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Ciencia y Ecología

Asteroide inocuo

El acercamiento del asteroide 2007 TU24 a 500.000 kilómetros de la Tierra, hecho que ocurrirá este 29 de enero, no conlleva peligro alguno, aclara a DW WORLD cientifico europeo.

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Radiotelescopios como el de Duisburg permiten localizar y medir asteroides.

Si en la inmensidad del cosmos no ocurre algo de proporciones verdaderamente bíblicas, el asteroide 2007 TU24 se ubicará en el transcurso de este martes (29.01.2008) a una distancia de medio millón de kilómetros de nuestro planeta.

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El 2007 TU24 pasará a medio millón de kilómetros de la Tierra.

Ello es motivo suficiente para que científicos y empíricos desplieguen una constelación ingente de alusiones al tema. Después de todo, se dice, es el asteroide más grande que se ha acercado a la Tierra en muchos años.

Se creía en principio que el cuerpo celeste tenía un diámetro de 400 metros. No obstante, astrónomos de diversos observatorios establecieron que en realidad el 2007 TU 24 es bastante menor -250 metros de diámetro- y que tiene forma asimétrica.

Asteroide en curso

Uno de los equipos científicos que logró captar y medir el asteroide en cuestión es el del observatorio de Eschenberg, ubicado en la localidad suiza de Wiesendangen. En declaraciones a DW WORLD, el director de dicho centro de investigación, Markus Griesser, afirma que de acuerdo a sus observaciones más recientes “el asteroide sigue en curso, tal y como se había calculado y la mañana del 29 de enero se ubicará a una distancia de 500.000 kilómetros de la Tierra.”

Asteroid in Spanien

Un fragmento de asteroide cayó sobre tierras españolas en 2003.

Griesser explica cómo se lleva a cabo la medición de un cuerpo celeste que vaga a cierta velocidad por el espacio sideral: “La posición exacta de los asteroides se determina tomando una fotografía, la cual se compara con un catálogo estelar grabado previamente como referencia. Para que la medición tenga validez se debe registrar asimismo la hora exacta en que se tomó la imagen”, dice.

Precisamente, la ubicación exacta de los asteroides es condición fundamental para calcular después, con absoluta precisión, su ruta exacta.

No hay razón para alarmarse

El acontecimiento astronómico de este martes ha servido además para que oráculos de toda denominación viertan sus visiones o su imaginería. Pero desde el punto de vista científico, la cercanía del asteroide no representará peligro alguno para la Tierra y sus habitantes.

“¡Por supuesto que no!”, responde Griesser a preguntas específica de DW WORLD sobre posibles reverberaciones causadas por el astro errante. De hecho, "medio millón de kilómetros es una distancia que puede ser observada con bastante serenidad".

Pero incluso si un cuerpo celeste de esas dimensiones hiciese colisión con nuestro planeta, los daños serían locales y de ninguna manera causarán el famoso “fin del mundo” ni nada parecido, afirma el astrónomo.

Asteroid Mathilde

Como el asteroide Mathilde, el 2007 TU24 es asimétrico.

El lado luminoso del asteroide

Markus Griesser conoce aspectos mucho más luminosos de la investigación espacial. Hace poco descubrió un cuerpo celeste al cual bautizó precisamente con el nombre de Wiesendangen. No es el único caso.

“Hasta el momento son siete los asteroides que he descubierto en el observatorio de Eschenberg. Todos han sido obra de la casualidad, pues no soy un ‘cazador de asteroides'”, dice.

Precisamente estos descubrimientos y otros muchos han causado que se discuta con furor sobre la presencia de los asteroides cerca de la Tierra. Pero no es que hoy el peligro sea mayor, sino que las herramientas de la tecnología permiten descubrir con más precisión nuevos cuerpos celestes.

“Descubrir un nuevo asteroide me provoca cierta compensación, pues el seguimiento de pequeños cuerpos celestes cercanos a la Tierra requiere mucho tiempo, paciencia y tezón. Así, cada nuevo avistamiento es como la cereza en el pastel para el trabajo del astrónomo, que por lo general es muy poco espectacular”, finaliza el cienfífico suizo.

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