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Economía alemana

¿Autopistas construidas por aseguradoras?

La infraestructura alemana se financia principalmente a través de la recaudación fiscal, pero ahora las empresas privadas, como las aseguradoras, buscan nuevas inversiones debido a los bajos intereses.

En Alemania, la infraestructura está decayendo. Puentes, calles y otras construcciones ya han llegado a la edad madura, y habrá que renovarlas en las próximas décadas. Para eso, el gobierno alemán busca modelos para involucrar a inversores privados, es decir, Proyectos Públicos Privados.

Por tradición, las aseguradoras invierten el dinero de sus clientes en bonos estatales y en títulos hipotecarios. Pero en los últimos años, los intereses de esas inversiones bajaron drásticamente. Según Gerd Weidenfeld, director del departamento de Finanzas Corporativas de la compañía de seguros Gothaer, “hay que decir que los mercados de inversiones se han agotado, no en última instancia debido al programa de compra de bonos del Banco Central Europeo, y hoy no ofrecen buenos réditos”.

Sorteando obstáculos

Muchas aseguradoras, como la Gothaer, podrían financiar muy pronto la construcción de puentes y autopistas, pero tendrían que sortear algunos obstáculos legales y estrictas normas referidas al capital propio. En comparación con Gran Bretaña, en Alemania hay pocos de estos grandes proyectos.Tim Ockenga, de la Asociación de Compañías de Seguros de Alemania, aconseja orientarse hacia el extranjero, donde “las inversiones privadas son más corrientes, y aprender de esas experiencias”.

Axel Kleinlein, de la Asociación de Clientes de Compañías de Seguros, por su parte, está en contra de esa idea. Después de todo, dice, los ciudadanos alemanes ya pagan impuestos para que se construya y se mantenga la infraestructura. En Alemania existe la posibilidad de abrir un seguro de vida que mejore la jubilación estatal, una opción que muchos alemanes eligen. La idea de invertir sus aportes jubilatorios en autopistas es, según él, una doble carga: “Cuando haya que renovar una autopista, alguien tiene que pagar el peaje, y ese es, una vez más, el ciudadano, y cuando al final el proyecto es peligroso, porque puede llegar a ser arriesgado, entonces al final debe pagar también el ciudadano que paga sus impuestos”.

También Gerd Weidenfeld es conciente de ese riesgo. El capital invertido debe producir un rédito absolutamente confiable. Hay suficientes ejemplos negativos, en España, Italia o Rumania, por ejemplo, donde las gratificaciones por almacenamiento de energía en parques solares se recortaron de forma retroactiva. “Son cosas de las que los inversores debemos asegurarnos totalmente de que no sucederán en Alemania”, explica.

Para no poner en peligro los aportes jubilatorios de sus miembros, aseguradoras como la Gothaer exigen garantías estatales durante lapsos prolongados. En el caso de la construcción de autopistas o puentes, señala Weidenfeld, debe quedar claro que “el gobierno federal garantiza los proyectos, o el Estado pone a disposición retribuciones en forma regular”.