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El Mundo

Alemania ante "difícil" presidencia del G7

El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, abrió la reunión del G7 recomendando "paciencia" para enfrentar conflictos como el de Ucrania y "realismo" al juzgar el preacuerdo nuclear con Irán.

El ministro, anfitrión del encuentro con sus homólogos del Grupo de los Siete en la ciudad de Lübeck (norte de Alemania), vaticinó una presidencia "difícil" para Alemania al frente del grupo de las potencias industrializadas (que incluye además a Francia, Reino Unido, Italia, Canadá, Japón y Estados Unidos). Ucrania, el preacuerdo con Irán, la situación en Libia, Oriente Medio y la lucha contra el terrorismo yihadista son los asuntos centrales en la agenda de la Presidencia alemana del G7, que se cerrará el próximo junio con la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno en el castillo bávaro de Elmau.

La resolución de algunos de esos problemas implica a Moscú, pero el regreso al formato del G8 (el G7 más Rusia) está supeditado a una solución del conflicto en el este ucraniano, insistió Steinmeier, quien acudía a Lübeck tras una nueva ronda negociadora para la implementación de los Acuerdos de Minsk para el este de Ucrania. Steinmeier se refirió a la ronda negociadora mantenida la noche anterior, en Berlín, con sus homólogos ruso, Serguéi Lavrov, ucraniano, Pavló Klimkin, y francés, Laurent Fabius, y afirmó que en ella se puso de manifiesto la disposición de todas las partes en conflicto a buscar soluciones.

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Steinemeier pidió también esperar antes de dar por resuelto el contencioso del programa nuclear iraní, pese a los signos "esperanzadores" aportados por el preacuerdo alcanzado este mes en Lausana (Suiza). "Hay que ser realista. Ninguno de los conflictos globales que nos afectan y nos afectarán a lo largo de todo este año de presidencia va a solucionarse en un par de días", enfatizó, para insistir en que los esfuerzos, que precisarán "muchas gestiones y prudencia", deben centrarse en "desactivarlos".

La negativa a un regreso ahora al G8 contrasta con la evidencia de que ni en lo relativo a Ucrania ni en el preacuerdo con Teherán -alcanzado en el formato 5+1, que implica a Rusia- se puede prescindir de Moscú. En este marco, Alemania criticó la decisión de Rusia de suministrar a Irán sistemas móviles de defensa aérea S-300 en medio de las negociaciones para el control del programa nuclear iraní. "Es demasiado temprano para ofrecer recompensas", dijo el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, en alusión a las negociaciones aún en marcha para llegar a un acuerdo definitivo hasta finales de junio, para impedir que Teherán desarrolle armas atómicas a cambio del levantamiento de las sanciones económicas. El presidente ruso, Vladimir Putin, levantó el lunes la suspensión de ventas de los misiles S-300 a Teherán.

Falta Kerry

La reunión de los ministros de Exteriores de Alemania, Francia, el Reino Unido, Italia, Japón y Canadá se abrió en ausencia del secretario de Estado de EEUU, John Kerry, quien se sumará este miércoles a las sesiones, recién llegado de las negociaciones con congresistas de su país precisamente a propósito del programa iraní. En declaraciones ofrecidas antes de inaugurar una reunión de ministros del Exterior del G7 en la ciudad de Lübeck, Steinmeier también calificó de poco útiles las críticas vertidas por algunos senadores estadounidenses sobre el acuerdo preliminar con Irán.

Steinmeier apeló al "espíritu de Günter Grass y de Willy Brandt" para "acometer sin miedo cualquier conflicto", una alusión doblemente simbólica, por referirse a dos ciudadanos ilustres de Lübeck -el escritor y el excanciller socialdemócrata-, agrandada por la conmoción ante la muerte, ayer, del Premio Nobel de Literatura. El ministro alemán incidió en su mensaje de apertura, asimismo, en las dos propuestas que en su calidad de anfitrión quiere incluir en el documento que cerrará este miércoles las sesiones: la seguridad marítima ante las amenazas de la piratería y los conflictos regionales, y la lucha contra el ébola en África.

Fue un arranque más sosegado de lo previsto, también en la calle. Las autoridades alemanas habían dispuesto un operativo policial de 3.500 agentes, para evitar que la decena de manifestaciones de protesta convocadas derivasen en disturbios. Cerca de un millar de manifestantes, muchos menos de lo previsto, participaron en la marcha de este día por el centro de la ciudad, a poca distancia del ayuntamiento donde Steinmeier recibió a sus colegas del G7. Las autoridades alemanas, sin embargo, no levantan la guardia, ya que la segunda y última jornada, el miércoles, promete ser algo más intensa con la llegada a la ciudad de Kerry.

RML (dpa, efe)