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Global Ideas

6 gráficos para entender el problema del plástico

Los residuos plásticos van a parar al océano, los animales se ven perjudicados.¿Cuánta cantidad de plástico llega realmente al mar, y de dónde proviene? A continuación, resumimos los problemas y las posibles soluciones.

Cada pieza de plástico producida hasta la fecha, existe todavía en la tierra. Seguramente no esté en el mismo lugar y probablemente sea irreconocible, pero sin duda estará ahí, aunque sea invisible para la mayoría de nosotros.

Con el aumento la producción mundial de plástico, aumenta la cantidad de residuos plásticos "invisibles” en algún lugar del mundo.

¿Cuánto plástico producimos y utilizamos?
Desde su invención, la producción de plástico ha crecido casi exponencialmente. Hoy en día, el 4% del petróleo se destina directamente a su producción, mientras que otro 4% se emplea para el suministro de energía necesario para esa fabricación.

Producción plástica

Producción plástica

Ya solo por eso, el plástico no es especialmente respetuoso con el medio ambiente. Además, la mayor parte se utiliza para fabricar productos desechables, en lugar de productos duraderos.
 

Uso del plástico

Uso del plástico


Hoy en día, existen productos de plástico de todas las formas y tamaños en todo el mundo. Cada persona utiliza en promedio 45 kg de plástico al año, no obstante, hay grandes diferencias entre las distintas regiones geográficas.
 

China, por ejemplo, podría ser el mayor productor de plástico con una cuota del 26%, sin embargo, el mayor consumidor es su país vecino, Japón. Su población tiene un consumo incluso superior a todos los demás países de Asia y África juntos.

Consumo de plástico

Consumo de plástico

¿A dónde van a parar los residuos plásticos?

Dependiendo del país, alrededor del 22 al 43% de los residuos de plástico van a parar al vertedero.

En cuanto a la cantidad de basura plástica que recicla cada país en promedio, no hay datos globales uniformes. En defensa del gran consumidor de plástico, que es Japón, cabe destacar que su tasa de reciclaje es, con un 77%, de las más altas del mundo. Muchos países ni siquiera se acercan a esa cifra. La Unión Europea (UE), que a menudo es pionera en cuestiones ambientales, solo recicla el 26% de los desechos plásticos.

De todas formas, el reciclaje no siempre es comparable. La UE, por ejemplo, exporta la mitad de sus residuos de plástico reciclado al exterior, principalmente a China. Una vez allí, según un informe de la Asociación Internacional de Residuos Sólidos, no hay evidencias de lo que sucede con el material importado.

Sin embargo, una cosa está clara: los residuos plásticos no permanecen solo en la tierra. Una gran parte termina en el mar, donde causa daños del valor de 13 mil millones de dólares americanos (aproximadamente 12,3 mil millones de euros) al año.

Basura plástica

Basura plástica

Poco menos de la mitad de los residuos plásticos en el océano proviene de las regiones costeras de cinco países: China, Indonesia, Filipinas, Vietnam y Sri Lanka.
 

Posible inicio del segundo artículo
¿A dónde va a parar el residuo plástico en el océano, y qué impacto tiene?

En el océano, el plástico alcanza el ecosistema más importante de nuestro planeta. Las partículas plásticas se pueden encontrar en la superficie del mar, así como en el fondo marino, en los sedimentos, y en el agua – en cualquier lugar entre el Pacífico Sur y el hielo flotante del Ártico.

Independientemente de dónde se encuentre el plástico en el océano, una cosa es cierta: la cantidad es demasiado grande, y la mayoría de las partículas demasiado pequeñas, para poder recogerlas con facilidad.

Lo que hace más apremiante la siguiente pregunta: ¿qué impacto tiene el plástico, allí donde se encuentra? Después de todo, las partículas de plástico se hunden en el agua atravesando diferentes biotopos marinos hasta alcanzar el fondo. Un estudio realizado en 2014 mostró que 267 especies de animales habían ingerido plástico, o se habían enredado en él.

Algunos productos de plástico son muy ligeros y flotan en la superficie marina. Pero la mayoría de los residuos plásticos tienen una densidad mayor que el agua del mar y se hunden al fondo. La vida útil de los productos son estimaciones, ya que no hay datos empíricos disponibles.

Algunos productos de plástico son muy ligeros y flotan en la superficie marina. Pero la mayoría de los residuos plásticos tienen una densidad mayor que el agua del mar y se hunden al fondo. La vida útil de los productos son estimaciones, ya que no hay datos empíricos disponibles.

El plástico se ha convertido desde hace tiempo en parte integral de los océanos. Cinco billones de partículas de plástico flotan en la superficie marina. La gran mayoría son micropartículas de plástico, o microplásticos, fragmentos de plástico con un diámetro inferior a los 5 milímetros.

La mitad de estas partículas se acumula en cinco grandes parches, o islas de basura, repartidas por todo el mundo. Pero no solo se trata de una capa de basura flotante, sino más bien de una gran sopa de plástico, puesto que la mayor parte de estos desechos no se ven a simple vista. En definitiva, las partículas se concentran en remolinos.

Estos remolinos están interconectados, por lo que tarde o temprano prácticamente cualquier pieza de plástico realiza un viaje alrededor del mundo. El tiempo que dure este viaje, dependerá de cuándo y a dónde vaya a parar la partícula y lo pesada que sea. En la web de Adrif (http://adrift.org.au/) se puede lanzar un pato de goma virtual en el mar y ver una simulación de su probable ruta.


