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Sociedad

Anticipando el futuro

Entrevista con Frank Biancheri, presidente de Newropeans, una organización política que se define como primer movimiento supranacional transeuropeo y experto en predicciones políticas, sociales y económicas.

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El futuro le pertenece a las ciencias.

Frank Biancheri estudió en el Institut d'Etudes Politiques de Paris, también conocido como Sciences -Po, una renombrada casa de estudios de Ciencias Sociales, fundó el grupo estudiantil AEGEE-Europe y tuvo un importante papel convenciendo al entonces presidente francés François Mitterrand de la necesidad de crear y financiar el programa Erasmus, que fomenta el intercambio y la movilidad de estudiantes y profesores dentro de la UE.

Franck Biancheri ist Präsident von den Newropeans, eine transeuropäische politische Bewegung welche an den EU-Parlamentswahlen in 2009 teilnehmen wird.

Franck Biancheri

Por su actividad política y su compromiso social, Biancheri fue elegido como uno de los 20 “héores europeos de 2003” por la revista Time Magazine, como “Campeón Francés de la Unidad Europea”. Actualmente es director del Laboratorio Europeo de Anticipación Política (LEAP) e iniciador del “Sistema Global de Alerta de Crisis”. DW-WORLD conversó con Franck Biancheri sobre la crisis financiera y el supuesto fin del capitalismo y la globalización.

DW-WORLD: ¿Cómo decide usted sobre los asuntos que quiere tratar? ¿Cuál es su método?

Nuestro objetivo principal en el laboratorio LEAP 2020 es dirigir la mirada hacia el futuro de la Unión Europea. Tenemos una dirección clara para nuestro trabajo. Nos concentramos en aquello que podría tener un efecto sobre el futuro de la UE. Ello ayuda a reducir y enfocar mejor nuestra área de actividades. Claro que nuestra tarea puede desembocar en un campo extenso, como ahora con la crisis global. Hace dos años y medio constatamos que la crisis iba a llegar y que iba a tener un gran efecto sobre el desarrollo de la UE.

¿Se considera futurólogo?

No. Usamos la palabra anticipación, un instrumento para tomar decisiones. No intentamos esbozar como será el mundo en 2050. Tratamos de identificar pautas y tendencias que afectan el hoy, y cuáles serán los grandes componentes del mañana. Eso ayuda a quienes toman decisiones a definir qué tienen que hacer hoy, y elegir una pauta que exista actualmente. La mayoría de nuestro trabajo sirve como instrumento para tomar decisiones.

¿Es parte de su tarea advertir sobre las posibles consecuencias de una decisión?

Es una mezcla entre advertir y decidir. Claro que primero se advierte, sino, no hay razón para tomar una decisión determinada. Pero se trata más bien de dar datos precisos sobre qué puede suceder ahora mismo.

Gib mir noch Zeit

¿Cómo se verá el futuro? Etiquetas de tiempo para los sucesos.

Si alguien debe tomar decisiones, sea en los negocios o la política, pero no sabe cuándo va a pasar algo, la advertencia es inútil. Intentamos poner etiquetas de tiempo a ciertos sucesos y después determinar dos o tres maneras diferentes de prevenir lo peor, o ayudar a que suceda lo que queremos que suceda. Ello tiene tres componentes: la advertencia, la determinación del momento y la propuesta de maneras de actuar ante algo determinado.

¿Puede explicarnos su método de anticipación?

Intentamos ver cómo y dónde convergen las tendencias. Investigamos diferentes áreas y flujos de información, y cuando vemos algo que emerge del caos, empezamos a profundizar. Nos involucramos más e intentamos comprender las consecuencias de una tendencia dada y, si podemos, tratamos de obtener un indicador temporal. Luego publicamos los resultados, si creemos que estamos en lo cierto.

Sus predicciones de la crisis financiera fueron muy acertadas. ¿Hubo algo en ello que lo haya sorprendido?

Si, nos sorprendió la magnitud del impacto de los sucesos de septiembre de 2008, aunque ya en septiembre del 2007 sabíamos que esa iba a ser una fecha crucial para la crisis. De muchas maneras, y siempre lo repetimos en nuestras predicciones, cada uno de nosotros es el primero testigo de la crisis global sistémica. De hecho, se desconocen muchos aspectos del actual proceso y nos sorprende el impacto del colapso de Lehman Brothers en un par de días y el pánico a nivel gubernamental.

¿Son justificadas las esperanzas puestas en la cumbre del G-20?

No, no lo son. De hecho, la cumbre no es parte de la solución.

G20 Finanzminister Konferenz in Berlin

Reunión del G20 en Berlín: "la cumbre no es parte de la solución".

La cumbre es un elemento del mundo que emergerá mañana. Fue impuesta a Washington no sólo por los europeos, sino también por los asiáticos, y es un esbozo de lo que será el futuro. Ya no tendrán lugar las cumbres del G-7, en las cuales el liderazgo occidental manejó el mundo, algo a lo que nos habíamos acostumbrado en décadas pasadas. La G-20 es un indicio de cómo será el futuro, pero no de la crisis actual. Si se echa una mirada a la agenda del G-20, se nota que hablan como si aún tuvieran tiempo. Tendrán otra reunión en Londres en abril de 2009, y tardarán meses en decidir algo. La crisis no espera seis meses. Además, no han enfrentado el asunto clave. Hablan sobre crisis futuras, lo cual es bueno, ¡pero estamos en medio de una crisis ahora mismo! Valga como ilustración que debían haberse puesto a debatir el papel del dólar como moneda de reserva internacional, pero no lo hicieron. Es un componente clave de la crisis, por lo menos eso pensamos nosotros. Hasta que el G-20 no ponga el tema sobre la mesa no es posible encontrar una solución, ya que no se puede solucionar algo de lo que no se habla.

