Voto inmigrante en Alemania: apenas un “comodín” | Alemania | DW | 13.03.2012
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Alemania

Voto inmigrante en Alemania: apenas un “comodín”

A pesar de la diversidad cultural en Alemania, no existe una minoría tan fuerte como para influir decisivamente en las elecciones nacionales. Entre otras cosas, por lo difícil que es conseguir la nacionalidad.

Barack Obama y Mitt Romney se encuentran en plena campaña electoral para las próximas elecciones federales en Estados Unidos, y a falta de trozos de tarta para repartir, ahora se disputan uno particularmente tentador: el de la comunidad latina.

Y es que en un país donde una persona con residencia permanente ya tiene derecho a votar en elecciones locales y estatales, y que puede optar a la nacionalización para votar también en las federales tras tener una residencia legal durante 5 años (3 si se está casado con un ciudadano estadounidense) o simplemente por nacer en territorio estadounidense, no resulta así tan sorprendente que la cifra de inmigrantes latinos nacionalizados con derecho a voto ascienda ya casi a los 12 millones.

Otra historia se da en las principales potencias europeas. En Francia, por ejemplo, los inmigrantes no nacionalizados no pueden votar en ningún caso, y en Holanda pueden votar en las elecciones locales si han residido en el país un mínimo de 5 años. Otros países como Dinamarca o Suecia reducen este número a 3 años, y en Reino Unido, el periodo de residencia mínimo para votar es de 6 meses. En todos estos casos, no obstante, las personas nacionalizadas en un país miembro de la Unión Europea sí tienen derecho a votar en las elecciones al Parlamento Europeo.

Vorschau Integrationsgipfel der Bundesregierung

Sólo los nacionalizados alemanes pueden votar por el próximo canciller, y el proceso de nacionalización no es fácil.

La pesadilla de la nacionalización

El caso de Alemania sigue en esta línea. La regla es muy clara: si no se es ciudadano con nacionalidad alemana, el voto está restringido a las elecciones comunales de su lugar de residencia tras vivir en él durante al menos 3 meses. Y el mayor problema es que, en este caso, el proceso de nacionalización no es tan “sencillo” como en EEUU.

Alemania requiere 8 años de residencia legal, un estatus financiero suficiente para el automantenimiento y el de la familia, y lo más polémico de todo: la renuncia a la nacionalidad anterior. Y el nacimiento en Alemania tampoco garantiza la nacionalidad alemana: si los padres no son alemanes, el recién nacido solo puede optar a ella si al menos uno de los padres ha residido en Alemania durante más de 8 años.

“Los procesos de integración, o en otras palabras, el camino hacia la igualdad de participación, son muy lentos y causan conflictos en muchas ocasiones, pero no se trata de algo específico de Alemania”, afirmó el presidente de la Agencia Federal de Educación Cívica y parlamentario del SPD Thomas Krüger en el congreso Padres inmigrantes en multi-función, que tuvo lugar en Berlín a finales del pasado enero.

4 fases

“Los primeros grandes estudios sociológico-migratorios se empezaron a realizar ya en los años 20” explica Krüger, “y desde entonces hasta el día de hoy se discute el modelo de secuencia del proceso de integración creado por el fundador de la Escuela de Sociología de Chicago Robert E. Park: contacto, conflicto, acomodación y asimilación. En vista del acalorado debate sobre integración que se desarrolla en Alemania desde hace años, este modelo resulta extremadamente revelador.”

Bilkay Öney Baden-Württemberg Ministerin für Integration

Bilkay Öney es uno de los parlamentarios de origen turco en el Bundestag.

Según Krüger, tras el primer contacto y los conflictos derivados de la mezcla entre nacionales e inmigrantes, se da un proceso de “acomodación” en el que los segundos se unen en grupos y tienden a la segregación, y las desventajas y la discriminación forman parte de su vida normal. Esta fase, según Krüger, puede durar mucho tiempo, hasta que se alcanza la “asimilación”: los inmigrantes, sin perder su identidad étnica, se integran cívicamente y pasan a ser actores en la escena pública del país.

Cuestión de cifras

¿En qué fase se encuentra Alemania? Podría decirse que en un término medio entre la tercera y la cuarta fase. Con casi un 20% de su población con un pasado migratorio, la mayor minoría es la turca, con casi un millón setecientos mil inmigrantes, seguida por la italiana y la polaca. La minoría sudamericana, con apenas 74.000 habitantes principalmente de Argentina, Brasil y Chile según el censo de 2010, no constituye por el momento un grupo lo suficientemente grande para tener una influencia notable en la esfera política alemana.

En este caso, así como el voto hispano podría decidir el próximo presidente de Estados Unidos, en Alemania, si alguna minoría pudiera atribuirse esta responsabilidad, sería sin duda la turca. Ya tuvo un fuerte papel en las últimas elecciones de 2009: la tendencia izquierdista de la comunidad turca en Alemania puso a Merkel en serios aprietos en su afán de evitar una segunda “Gran Coalición” entre CDU y SPD. No en vano, el Bundestag cuenta ahora mismo con tres representantes de origen turco. Asimismo, dos parlamentarios son naturales de Irán, y también hay representación de Polonia, Croacia y República Checa.

Un panorama colorido que sin duda se diluye en un Bundestag lleno con otros 614 miembros alemanes.

Autora: Lydia Aranda Barandiain
Editor: Enrique López Magallón

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