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Cultura

ARTE: La aventura franco-alemana

Hace exactamente 25 años, se colocó en Estrasburgo la primera piedra del canal de televisión europeo multilingüe. El proyecto fue un salto hacia lo desconocido para todos los involucrados.

Para los televidentes alemanes ARTE pertenece a la oferta televisiva tanto como la primera cadena o ZDF, pero no siempre fue así. Desde que el canal salió al aire en mayo de 1992, su camino no ha sido fácil. A mediados de los ochenta se puso en marcha un programa europeo de satélites que pedía nuevos canales. La idea de una cadena cultural fanco-alemana se debe a Lothar Späth, expresidente de la región de Baden-Württemberg, y al ministro de Cultura francés Jack Lang. Los presidentes François Mitterrand y Helmut Kohl los respaldaron en la cumbre celebrada en 1988, en Bonn.

En noviembre de ese año un grupo de expertos trató de sentar las bases para establecer la cadena. Es ahí cuando surgieron las primeras dificultades. Mientras la centralista Francia da luz verde al proyecto, en Alemania hay que convencer a cada presidente regional, con lo que se estancan las negociaciones.

El empujón de la caída del muro

Para volver a la mesa de negociación hizo falta un aldabonazo: la caída del muro de Berlín. Los políticos alemanes querían enviar una clara señal de acercamiento a Francia. Es así como en vísperas de la reunificación se firma un acuerdo entre este país y los entonces once estados federados de Alemania occidental. Todo se acelera, los expertos se ponen de acuerdo en establecer la sede central en Estrasburgo y sus filiales en París y en Baden-Baden. Hasta le ponen nombre a la criatura: ARTE (Asociación Relativa a la Televisión Europea).

El 30 de abril de 1991 se funda en Estrasburgo, finalmente, la cadena cultural ARTE bajo la figura de una agrupación europea de interés económico. ¡Ya sólo faltaba hacer televisión! El entusiasmo era creciente a ambos lados del Rin: “fue realmente una revolución”, dice Sabine Rollberg, jefa de redacción para ARTE de la cadena pública alemana WDR. “Todo París estaba engalanado con carteles de ARTE. En Estrasburgo nos repartieron en varios edificios. Yo iba en bicicleta de aquí para allá entre las distintas redacciones. Trabajábamos de las siete de la mañana hasta medianoche. Fue una época increíblemente intensa y disfrutamos mucho al sacar adelante este proyecto franco-alemán”.

Con sus noches temáticas ARTE empieza a hacerse un sitio en el panorama televisivo y con sus coproducciones empieza a ganar premios internacionales de cine. Los eventos culturales y los conciertos que organiza ganan adeptos a ambos lados del Rin. Es una cadena que pone en horario de máxima audiencia cine de autor y que anuncia la ópera como si fueran conciertos de rock. También hubo errores de organización, como cuando se emitió una película de Uzbekistán accidentalmente con subtítulos en ruso, pero se debieron a la inexperiencia de los primeros años y no le restan encanto a la aventura que supuso.

Dr. Sabine Rollberg WDR Beauftragte arte

Sabine Rollberg, jefa de redacción para ARTE de la cadena pública alemana WDR.



El éxito temprano en Francia

En Francia las condiciones de partida de ARTE fueron mejores: desde la década de los noventa se transmite en señal abierta, mientras en Alemania sólo se podía ver a través de televisión por cable. Cuando se empezó a emitir, en 1992, la mayoría de hogares franceses disponía únicamente de otros seis canales (frente a los treinta alemanes). Así que en general, las condiciones para ARTE en Francia son inicialmente mucho mejores que en Alemania, jugando desde el principio un papel más importante para los espectadores franceses.

Choque fértil de dos naciones culturales

ARTE se ha consolidado también en Alemania desde hace años. Tiene un estilo propio, muy diferente a los otros canales alemanes. Para Sabine Rollberg, ARTE juega un papel cultural importante: “Lo que hacemos por el futuro de Europa es construir puentes, tratar de comprender a los otros, no informar siempre desde una perspectiva alemana. Por eso ARTE es más importante que nunca en estos tiempos, en los que la gente regresa un poco a sus miedos, sin atreverse a abrir la puerta y ampliar sus horizontes. Sólo creceremos juntos si entendemos mejor a los otros”. La fricción fértil entre la cultura alemana y la francesa ha hecho de ARTE lo que hoy es: un auténtico canal de la cultura europea.

Philipp Jedicke (LG / MN)

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