Unión de fuerzas para proteger al leopardo de las nieves | Global Ideas | DW | 16.09.2014
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Global Ideas

Unión de fuerzas para proteger al leopardo de las nieves

En sus esfuerzos para proteger al leopardo de las nieves, los grupos ecologistas fusionan enfoques occidentales y orientales uniéndose a monasterios locales, chamanes y comunidades indígenas.

En las zonas más elevadas de las montañas de Paquistán, China, Tayikistán y Afganistán, un felino del color del humo se desliza silenciosamente y casi de forma invisible en busca de cabras salvajes. El leopardo de las nieves es el principal depredador de la región, y no solo es difícil de avistar, sino que además también está en peligro de extinción: en todo su extenso hábitat quedan menos de 7.000 ejemplares.

Para proteger a este animal, los programas de conservación habituales se centran en el establecimiento de reservas naturales, la lucha contra la caza furtiva y la creación de incentivos para granjeros. A pesar de ello, estudios recientes demuestran que una fuerza inesperada ha tenido un papel clave en la supervivencia del felino hasta ahora: los monasterios budistas, instituciones influyentes en casi el 80 por ciento de las áreas del mundo habitadas por el leopardo de las nieves, en 12 países.

El pasado año, un estudio del territorio del gran felino a través de la meseta tibetana sacó a relucir el hecho de que los más de 300 monasterios budistas de la región se encuentran cerca de importantes hábitats de leopardos de las nieves. Este estudio, patrocinado por el grupo de protección de felinos salvajes Panthera y llevado a cabo por investigadores chinos, se centró en la Reserva Natural de Sajiangyuan, en el noroeste de China.

El leopardo de las nieves es uno de los principales depredadores de las cordilleras de Asia Central, y es una especie “indicadora”. Esto significa que su bienestar es sinónimo de bienestar del ecosistema de su hábitat.

El leopardo de las nieves es uno de los principales depredadores de las cordilleras de Asia Central, y es una especie “indicadora”. Esto significa que su bienestar es sinónimo de bienestar del ecosistema de su hábitat.

El papel decisivo de los monjes

El estudio demostró que los monasterios crean un área protectora natural para el leopardo de las nieves, puesto que están situados en lugares de especial significado para el Budismo tibetano. “Cada monasterio está asociado con una montaña o bosque sagrado que se dedican a proteger”, explica Tom McCarthy, director de Programas de Protección de Leopardos de las Nieves en el grupo de conservación norteamericano Panthera y miembro del equipo que realizó el estudio.

McCarthy añade que los monjes a menudo organizan patrullas a través de sus territorios sagrados para poner en práctica edictos budistas referentes al respeto por todas las vidas. Los monjes de alto rango, o Rinpoches, también tienen un papel esencial en la educación de las comunidades locales sobre protección medioambiental. “Cuando un monje veterano habla a la audiencia durante las festividades anuales y anima a la gente a apoyar el movimiento para acabar con la caza de animales salvajes, tiene mucho impacto”, dice McCarthy. “Esto ayuda a preservar tanto el hábitat del leopardo de las nieves como sus presas. En nuestra experiencia en el área, hemos visto que muchos monasterios llevan haciendo esto ya muchos años”.

Los monasterios budistas a menudo crean zonas seguras para el leopardo de las nieves.

Los monasterios budistas a menudo crean zonas seguras para el leopardo de las nieves.

McCarthy añade que el enfoque de Panthera es complementar el conocimiento ecológico tradicional de los monasterios y comunidades locales con formación en técnicas modernas de patrulla y facilitando herramientas tales como GPS y cámaras para monitorear los animales salvajes. Además, siguiendo las conclusiones del estudio del pasado año, Panthera también planea comenzar diálogos en otros países donde viven leopardos de las nieves para incluir más monasterios en los programas de conservación.

La “dimensión espiritual” de la conservación

Cada vez es más importante tener en cuenta las creencias religiosas y culturales de las comunidades e instituciones locales para conservar las especies. En las últimas décadas, de hecho, ha surgido un nuevo campo académico dedicado a la idea de reforzar las conexiones entre conservación y fe.