En su viaje alrededor del mundo, el microplástico se encuentra con el plancton, entre otras cosas, un encuentro con consecuencias a largo plazo porque aquí es donde el plástico entra en la cadena alimentaria. Los peces lo comen, y las ballenas y los moluscos lo absorben cuando filtran grandes cantidades de agua. De esta manera, vuelve a nosotros en forma de arenque asado o mejillones al vapor.

El plástico no solo termina en nuestro plato, sino que a menudo también en las playas. Siete de los diez objetos más comunes, recogidos por voluntarios para la organización Ocean Conservancy en playas de todo el mundo, en 2015, eran de plástico. Entre ellos, botellas y bolsas de plástico, envases de alimentos, tapones de botellas y pajitas para beber.   


Incluso en las profundidades marinas, uno de los lugares más inhóspitos del mundo, los investigadores han descubierto botellas de plástico prácticamente intactas. Dado que aquí no llega la luz solar, y el nivel de oxígeno es más bajo, el plástico se degrada especialmente despacio. En algunas expediciones, los investigadores han descubierto objetos que se produjeron en la década de 1960.

Asimismo, el plástico no desaparece del todo en su descomposición, independientemente de cuánto dure el proceso. Con el tiempo, se crean micropartículas de plástico, que comienzan una nueva vida. Así, en muestras de partículas de plástico diminutas, encontradas en el Mediterráneo, los investigadores descubrieron organismos microscópicos como algas, bacterias y hongos. Estos microorganismos cubren toda la superficie de las micropartículas convirtiéndolas en sus propios microecosistemas.


De modo que las partículas de plástico nunca viajan solas. En cambio, se convierten en un medio de transporte para especies diminutas de todo el mundo.

 

¿Qué soluciones hay?

A pesar de todo, también se avista algún rayo de esperanza procedente de la naturaleza. En los mencionados ecosistemas en miniatura sobre micropartículas de plástico, los microbiólogos han descubierto una película de bacterias recubriendo la superficie del mismo. En el laboratorio, encontraron que estas bacterias pueden descomponer el plástico por completo haciéndolo inocuo.

Aunque esto pueda sonar como el arma milagrosa contra los residuos plásticos en el mar, los científicos apaciguan esas ilusiones. La cantidad de plástico presente es muy elevada para que las bacterias pueden eliminarla del todo.

Un segundo enfoque sería producir el plástico de forma diferente, de modo que sea biodegradable. No obstante, los expertos critican que esto, en gran medida, ha sido más una estrategia de marketing. De hecho, los "bioplásticos” solamente se degradan a 50 grados Celsius – una temperatura difícil de encontrar en el océano. Asimismo, este plástico es más pesado que el plástico convencional, por lo que se hundiría por debajo de la superficie y estaría menos expuesto a la radiación ultravioleta, que podría acelerar el proceso de degradación.

La tercera idea consiste en reciclar más y establecer normas vinculantes. Sin embargo, hasta la fecha no existen datos uniformes sobre la cantidad de residuos plásticos, que se producen en todo el mundo, la proporción que se recicla (y cómo se define el "reciclaje”), la cantidad que termina en los vertederos y la que va a parar a los océanos. De hecho, no fue hasta 2009 cuando el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente presentó directrices para la evaluación y recopilación de datos relacionados con este tema.

Los investigadores apuestan por mejorar las tasas de reciclaje. Si esta tendencia no cambia de aquí a 2025, se decuplicará la cantidad de plástico, que cada año acaba en el mar, aumentando a más de 80 millones de toneladas.


Las organizaciones ecologistas, por su parte, ya han demostrado el gran potencial del reciclaje:

·     Cinco botellas de PET recicladas pueden proporcionar suficientes fibras para fabricar una camiseta.

·     El reciclaje de 100 millones de teléfonos móviles ahorra energía suficiente para abastecer a cerca de 200.000 hogares en Estados Unidos con energía durante un año.

·     Los vasos usados de plástico pueden tener una segunda oportunidad como cubos de la basura, bancos de parque, juegos de parques infantiles o kayaks.
 

Pero la idea con mayor potencial es muy simple: consumir menos plástico. Comprensiblemente un enfoque no muy popular en la industria del plástico, que genera ingresos de hasta 600 mil millones al año.


Por ello, muchos creen que una acción por parte de los gobiernos para prohibir las bolsas de plástico, o los cubiertos desechables, sería decisiva.

Mapa

Mapa

En este sentido, la decisión de un país pequeño como Santo Tomé y Príncipe para convertirse en un país libre de plástico solo influye ligeramente en el contador global de las bolsas de plástico, pero es sin duda un buen ejemplo a seguir. 


Y si un país entero puede hacerlo, ¿quizá usted también? (http://dw.com/p/1IAce).

Todos los iconos son del Proyecto The Noun.
Silla (de dominio público, James Keuning), coche (de dominio público, sin derechos de autor especificados), lavadora (CC BY 3.0, Megan Mitchell), tuberías (CC BY 3.0, Raz Cohen), cables (CC BY 3.0, Cornelio Peligro), bolsas de plástico (CC BY 3.0, S. Salinas), botellas de plástico (CC BY 3.0, Noël Rasendrason), bolsa de patatas fritas (CC BY 3.0, WX Chee), contenedores de plástico (CC BY 3.0, parkjisun), tapones de botella (CC BY 3.0, Fabio Meroni), redes de pesca (CC BY 3.0, Jolan Soens).

Autor: Gianna-Carina Grün

Editor:

 

Derechos de autor:

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