¿Cuál es el problema con el dólar como moneda de reserva internacional?

Es muy simple. El sistema de Bretton Woods se diseñó en un momento en el cual más del 50% de los productos industrializados salía de los EE.UU. El dólar estaba vinculado al oro.

Währung Dollar Euro Pfund Yen

Dólar: ¿cuál es el problema?

Era un sistema bastante estable. Luego, en los 70, se decidió desvincular el dólar del oro porque el dólar ya no podía respaldarse con el correspondiente valor en oro. El sistema pasó a ser flotante, y eso desembocó en el proceso de inestabilidad que directamente ha conducido a la crisis financiera. Fue en los años 70 cuando se inventaron los productos financieros derivados, porque las divisas eran tan imprevisibles que era necesario cubrir los riesgos. Hay una conexión directa entre la explosión del sistema financiero hoy y la decisión en los 70 de optar por un sistema flotante como el dólar, ya que éste ya no podía ser el ancla del sistema monetario. Desde hace dos años vemos una evolución increíble de los valores de las divisas y, actualmente, el sistema está entrando en una fase todavía más caótica, con bancos que colapsan y mercados de crédito parados o destruidos. Un gran componente de la crisis es el sistema monetario internacional, el cual fue diseñado y modificado en la década pasada alrededor de un núcleo, el dólar. Hay que discutir qué tipo de divisa debería ser al centro del sistema monetario internacional en el futuro. Hasta que se tome esa decisión, no tendremos ninguna solución eficiente a la crisis.

¿Qué paso debería dar la UE?

Un primer paso bien dado fue la cumbre de la zona del euro, la eurozona. Hace dos años pedimos que se realizara esa cumbre, dado que la eurozona tiene un papel preponderante y se requería, en cuanto a la confianza en el euro y la libertad de acción, que los líderes de la eurozona determinaran su propio destino. Lo han hecho rápidamente, aunque hace un tiempo todavía parecía algo imposible. Eso es lo bueno de las crisis: que hacen posible lo imposible. Además, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (BCE) están extendiendo una especie de protección otorgada por la eurozona a los nuevos países miembros y a los candidatos a miembros de la UE. Es un buen momento para trasladar fondos que previenen la caída de las divisas y economías, como la decisión reciente del BCE de inyectar dinero a Letonia. Claro que, en este momento, es un proceso difícil dentro de la UE. Se crea una Europa de dos velocidades. Por un lado está la eurozona, que se une y se mueve por sí misma, y, por otro lado, están los países que no son parte de la eurozona, y que van a enfrentar una situación más incierta en los años por venir. Al fin y al cabo, es una evolución positiva, ya que esta situación no podía seguir como estaba. La eurozona parecía políticamente inexistente hace unos meses.

¿Es esto el fin del capitalismo, como algunos creen? ¿Vamos a ver cambios en el sistema financiero?

Sí que habrá cambios. Pero no creo que llegue el fin del capitalismo o su reforma. Son teorías e ideologías que oímos de políticos como Nicolás Sarkozy. Pero una cosa es cierta: en una entrevista bastante larga que di a periodistas estadounidenses esta mañana, dije que también en los EE.UU. el papel del Estado está creciendo, y llegó para quedarse por lo menos por décadas. Se horrorizaron al oírlo, porque en los EE. UU. eso es algo así como una visión diabólica del futuro. Pero el papel del Estado, por lo menos en lo que se puede ver en Europa, ha cambiado definitivamente en una cuestión de meses. Hace seis meses se repetía incansablemente la consigna clásica liberal del Estado como algo malo, como algo que debería ser lo más pequeño posible. Y luego vimos, desde Gran Bretaña hasta Francia y Alemania. a los mismos que decían eso reclamando rescates estatales y fondos de emergencia. El papel del Estado llegó para quedarse por dos razones. Primero, porque la crisis va a ser larga, no es cuestión de meses sino de años. Y segundo, porque los Estados empiezan a actuar, no lo hacen demasiado rápido por razones obvias de poder e influencia. Creo que un cambio grave que vamos a ver es la transformación papel del Estado en la economía moderna. No quiere decir que habrá estatismo, porque no existe ninguna razón para que el Estado posea bancos o empresas, pero sí quiere decir que la globalización, así como la conocimos durante veinte años, ha muerto. Con LEAP hemos afirmado desde 2006 que la globalización, así como nació hace veinte años, ya no tiene futuro. Vamos a ver más de los acuerdos multipolares a nivel regional y grandes acuerdos multilaterales. La UE puede jugar un papel muy importante. Ciertamente somos los mejores en cuanto al conocimiento y al peritaje para orientar la globalización del mercado mundial hacia una serie de acuerdos multiregionales. Esto requerirá más cambios a nivel del liderazgo europeo, pero es cierto que vamos en esa dirección.

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