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Salud

Autos: emisiones que matan

Miles de personas mueren alrededor del mundo debido a la contaminación del aire causada por las emisiones de los motores. Los filtros deberían solucionar ese problema; pero, ¿quién indemniza cuando éstos no funcionan?

Según el estudio más reciente del Instituto Max Planck para Química, con sede en Maguncia, Renania-Palatinado, unas 3,3 millones de personas mueren prematuramente alrededor del mundo cada año debido a la contaminación del aire. 160.000 de ellas pierden la vida debido a las emisiones de los automóviles. Los más afectados son los habitantes de los países industrializados y las grandes ciudades.

En Alemania mueren 35.000 personas anualmente a causa de la contaminación ambiental. El 20 por ciento de esos decesos –7.000 en total– es atribuido por los científicos a los efectos de los gases generados por los coches; eso es el doble de las muertes ocasionadas por accidentes automovilísticos. Y esa tendencia le sale muy cara a los contribuyentes, que son quienes sostienen con sus aportes al sistema de salud germano.

El polvo fino y el óxido de nitrógeno generado por los motores perjudican a las vías respiratorias, refuerzan las alergias, contribuyen al desarrollo de cánceres y, en consecuencia, elevan los costos de las aseguradoras médicas. Los cálculos del Fondo Monetario Internacional (FMI) apuntan a que los daños globales a la salud causados por las emisiones de los motores superan la marca de los 200.000 millones de euros al año.

El polvo fino y el óxido de nitrógeno generado por los motores perjudican a las vías respiratorias y contribuyen al desarrollo de cánceres.

El polvo fino y el óxido de nitrógeno generado por los motores perjudican a las vías respiratorias y contribuyen al desarrollo de cánceres.

Estados Unidos, ¿un ejemplo para Alemania?

El Gobierno de Alemania culpa a los coches diésel por el hecho de que el óxido de nitrógeno medido en sus ciudades supere el nivel permitido; eso consta en un documento redactado por una institución europea al que tuvo acceso DW. Los filtros de escape no funcionan en los vehículos de Volkswagen y varios estudios sostienen que las emisiones de óxido nítrico de otros autos quintuplican el nivel promedio aceptado por las leyes.

“Los jefes de Daimler, Volkswagen y BMW son co-responsables por la muerte prematura de decenas de miles de personas al año debido a las emisiones de sus coches”, asegura Jürgen Resch de la organización ambientalista Deutsche Umwelthilfe (DUH). Sin embargo, comenta Remo Klinger, abogado especializado en temas ambientales, sería difícil que en Alemania prosperaran demandas de indemnización por este motivo.

“Una persona con afecciones pulmonares se vería forzada a demostrar que su enfermedad fue ocasionada por vehículos determinados y esa relación causa-efecto es muy difícil de probar”, explica Klinger, agregando que en Estados Unidos sería más fácil; en ese país están permitidas las demandas colectivas y bastaría con demostrar las “probabilidades estadísticas” que existen de enfermar a causa de las emisiones de los coches.

Oliver Krischer, experto en materia ambiental y diputado del partido Los Verdes, quisiera que el debate en torno al fraude de Volkswagen –que manipuló el software para la medición de emisiones en sus coches– incluyera argumentos relacionados con los daños a la salud ocasionados por los gases de los autos. “El óxido nítrico causa miles de muertes al año; eso ya no es un asunto trivial”, enfatiza Krischer.

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