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Alemania

Alemania se examina de derechos humanos

Por primera vez, Alemania sometía a evaluación de la ONU el trato que le dispensa a los derechos humanos. Bien preparados acudían los delegados germanos a la cita, pero también los examinadores habían hecho los deberes.

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Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Ginebra.

“El balance del respeto a los derechos humanos en Alemania durante los últimos años es bastante bueno. Por eso, acudimos a la reunión seguros de nosotros mismos y con la impresión de que será un encuentro muy positivo”, aseguraba Konrad Scharinger, representante alemán ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

Deutschland Der Staatsminister im Auswärtigen Amt Gernot Erler

El secretario de Estado del Ministerio de Exteriores y jefe de la Delegación alemana en Ginebra, Gernot Erler.

Confiados se dirigían a Ginebra, lugar del evento, Scharinger y el director de la delegación alemana, Gernot Erler. Bajo el brazo, un extenso y detallado informe. Sólo una cosa podía amargarle el día a los germanos: las preguntas. Porque, cuando el Consejo se congrega para hablar de los derechos humanos, todos los países interrogan: los autoritarios y los democráticos, los pobres y los ricos.

“A los países del sur les interesan especialmente aquellos temas que afectan a sus ciudadanos. Van a hacer preguntas sobre cómo se trata a los refugiados, a los asilados. Van a preguntar por la [política de] migración, y para ello tienen buenos motivos”, indicaba Wolfgang Heinz, miembro del grupo de expertos del Consejo.

Y precisamente en este punto critica Amnistía Internacional al Gobierno alemán de haber “adornado” los datos. Muchas de las cosas que Scharinger y Erler han ido a exponer tienen “poco que ver con la realidad”, opinó Silke Voss-Kycek, responsable de Naciones Unidas de AI, en la emisora de radio Deutschlandfunk.

Alemania tiene sus “problemas”

UN Menschenrechtsrat in Genf

Durante dos semanas, Naciones Unidas examina a sus países miembros de derechos humanos.

A veces, los delegados “preguntan por la brutalidad policial porque, en los países occidentales, la policía tiende a tratar a los inmigrantes y a las personas de color de manera diferente a como lo hace con los nacionales”, comentó Heinz. Esta vez, el interrogatorio no se limitó a los cuerpos de seguridad del Estado, sino que se extendió a la situación del extremismo de derechas en Alemania y al nivel de prejuicio con el que tienen que convivir los extranjeros en campos más amplios.

El representante iraní dijo percibir un “dramático avance” de la xenofobia en tierras germanas y criticó a Alemania por discriminar profesionalmente a los musulmanes. También los hijos de extranjeros lo tienen más difícil que los descendientes de alemanes, se escuchó en la sala a modo de reproche, y con los refugiados no se procede de acuerdo a humanidad que podría esperarse de un Estado como el alemán.

Symbolbild Menschenrechte in Deutschland auf dem Prüfstand UN Menschenrechtsrat

Los derechos humanos en Alemania, ¿se respetan para todos?

Ya lo había dicho Voss-Kyce en Deutschlandfunk: “los refugiados en Alemania viven bajo la constante amenaza de la expulsión […] Se obliga a los directores de las escuelas y al personal médico a informar a las autoridades de cualquier extranjero que carezca de papeles”, y a veces se abren procedimientos de repatriación cuando a estas personas las protege en realidad el estatus de refugiado acordado en los tratados internacionales, se queja la activista.

Con todo y pese al informe y al “balance positivo”, Erler tuvo que reconocer en Ginebra que Alemania tiene sus “problemas” a la hora de hacer respetar los derechos humanos, aunque recordó a los presentes que, en lo que al extremismo de derechas se refiere, los casos no aumentan sino disminuyen, al tiempo que se extiende un movimiento contrario muy importante.

Los examinados examinan

Era la primera vez que Alemania se sometía a este examen de Naciones Unidas. China, Rusia, Cuba, Arabia Saudita, Nigeria, Azerbaiján y México son los siguientes: la experiencia de compartir pupitre con estos alumnos no deja de resultarle a los germanos, acostumbrados a acudir a una clase superior, un tanto extraña.

Sin embargo, la lección es importante. “Es importante que las discusiones sobre los derechos humanos no empiecen con '¡nosotros no somos Uganda!', '¡nosotros no somos China!' o '¡nosotros no somos Rusia!', sino siendo conscientes de que también en nuestros países se violan los derechos humanos y que hay que tomarse estos actos muy en serio”, opinó Heinz.

Finalizado el test, en lugar de notas, Naciones Unidas emite recomendaciones. En manos de los Estados queda el aplicarlas o no. “El Gobierno alemán no va a reaccionar inmediatamente, sino que se tomará su tiempo para estudiar convenientemente las conclusiones de Naciones Unidas”, advirtió el delegado Scharinger, pero, añadió: “estoy seguro de que vamos a aceptar una parte importante de las recomendaciones”.

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