Los biólogos comienzan a aprender de la tradición, cultura y hábitos de gente que, en algunos casos, llevan viviendo miles de años en las zonas que desean proteger. “En los últimos diez años hemos visto más y más expertos en conservación prestando más atención a la dimensión espiritual que la naturaleza supone para la gente, y que es evidente, por ejemplo, en lugares naturales sagrados”, dice Bas Verschuuren, codirector del Grupo de Especialistas en Valores Culturales y Espirituales de Áreas Protegidas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). “Estos lugares son algunas de las áreas protegidas más antiguas del mundo, porque explican la conexión de la gente con la naturaleza, y la motiva a respetar y proteger el medio ambiente”, añade.

En muchos casos, los científicos tienen dificultades para comprender los vínculos espirituales entre los pueblos indígenas y la naturaleza.

En muchos casos, los científicos tienen dificultades para comprender los vínculos espirituales entre los pueblos indígenas y la naturaleza.

Imaginar un mundo “diferente”

Los territorios sagrados incluyen arboledas, bosques, montañas y valles en lugares como el Himalaya, partes de África y los Andes. A menudo son el hogar de sociedades indígenas muy antiguas, tales como los Yanomami en la Amazonía brasileña, los Soliga y los Bishnoi en India, o los Kalinga en Filipinas, que han gestionado durante siglos grandes territorios de gran riqueza biológica.

En algunos de estos lugares sagrados está prohibida la tala de árboles; en otros, el uso de recursos está estrictamente controlado, mientras que algunas comunidades defienden activamente territorios de nidos de aves o reservas de peces. Frecuentemente, estos nativos tienen conocimientos detallados sobre la flora y fauna locales. En resumidas cuentas, saben cosas que nadie más sabe.

“Muchos de los valores culturales y espirituales de los sitios naturales sagrados son intangibles, y marcan la relación de la gente con el espacio, las plantas, los animales o la naturaleza en general”, dice el holandés Verschuuren, que ha llevado a cabo extensas investigaciones sobre sitios sagrados. “Por ello, es fácil de pasar por alto para biólogos o ecologistas con formación occidental. Requiere respeto y disposición para ver el mundo a través de otros ojos, y de imaginar una imagen del mundo diferente a la propia. Por desgracia, este tipo de pensamiento no viene de forma natural a todo el mundo”, agrega.

Los chamanes se unen a los científicos

No obstante, esto está cambiando, especialmente en los duros y aislados hábitats de los leopardos de las nieves, donde los grupos ecologistas dependen en gran medida de comunidades locales y sus conocimientos de la zona. El escurridizo felino gris es el protagonista de muchas tradiciones, leyendas y creencias en muchas regiones montañosas. El animal es a menudo considerado como el protector de las montañas sagradas, una fuerza unificadora y una fuente de poder espiritual y sabiduría. Algunas de las creencias son parte de rituales religiosos practicados por sanadores indígenas y chamanes en Kirguistán, el norte de Nepal y las montañas Altai, que se extienden por Kazajstán, Mongolia y Rusia.

Las escabrosas montañas de Altai son el hogar de chamanes y sanadores que profesan adoración por el leopardo de las nieves por medio de rituales y ceremonias.

Las escabrosas montañas de Altai son el hogar de chamanes y sanadores que profesan adoración por el leopardo de las nieves por medio de rituales y ceremonias.

“En estos lugares, el leopardo de las nieves es un animal mítico que constituye un vínculo entre el espíritu y el mundo natural, del cual los humanos también son parte”, explica Verschuuren, que ya tiene experiencia en encuentros con chamanes de la espectacular región de Altai. “Esto ha atraído atención sobre el papel de los chamanes y sanadores tradicionales en estas áreas para la conservación del hábitat del gran felino. En cierto modo, su labor a través de las generaciones los ha convertido en auténticos e importantes conservacionistas”, dice, y añade: “Ya incluso se pueden ver chamanes invitados a la mesa por biólogos conservacionistas y científicos para asegurarse de que el significado espiritual del leopardo de las nieves se convierte en parte integral de su conversación”.

Esto se hizo evidente el pasado año durante una reunión en Kirguistán de los 12 países asiáticos con leopardos de las nieves. Por primera vez, en este evento se tuvo en cuenta las opiniones de chamanes y autoridades indígenas locales: se les dio una voz directa en los planes gubernamentales para la protección de los grandes felinos.

Está claro que los científicos conservacionistas de hoy ya no necesitan convencerse de que los sistemas y conocimiento tradicionales deben incluirse a la hora de salvar a los leopardos de las nieves. Buenas noticias para el gran felino amenazado.

Autora: Sonia Phalnikar (lab/EL)

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