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La prensa opina

Benedicto XVI: un viaje logrado

Al término de la visita efectuada por Benedicto XVI a Estados Unidos, los editorialistas de la prensa europea hacen un balance positivo, destacando la claridad con que el Papa abordó el tema de los abusos sexuales.

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Broche de oro en el Yankee Stadium.

The Times, de Londres: “Durante su viaje a Estados Unidos, el Papa Benedicto XVI logró sin duda desembarazarse de la sombra de su carismático antecesor, Juan Pablo II, tanto en lo que respecta al contenido de sus discursos como a la forma en que los presentó. Y les demostró a todos aquellos que habían dudado de él, que es sin duda una persona más cálida y sensible que el doctrinario académico que provocó tantos titulares hace tres años”.

Nuevos límites

La Stampa, de Turín: “Para el Papa Ratzinger, el Estados Unidos religioso no es simplemente un modelo que se debería seguir, sino un modelo que se debe corregir. Se trata de una nación en la que se ora mucho pero en la que, al mismo tiempo, muchos católicos sólo están ligados a Roma por un hilo extremadamente delgado. Éste es un claro signo de los rasgos de individualismo y liberalismo que han marcado la historia del país. El Papa Ratzinger ha trazado nuevos límites a los católicos de la nación más abierta y progresista del mundo y se mantiene así fiel a sus posición, que aspira a una fe y una Iglesia con sentido de tradición e integridad religiosa”.

Discurso sin tapujos

Badische Zeitung, de Karlsruhe: “Quizá no haya sido una oleada de emociones desenfrenadas lo que desencadenó el visitante de Roma. Pero sí se le tributó respeto. En primera línea, este viaje transatlántico permanecerá grabado en la memoria porque el Pontífice lo aprovechó para hablar claro, sin rodeos”.

¿Cambios concretos?

Der Standard, de Viena: “Las disculpas a as víctimas estadounidenses de abusos sexuales son tardías. Durante años, la Iglesia intentó encubrir del modo usual el escándalo: los sacerdotes pedófilos simplemente eran trasladados por sus superiores a otro lugar. (...) A diferencia de su antecesor Juan Pablo II, en cuyo período estalló el escándalo del abuso sexual y quien se negó a recibir a las víctimas, Benedicto XVI a todas luces se dio cuenta de cuán importante es admitir la culpa, incluyendo la que cabe a la Iglesia como institución. Sólo queda la duda de si esto, como lo ha insinuado el Vaticano, también se traducirá en una modificación del Derecho Canónico. Debería ser obvio suspender de inmediato de sus funciones a sacerdotes que abusen de niños. Y lo mismo vale para aquellos que intentan encubrirlos".