Viajes de fin de curso: una oportunidad para descubrir | Alemania Hoy | DW | 29.09.2018
  1. Inhalt
  2. Navigation
  3. Weitere Inhalte
  4. Metanavigation
  5. Suche
  6. Choose from 30 Languages
Publicidad

Alemania Hoy

Viajes de fin de curso: una oportunidad para descubrir

No sólo diversión, también buenas cuotas de aprendizaje y formación tienen los viajes de fin de curso en Alemania. Acompañamos a un grupo de niños a una isla del Mar del Norte. Una experiencia inolvidable.

2,8 millones de niños cursan actualmente en Alemania la escuela primaria, que va de primero a cuarto grado. Uno de los hitos de esta etapa es el viaje de curso, el Klassenfahrt, que se realiza habitualmente hacia el final de este período. Junto a un par de profesores, visitan algún hermoso paisaje de Alemania, en un viaje entretenido y también formativo.

Acompañamos a dos clases de la Escuela Trupermoor, de Lilienthal, estado de Baja Sajonia, a la isla de Spiekeroog, en el Mar del Norte. 42 niños y tres profesoras en un viaje en autobús y luego en ferry para pasar cinco días en esta pequeña isla de 2,5 km cuadrados. En medio del Parque Nacional  Wattenmeer, Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco, es un apreciado destino de los colegios de Bremen y Baja Sajonia.

Spiekeroog es parte de la cadena de islas Frisias del Orientales. Un paisaje idílico, con sólo 750 habitantes y sin automóviles. El lugar escogido no es casualidad. Como parte de los contenidos escolares, los alumnos están estudiando las particularidades del Wattenmeer, ecosistema de marismas o llanuras de marea de esta zona. Así que el viaje cumple varios propósitos.

"Este viaje es muy positivo para los niños como grupo, refuerzan sus lazos y se conocen más en un ambiente diferente. Y también es bueno para su autonomía y capacidades personales. Aquí tienen la oportunidad de practicar algunas tareas domésticas, como poner la mesa o hacer sus camas", dice la profesora Meike Holst.

Para la gran mayoría, es la primera vez que están tantos días lejos de su familia y en la partida asoman algunas lágrimas. No sólo en los niños. Pero mientras los padres se quedan con algo de preocupación, a los pocos minutos de viaje ya todos los chicos están animados y comenzando a disfrutar la aventura. Aún así, unos pocos sufren de "Heimweh", lo que podría traducirse como nostalgia del hogar. "Es parte del viaje", dice la profesora Uta Schiffels, quien ya va en su quinto Klassenfahrt.

Niños de excursión por el Wattenmeer.

En la excursión guiada por el Wattenmeer, la guía Anja Sander descubre los tesoros naturales de la zona y advierte sobre los peligros.

Vida natural sin aparatos electrónicos

Hacer excursiones, bañarse en la playa o construir castillos de arena son los deberes escolares de esta semana. Los niños no tienen permitido llevar celulares ni otros aparatos electrónicos, solo cámaras fotográficas, lo que significa un gran cambio en la rutina diaria para la gran mayoría. La idea es disfrutar y descubrir las maravillas de la isla sin interferencias.

En un recorrido en barco por la costa, viejos marineros experimentados tiran las redes y recogen una variada muestra de la fauna marina  –peces, cangrejos, estrellas de mar– que tras ser inspeccionados por los niños, regresan al agua. Poco más allá, decenas de plácidas focas descansan en un banco de arena.

Al bajar la marea en esta zona llana, el mar se retrae varios kilómetros. La excursión a cargo de la guía Anja Sander permite descubrir las particularidades de este rico ecosistema, que a simple vista pareciera nada más que una resbalosa extensión de barro. La llanura también encierra ciertos peligros, como quedar atrapados o hundirse en lugares inesperados. Por eso la compañia de un guía es indispensable.

Para muchos, es la primera vez que están en el Wattenmeer. "Esta visita guiada es para que vivan esta experiencia y junto con ello aprendan sobre este ecosistema protegido, que no es solo lodo, sino que en él viven muchos seres vivos, plantas y animales. Y para disfrutar este paisaje hay que aprender a protegerlo también", explica Anja Sander. Entre las más de diez mil especies de flora y fauna, hay desde gusanos de mar, moluscos y medusas, hasta focas, marsopas y gran variedad de aves.

Klassenfahrt auf Spiekeroog (DW/V. Dannemann)

La estrella de mar es uno de los tesoros que los niños encuentran en el Wattenmeer, hábitat de más de diez mil especies de plantas y animales.

Pero este viaje no solo aporta contenidos, también es una experiencia formativa. Aprender a convivir con un grupo de personas diversas promueve la tolerancia y hace aflorar otros valores. "En estos días uno tiene más tiempo para compartir con los niños y descubre otras capacidades, como el que quizás no es tan buen alumno, pero es independiente y autónomo, cooperador o valiente", destaca Uta Schiffels.

"No es fácil estar a cargo de 42 niños en la playa y a veces hay que ponerse más estricta. Pero también hay más tiempo para dedicarle a cada uno, conversar y compartir oras cosas, algo que uno no tiene en el día a día en el colegio. Y también ocurre que niños tímidos, que no cuentan mucho, se abren", afirma Meike Holst.

Aquí las maestras asumen nuevas responsabilidades y en la práctica están de servicio las 24 horas del día. "Por momentos puede ser agotador, pero es una experiencia muy entretenida", aporta la profesora Julia Hahl.

Una fuente para el turismo

Las islas Frisias viven principalmente del turismo. En Spiekeroog, con una capacidad de 3000 camas para huéspedes, los lugareños son anfitriones especialmente acogedores, orgullosos de mostrar este pequeño paraíso. Nadie se altera ni sorprende al ver pasar caravanas de niños ruidosos de varios colegios, ya sea de paseo o comprando alguna golosina o recuerdo para la familia.

Estos viajes, que se repiten también en cursos superiores, mueven a millones de estudiantes por Alemania. Con ello se benefician hoteles, albergues, empresas de transporte y excursiones, locales de comida y museos, entre muchos otros.

Cuando en 2015 los profesores de más de la mitad de los 265 institutos de educación secundaria del estado de Baja Sajonia decidieron suspender estos viajes, en protesta por el aumento de una hora de la jornada semanal de trabajo, el boicot no sólo causó decepción en los alumnos, sino que generó pérdidas en el sector turístico. Los profesores finalmente revocaron la medida y la tradición continúa, como parte inherente de la vida escolar alemana.

Autora: Victoria Dannemann (LGC)

Deutsche Welle es la emisora internacional de Alemania y produce periodismo independiente en 30 idiomas. Síganos en Facebook | Twitter | YouTube  

DW recomienda