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El Mundo

¿Avanzan EE. UU. y Rusia hacia una confrontación en Siria?

El derribo de un avión militar sirio por los estadounidenses es el último -y quizás el más grave- signo de una mayor involucración militar de Washington en la guerra. Eso podría ponerlo en vías de una colisión con Rusia.

Cuando un F/A-18E de la US Navy derribó el sábado una aeronave siria de construcción rusa SU-22 que había atacado a las milicias kurdas afines a la coalición estadounidense durante el cerco a la ciudad de Al Raqa, Moscú no tardó en responder que lo consideraba una "agresión" contra las fuerzas del gobierno sirio, al que el Kremlin respalda.

Las autoridades rusas no sólo suspendieron el llamado canal de 'deconfliction' (establecido con Estados Unidos para evitar potenciales incidentes militares entre los dos países), sino que también dijeron que su ejército derribaría cualquier aeronave al oeste del río Éufrates, en la zona considerada por el Kremlin su área de operaciones.

Para Yezid Sayigh, un alto miembro del Carnegie Middle East Center consultado por DW, la pregunta clave es por qué el gobierno de Siria desplegó siquiera un avión de combate sobre Al Raqa, algo que no había hecho en años. "Mi evaluación es que el régimen de Al Asad está probando las 'líneas rojas' de Estados Unidos allí y en la Badia [las zonas desérticas del sudeste, fronterizas con Jordania] y que las están reafirmando", escribió Sayigh en un correo electrónico.

Peligros de escalada

El incidente puso de manifiesto la intensificación en la guerra de proximidad entre fuerzas respaldadas por Rusia y por Estados Unidos en Siria. Y que, potencialmente, podría enfrentar cada vez más a ambos países en la batalla por controlar la región. En las semanas previas al derribo del avión ya había habido hasta tres ataques estadounidenses contra tropas sirias. Y han incrementado el apoyo militar a las milicias aliadas para derrotar al Estado Islámico en su bastión, Raqa.

"Los riesgos de una escalada y de la confrontación directa entre los Estados Unidos y Rusia han aumentado, y algunos incluso dirían que son un hecho, dado el aumento del número de incidentes", afirma, por su parte, Jonathan Stevenson, exdirector del Consejo Nacional de Seguridad para asuntos políticos y militares, Oriente Medio y el Norte de África, en la Casa Blanca durante el gobierno de Obama en entrevista con DW.

Syrien Aleppo Russische Soldaten (picture-alliance/AP/Russian Defense Ministry)

El apoyo militar ruso ha sido la clave de la supervivencia del régimen de Al Asad.

"Es una situación muy peligrosa", coincide Iwan Morgan, profesor de estudios estadounidenses en el University College de Londres. "Las posibilidades de confrontación han aumentado de manera significativa". Aunque el riesgo existe, para ambos analistas ni Washington ni Moscú tienen ningún interés en dejar que la situación se agrave. Es probable que la administración estadounidense evite que la situación llegue al punto de requerir la presencia de más tropas de tierra en Siria, explica Stevenson, actualmente miembro distinguido del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS).

Ningún interés en la confrontación

Y a Rusia tampoco le interesa tensar la situación, continúa Stevenson, porque en ese caso sus fuerzas se verían sobrepasadas por la capacidad estadounidense . "Es una especie de simulacro", afirma. Morgan coincide, pero "por supuesto que puede pasar, como en muchos conflictos en la historia, que se llegue a un extremo en el que la situación estalle", aclara. Y añade que también le preocupa una posible confrontación con Irán, que ha sido otro respaldo clave del gobierno sirio.

Russland Wladimir Putin und Hassan Rouhani in Moskau (Getty Images/AFP/S. Karpukhin)

Irán y Rusia son los dos grandes apoyos internacionales de Al Asad.

Nuevas ostilidades

Ya en mayo, en un incidente que ha recibido relativamente poca atención, aviones de combate bombardearon fuerzas chiítas que se habían aventurado demasiado cerca de las tropas estadounidenses a lo largo de la frontera de Siria con Irak. Los analistas coinciden en que, en un plano más amplio (más allá de la operación antiterrorista contra Estado Islámico) es difícil intuir la estrategia estadounidense. Un cambio de régimen, al menos de momento, no está en la agenda.

Pero, advierte Stevenson, mayores choques entre Rusia y Estados Unidos, sean intencionales o accidentales, no deberían sorprendernos. Máxime si los canales de comunicación se usan cada vez más esporádicamente y los estadounidenses aumentan gradualmente sus operaciones de apoyo a las fuerzas de la oposición.

Michael Knigge (LGC/ CP)

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