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Literatura

La masacre nazi de Distomo

5 de octubre de 2016

Un nuevo libro relata la masacre cometida por tropas de las SS en la localidad griega de Distomo. Está dedicado a un sobreviviente: Argyris Sfountouris.

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Berlin Voicing Resistance Festival Argyris Sfountouris
Imagen: DW/Panagiotis Kouparanis

Argyris Sfountouris tenía 4 años de edad cuando, en 1944, las tropas de las SS incendiaron por completo Distomo, violaron a las mujeres y masacraron a la población. Sus padres fueron brutalmente asesinados, al igual que otros 32 familiares. Una hermana suya lo rescató en el último minuto de la casa en llamas.

Argyris Sfontouris tiene entretanto 76 años y contó su historia en un programa de la TV alemana. Dijo también que hasta ahora no ha recibido ninguna indemnización ni una disculpa oficial del Gobierno alemán. El periodista Patric Seibel vio el programa, quedó profundamente impresionado y decidió tomar contacto con el sobreviviente de la matanza.

Represalia nazi

La historia de Distomo es particularmente trágica y brutal. El 10 de abril de 1944, las tropas SS recibieron órdenes de matar indiscriminadamente a los habitantes de ese pueblo y arrasarlo. Fue una represalia por un contraataque de combatientes de la resistencia griega que había costado la vida a siete soldados alemanes. La masacre de Distomo dejó un saldo de 218 civiles muertos; casi nadie logró salir con vida del poblado.

SS-Massaker im griechischen Distomo 1944
Foto tomada en 1944 por un soldado alemán no identificado.Imagen: picture-alliance/dpa

Seibel describe en su libro estos hechos históricos. Pero Argyris Sfountouris está en el centro de la obra, titulada con una frase suya: "Sigo siendo el niño de cuatro años de entonces”.  En entrevista con DW, señala: "Cuando miro hacia atrás no pienso con el intelecto que tengo ahora, sino del modo en que en ese entonces traté de entender lo que viví”. A la edad de 8 años, Sfountouris abandonó su patria griega y llegó a una Aldea Infantil Pestalozzi en Suiza. Allí creció con otros huérfanos de guerra, fue a la escuela, estudió y trabajó luego como maestro de física en escuelas suizas. Además colaboró con diversos proyectos de ayuda al desarrollo en África y Asia, siempre del lado de los más débiles de este mundo.

Pendiente de Grecia

En el libro, que acaba de ser publicado, la historia personal de Argyris Sfountouris se entrelaza con la de Grecia. Desde su lugar de residencia, Zúrich, seguía con tención lo que acontecía en su patria. En la década del 70, durante la dictadura militar griega, contribuyó a luchar contra ella traduciendo texto al alemán y publicando obras líricas prohibidas por el régimen.

Patric Seibel destaca también la personalidad de Sfountouris. "Pese a haber vivido de niño algo tan horrendo, es una persona que impresiona increíblemente por su amabilidad”, señala en entrevista con DW. Y agrega: "No tiene nada de amargura, aunque naturalmente no ha olvidado nada. Ha mantenido su tenacidad y es una persona con principios muy claros”.

Larga lucha

Argyris Sfountouris Autor
Imagen: picture-alliance/Bernd Kammerer

Al mencionar la tenacidad de Sfountouris, Seibel se refiere a su lucha por el pago de reparaciones a Grecia. Un capítulo del libro está dedicado al tema de las indemnizaciones y a la intransigente actitud de Alemania de dar por cerrado el asunto. "Pienso que la culpa alemana, jurídica y moral, es evidente. Pero no puedo imaginar que el actual gobierno alemán cambie su postura”, indica el autor.

No obstante, Argyris Sfountouris no se rinde. Desde hace 20 años intenta lograr que los políticos alemanes lo escuchen. Aplaude por ello la decisión del Gobierno griego de tratar públicamente el tema, aunque para muchos el momento haya sido el más inoportuno: Grecia intenta recuperarse financieramente y lucha por la confianza de sus socios de la Unión Europea, entre los que también se cuenta Alemania. "Es difícil encontrar el momento apropiado. Para los alemanes no hay un momento oportuno. Por eso, debe haber cierta presión”, señala. Y acota: "Cuando visité el año pasado a Alexis Tsipras, le dije que creo que esta demanda debe plantearse a nivel internacional”.

Autora: Alexandra Kosma