Verano boreal adelanta el futuro | Global Ideas | DW | 29.05.2012
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Global Ideas

Verano boreal adelanta el futuro

El verano boreal que para unos fue perfecto, para los climatólogos fue un desastre natural, ya que nos dio una idea de cómo el tiempo va cambiando a lo largo del siglo a consecuencia del cambio climático.

Cuando el sol brilla en un cielo completamente despejado y las temperaturas suben, el buen tiempo es motivo de regocijo para la mayoría de las personas. El buen tiempo se disfruta en la playa, en el mar, en el parque o en los cafés con terraza. Con toda facilidad se olvida que detrás de los calurosos días se oculta el presagio del cambio climático. No obstante, el hecho de que las altas temperaturas de verano alcancen cada vez nuevos récords es sobre todo la evidencia del cambio climático.
Desde que se iniciaron los registros meteorológicos en 1893, de los diez veranos boreales más calurosos registrados, siete han ocurrido en tan solo los últimos diez años. Por lo tanto, es precisamente el histórico "buen tiempo" el que nos presenta una visión de aquello que nos depara el siguiente siglo.

El buen tiempo se convierte en calor abrasador

Binnenschifffahrt – niedriger Pegel

El agua escasea: muchos ríos ya dejan de ser navegables en abril.

Retrospectiva a Agosto de 2003: A raíz de la primavera seca, en Francia hay escasez de agua. Météo, el servicio meteorológico francés, anuncia que las precipitaciones en los departamentos orientales están un 50% por debajo de lo normal. Los agricultores en Austria y la península balcánica lamentan la vasta pérdida de sus cosechas a causa de la sequía. El viento está parado en Europa por lo que las diversas capas en la atmósfera no se pueden mezclar. Los niveles de ozono y de óxido nítrico se incrementan. El responsable de esta ola de calor es el frente de alta presión atmosférica "Michaela" de extremadamente larga duración.

"Michaela”: un presagio del cambio climático

Los indicios del cambio climático son cada vez más numerosos. La incidencia de los fenómenos climáticos extremos aumenta junto con la subida de temperatura. Un estudio encargado por el IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático, por sus siglas en inglés) revela que durante el 2004 y el 2005, en  EE.UU. y en Asia hubo tantos ciclones tropicales como nunca antes.
El estudio afirma también que la ola de calor del verano boreal de 2003 podría repetirse cíclicamente. Las simulaciones meteorológicas, que coinciden cada vez más, revelan que esta no fue una acumulación aleatoria. Stefan Rahmstorf, físico del Instituto de Potsdam para la Investigación del Clima, afirma al respecto: "En los últimos años, hemos observado en muchos países fenómenos climáticos extremos sin precedentes. En cuanto a las temperaturas, hemos podido evidenciar que el cambio climático nos lleva claramente a situaciones cada vez más extremas que a menudo son dañinaspara la salud".

Calor letal para ancianos y enfermos

Hitze in Frankreich

Sobre todo las personas mayores se desidratan muy rápido.

Según el Ministerio de Sanidad Francés, el tórrido verano de 2003 tan sólo en Francia causó la muerte de 15.000 personas. Durante largos periodos de extremo calor con temperaturas por encima de 35 grados, sudar ya no es suficiente para refrescar el cuerpo. En esos casos, la temperatura corporal aumenta rápidamente, lo cual puede dañar el cerebro y otros órganos vitales, advierte el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedadesen Atlanta.
Estas temperaturas representan un riesgo principalmente para los ancianos y personas enfermas o con sobrepeso. Muchos murieron en su propia casa por deshidratación. Pero también hubo muertes en las residencias para ancianos y los hospitales donde el personal no estaba suficientemente capacitado en cuanto a la necesidad de proteger del calor especialmente a las personas que necesitan cuidados. Muchas muertes podrían haberse evitado si se hubieran oscurecido las habitaciones, refrescado a las personas y si ellas hubieran recibido suficiente líquido.

Urge La adaptación al cambio climático

La médico especialista en climatoterapia, Christina Koppe-Schaller de Friburgo, afirma que todas las personas que viven en países de clima templado tendrán que adecuar su día a día y adaptarse a las nuevas condiciones climáticas. La pausa de medio día durante los días más calurosos en los países del Mediterráneo tiene su razón de ser. Los demás países podrían y deberían guiarse por el ejemplo de la siesta, ya que bajo condiciones climáticas extremas, las personas simplemente tienen un rendimiento menor.

Hitze in der Ukraine

La mayoría de las personas se alegran por el buen tiempo.

El cambio de actitud no empezó hasta después de la ola de tórrido calor en 2003. Hasta entonces, prácticamente ningún país había reflexionado seriamente sobre los efectos del cambio climático en la salud, continúa Christina Koppe-Schaller.

Empero, se ha hecho mucho al respecto en Europa, desde que el estudio publicado en 2008 por el instituto de investigación francés Inserm reveló que durante la ola de calor en 2003 un total de 70.000 personas habían perdido la vida en el Viejo Continente. Por ejemplo, las estaciones meteorológicas europeas crearon independientemente y sin burocracia una red de comunicación para poder emitir alertas con mayor antelación ante una ola de calor.

Mittagsschläfchen

Aprender de los españoles: lo mejor es relajarse durante el calor.

El Servicio Meteorológico alemán, por ejemplo, emite alertas meteorológicas por calor que luego son transmitidas por las autoridades a las estaciones de radio y televisión. Por otro lado, se ofrecen cursos de capacitación tanto al personal sanitario como a los familiares de personas delicadas de salud para sensibilizarlos sobre los riesgos de las temperaturas extremas y para que sepan cómo actuar ante estas situaciones. Además, la construcción de residencias para ancianos está siendo modificada previendo futuras oscilaciones de temperatura. "Es cierto que, según los cálculos, el incremento de 4,2 grados centígrados en la temperatura, como ocurrió en 2003, probablemente no sea normal hasta fines del siglo, pero hay muchas medidas de adaptación en las que ya tenemos que trabajar desde hoy", concluye Christina Koppe-Schaller.

Si las predicciones de los climatólogos son ciertas, entonces todos tendremos que cambiar a largo plazo nuestros hábitos, instaurar la "siesta" en toda Europa será, en todo caso, la tarea más fácil.

Autor: Wiebke Feuersenger / CS
Editora: Emilia Rojas-Sasse

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