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Economía

Banco de Inglaterra, al rescate

Con un millonario operativo de rescate, el banco central británico intenta sacar a flote a las entidades financieras afectadas por la crisis de los créditos hipotecarios estadounidenses.

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La crisis ya se siente en las calles de Londres.

La operación de rescate lanzada hoy por el Banco de Inglaterra (BoE) da una idea aproximada sobre el impacto que la crisis crediticia puede tener en Europa. El ente emisor británico acudió en ayuda de los bancos nacionales con una inyección financiera multimillonaria de dimensiones inéditas en la historia del país, que, sin embargo, no tomó a nadie por sorpresa.

Desde el estallido de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos, el panorama en Gran Bretaña se ha ensombrecido: miles de empleos en el sector financiero corren peligro inminente de desaparecer, los precios de la vivienda caen por primera vez en años y la debacle de los bancos amenaza con extenderse al resto de la economía.

El "peor shock" en años

Großbritannien Finanzminister Alistair Darling

Alistair Darling se muestra preocupado.

Con los bancos buscando otras fuentes de beneficios por la sequía de los mercados y las amortizaciones multimillonarias forzadas por la crisis, la era de hipotecas baratas ha llegado a su fin en el Reino Unido. "Éste es seguramente el peor shock que vemos en el mercado financiero hace generaciones", dijo con claridad el ministro de Finanzas, Alistair Darling.

La operación del BoE permitirá a los bancos británicos cambiar préstamos hipotecarios de cobro dudoso por valores más sólidos como bonos del Tesoro británico por un total de 50.000 millones de libras esterlinas (100.000 millones de dólares/62.000 millones de euros). Contando con estos activos, el Tesoro británico espera que los bancos tengan mejor acceso a dinero fresco en el mercado.

Intervención impostergable

El ente emisor reacciona así a la presión que hace meses acosa a la city londinense, la mayor plaza financiera de Europa. Banqueros de alto rango abogaron ante el banco central y el primer ministro Gordon Brown por más ayudas para el sector financiero, el más importante de la economía británica, que esta vez consideró impostergable la intervención del Estado.

Hasta ahora, las actuaciones del BoE no consiguieron aquietar las aguas. Las tres bajadas consecutivas de tipos de interés desde diciembre fueron absorbidas por el mercado sin demasiado trámite y el rescate del banco hipotecario Northern Rock terminó en su nacionalización.

Sombrías perspectivas

Si la última medida no produce los efectos deseados, el BoE estudia duplicar el paquete a hasta 100.000 millones de libras, según medios locales. Habrá que esperar, pero las perspectivas no son las mejores: según un estudio del banco Lloyds TSB, las empresas ven el futuro con un pesimismo que no se veía desde hace seis años.

La oposición criticó entre tanto que sean otra vez los contribuyentes quienes pagan los platos rotos tras años de malas decisiones por parte de los bancos. Según el portavoz de Finanzas de los liberal-demócratas, Vince Cable, "no puede ser que los bancos privaticen sus beneficios y nacionalicen sus pérdidas".