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Europa

Atentado en Irlanda del Norte: "terrible recordatorio del pasado"

Doce años después del último atentado contra militares en Irlanda del Norte, dos soldados fueron asesinados y otras cuatro personas resultaron heridas en un ataque contra un cuartel policial en el norte de Belfast.

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Atentado en Irlanda del Norte: dos muertos y cuatro heridos.

Según informan los medios de comunicación británicos, aunque el dato no ha sido confirmado aún oficialmente, los terroristas se habrían hecho pasar por repartidores de pizzas: cuando los militares salieron a recoger las pizzas que habían pedido, abrieron fuego desde un automóvil.

El ataque se produjo en el condado de Antrim. Entre los heridos, algunos de ellos muy graves, se encuentran dos miembros del ejército y dos civiles. Ningún grupo ha reivindicado la autoría del asalto pero se presupone que podría tratarse de disidentes republicanos que se oponen al proceso de paz en Irlanda del Norte.

En cualquier caso, el director de la investigación, Derek Williamson, dijo que se trató de "un intento de asesinato masivo".

De nuevo ante la puerta de casa

Según los testigos, primero se escuchó una retahíla de disparos y después las sirenas del cuartel, seguidas de inmediato por las de las ambulancias y la policía. Pronto fue cercada la zona que rodea al estacionamiento militar y los políticos se apresuraron a hacer sus declaraciones.

El primer ministro británico, Gordon Brown, envió desde Londres sus condolencias a las familias de las víctimas y aseguró que el proceso de paz en Irlanda del Norte seguirá adelante. El ministro británico para la región, Shaun Woodward, condenó el atentado calificándolo de "acto de barbarie criminal", condena a la que se unieron también los gobiernos de Irlanda e Irlanda del Norte, así como el Parlamento Europeo, cuyo presidente, Hans-Gert Pöttering, emitió un comunicado calificándolo de "ataque despreciable y criminal (...) contra las instituciones democráticas de Irlanda del Norte"..

El jefe del Ejecutivo norirlandés, Peter Robinson, pospuso el viaje a Estados Unidos que tenía previsto tras conocer la tragedia, que calificó de "terrible recordatorio del pasado". Gerry Adams, el presidente del Sinn Fein, aseguró que se trata de "un ataque al proceso de paz". "Los responsables no tienen ningún apoyo ni estrategia para lograr una Irlanda unida. Su intención es que los soldados británicos vuelvan a las calles", criticó el político.

Ian Paisley Junior, miembro de la Asamblea de Irlanda del Norte e hijo del histórico líder con su mismo nombre, advirtió que "éste podría ser un momento decisivo en la historia de Irlanda del Norte". "En los últimos diez años”, continuó, “la gente se ha convencido de que estas cosas ocurren sólo en el extranjero, por ejemplo en Basora (Irak). Por desgracia, ahora vuelven a suceder ante las puertas de nuestras casas".

No del todo inesperado

Algunos analistas destacaron que el ataque no fue del todo inesperado. Disidentes republicanos intentaron recientemente en varias ocasiones matar a policías, como ocurrió hace unas semanas, cuando las fuerzas de seguridad desactivaron una bomba de casi 140 kilogramos. El jefe policial de esta región británica, Sir Hugh Orde, advirtió en los últimos días que las posibilidades de que se produjera un atentado terrorista de envergadura eran tan altas como hace diez años.

Durante décadas Irlanda del Norte fue escenario de luchas sangrientas entre protestantes “probritánicos” y católicos “proirlandeses”, hasta que en 1998 el acuerdo del Viernes Santo sentó las bases para que se iniciara el proceso de paz, que desembocó en el actual Gobierno de coalición. El conflicto ha causado la muerte a más de 3.000 personas desde los años 60, la mayoría víctimas del IRA.

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