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Europa

Alcalde acusa huelga encubierta en metro de Roma

Largas esperas, servicio interrumpido o ralentizado y trenes sin aire acondicionado son algunas de las situaciones que se viven este martes (07.07.2015) en el metro de Roma y que el alcalde de la ciudad, Ignazio Marino, ha atribuido a una huelga encubierta de maquinistas.

Esta situación ha generado la polémica en la capital y los medios locales difunden imágenes que muestran a cientos de usuarios esperando en los andenes de las principales estaciones de metro de la ciudad. A pesar de que los retrasos son frecuentes en los transportes urbanos de Roma, en los últimos días su mal funcionamiento se ha visto acrecentado y varios tramos del metro han tenido que ser suspendidos esporádicamente y sustituidos por autobuses.

Además, una serie de incidencias produjeron la ralentización de la línea A y B, las dos que cruzan la ciudad, y en los convoyes no se encendió el aire acondicionado a pesar del intenso calor que se vive en Roma y que se incrementa en sus subterráneos. Marino se ha mostrado muy crítico con esta situación y ha responsabilizado de la misma a los maquinistas, que a su juicio protagonizan una protesta encubierta, una “huelga blanca”.

“Se está produciendo un servicio muy decadente en nuestro metro que ha dañado la vida de los romanos y de los numerosos turistas que visitan nuestra bella ciudad. Temo que se trate de comportamientos individuales de algunos maquinistas”, señaló el regidor en un video publicado en su perfil de Facebook.

A la altura del G7

Los medios locales informan de un conflicto entre los trabajadores del metro y el ente que gestiona el transporte público de la capital, el Atac, que aspira a aumentar la productividad. En concreto, el Atac aboga por un aumento de las horas de trabajo para los maquinistas, que su salario complementario vaya en relación a la productividad y que fichen a la entrada y a la salida de su turno laboral.

“Tenemos derecho a contar con tres líneas de metro que funcionen como las de una capital de un país del G7”, defendió Marino y calificó de inaceptable que los maquinistas romanos conduzcan menos horas que los del resto de grandes ciudades del país. En este sentido, concretó que en Milán (norte) conducen 1.100 horas al año, en Nápoles (sur) 950 y en Roma “poco más de 700 horas”, algo que, advirtió, “cambiará por el interés de la ciudad”. (EFE)