Volkswagen: en el fango de la corrupción | Economía | DW | 05.07.2005
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Economía

Volkswagen: en el fango de la corrupción

El consorcio automovilístico Volkswagen se encuentra remecido por un escándalo de corrupción, que amenaza con salpicar hasta los peldaños más altos, también de la política.

En VW Skoda en la República Checa empezó el escándalo. ¿Hasta dónde llegará?

En VW Skoda en la República Checa empezó el escándalo. ¿Hasta dónde llegará?

El escándalo de corrupción en que se halla Volkswagen, la empresa automovilística alemana por excelencia, supera en detalles a cualquier novela negra: un jefe de personal (Helmut Schuster) de una filial en el extranjero (Skoda en República Checa) exige dinero de empresas suministradoras para concederles contratos. El asunto explota, y tiene que dimitir por ello, y el presidente del consorcio (Bernd Pischetsrieder) ordena una investigación exhaustiva.

Austin Mini

En el ramo automovilístico desde la cuna (su tío abuelo, Sir Alec Issigonis, fue el creador del Mini), Pischetsrieder ha hecho rodar ya varias cabezas de alto nivel por oponerse a sus planes de reestructuración. Los que más frenan sus proyectos son los sindicalistas del comité de empresa del poderoso consorcio. Casualmente, durante la investigación del caso Skoda sale a relucir que el jefe del comité de empresa (Klaus Volkert) está envuelto en los asuntos oscuros de Schuster. Volkert dimite "voluntariamente por razones de edad" y no está para nadie, tampoco para el sindicato metalúrgico (IG-Metall) de cuya Junta Directiva es miembro.

Empresas fantasmas

VW Touareg

VW Touareg

Entre tanto, los indicios en contra de Schuster y Volkert van aumentando: en India, Angola, República Checa, Luxemburgo y Suiza existen empresas fantasmas que negocian con Volkswagen, y cuya holding está, por supuesto, en Suiza. Schuster y Volkert (y otros cuyos nombres aún no salen a la luz) estarían detrás de ellas desde el año 2001. El presidente de IG-Metall (Jürgen Peters) se indigna públicamente, contra Volkert.

Presentes en la India

Herbie Nachbildung, VW Käfer, der letzte geht in Puebla, Mexiko vom Band

De lo poco que se sabe todavía, los corruptos brazos de Schuster han llegado hasta el gobierno del estado indio de Andra Padesh: tres millones de euros habría recibido Schuster por agilizar la ampliación de la fábrica Skoda en la región. El hasta ahora probo Pischetsrieder da la orden de poner en hielo el proyecto en la India. El primer ministro de Baja Sajonia (Christian Wulff) exige vehementemente que se aclare con toda celeridad el asunto de corrupción y deslealtad al consorcio, del cual Baja Sajonia posee un 18% y del cual Wulff (del partido conservador CDU) es miembro del Consejo de Vigilancia. Casualmente, el canciller alemán (Gerhard Schröder) fue anteriormente primer ministro de esa región.

Diversión al más alto nivel

El escándalo sube de tono. La prensa investiga y lodo salpica para todos lados. Aparecen testigos bien informados y anónimos afirmando que desde hace décadas la gerencia del consorcio invita a todo el Comité de la empresa a pequeñas vacaciones a Brasil, con prostitutas de lujo y jet privado, todo incluido.

Vorstellung der VW Passat in Hamburg

Recibos de hasta 30.000 euros por los servicios de una prostituta habría firmado la gerencia de VW. Una de las firmas pertenece al jefe de personal (Peter Hartz). Casualmente, no hay ciudadano alemán que no conozca ese nombre: Hartz diseñó las controvertidas reformas sociales que al canciller Schöder, muy probablemente, le costarán el puesto.

Y el Consejo de Vigilancia siempre lo supo

Finalmente, el lodo del escándalo alcanza otros peldaños de la escalera del poder. Si la gerencia de VW estaba al tanto de todo y compraba el visto bueno de su comité de empresa, el Consejo de Vigilancia también siempre lo supo. Es decir, tanto el canciller Schröder como el sindicalista Peters habrían sabido de los negociados y la corrupción al interior de Volkswagen. Y de aún más implicados de alto nivel habla la prensa basándose en datos proporcionados por fuentes anónimas. De un escándalo para desprestigiar a la IG-Metall, hablan los sindicalistas que en parte apoyan al magullado gobierno socialdemócrata de Schröder. La última casualidad en el asunto: Alemania vive tiempo de elecciones.

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