año pasado entre Occidente y Rusia debido a la ocupación y anexión de la península de Crimea y la agresiva política rusa en el este de Ucrania, Occidente no se cansa de repetir que rechaza la política del Kremlin, pero que ve al pueblo ruso como parte de Europa y con los mismos derechos.

Ingo Mannteufel (DW)

Ingo Mannteufel

Si Occidente toma en serio sus propias palabras, tiene la obligación moral y política de demostrar su solidaridad con las víctimas del terror en Rusia. Que ayer la Puerta de Brandeburgo no haya sido iluminada con los colores rusos fue, por lo tanto, equivocado, incluso vergonzoso.

Autor: Ingo Mannteufel (PK/ CP)