Uli Hoeness: una vida dedicada al Bayern München | Deportes | DW | 05.01.2012
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Deportes

Uli Hoeness: una vida dedicada al Bayern München

Odiado y admirado por igual, el exjugador nacional alemán que preside el FC Bayern München es quizá el personaje más poderoso del balompié germano. Hoy cumple 60 años, muchos de ellos dedicados al club que es su pasión.

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Uli Hoeness, en foto de archivo.

Sus berrinches son antológicos y su franqueza lacerante lo metió en más de un apuro, pero Uli Hoeness se ha ganado el respeto por haber encumbrado al Bayern Múnich al olimpo de los grandes clubes europeos.

El "alma mater" del Bayern cumple 60 años satisfecho con lo alcanzado en una carrera de más de tres décadas como jugador, gerente y ahora presidente del club de mayor éxito de Alemania.

"El Bayern se ha convertido en un acontecimiento social", afirmó días atrás a medios alemanes en Múnich. "Cuando el Barcelona dice: 'Més que un club', yo digo: el Bayern es mucho más que un club. El Bayern es una filosofía, es una tarjeta de presentación, es una visión".

Una lesión de rodilla obligó al delantero ofensivo del Bayern y campeón del mundo de 1974 a colgar los botines. Era 1979 y tenía tan solo 27 años. El entonces presidente del Bayern, Wilhelm Neudecker, le ofreció el puesto de mánager.

FC Bayern München Rummenigge Hoeness van Gaal

Uli Hoeness: poderoso entre los poderosos. (Archivo)

"Cuando empecé en 1979, el Bayern facturaba doce millones de marcos (unos seis millones de euros), de los cuales 7,5 millones eran deuda. Y el 85 por ciento de los ingresos eran de venta de entradas, sólo 15 de la televisión, márketing y patrocinio. Mi labor consistía justamente en reducir esa dependencia".

Una nueva carrera

Hoeness viajó a Estados Unidos para ver cómo los clubes de fútbol americano, béisbol y baloncesto generaban ingresos por mercadotecnia (merchandising).

Así fue diversificando las fuentes de recursos del club, que el año pasado facturó 328,5 millones de euros. Además, el Bayern, que antes era inquilino del estadio olímpico de Múnich, posee ahora uno de los templos del fútbol más modernos del mundo.

Hoeness, que dejó el negocio operativo en noviembre de 2009 para asumir la presidencia en sucesión del "Kaiser" Franz Beckenbauer, está convencido de que el Bayern está bien pertrechado para las reformas planeadas por la UEFA a fin de poner coto a los gastos astronómicos de los clubes.

"Si la UEFA concreta realmente en los próximos años el 'Financial Fairplay', el fútbol alemán, pero en especial el Bayern, está preparado de forma fantástica. Ya cumplimos con todos los requisitos. No tenemos que cambiar nada a diferencia de muchos otros clubes. Vean el caso del Manchester City: no puede arrojar pérdidas de 228 millones de euros".

A nivel futbolístico, Hoeness está más que conforme con el equipo, que se coronó campeón de invierno en la Bundesliga y se clasificó para los octavos de final de la Liga de Campeones europea, cuya final se dirime justamente en Múnich el 19 de mayo.

"Normalmente suelo decir que el campeonato alemán es lo más importante. Pero ahora tengo que decir que si tienes la final de la Champions en Múnich, lo que ocurre sólo una vez en la vida de un jugador, tienes que intentar llegar hasta el final".

Europameisterschaftsfinale Belgrad 1976

Hoeness fallando un penal en el Campeonato Europeo de1976. (Archivo)

De conseguirlo, Hoeness seguiría el partido desde las gradas y ya no desde pie de campo, donde se ubicó más de 30 años: "En el banco todo es más intenso. Arriba te sientes más impotente, estás casi en el cielo", comenta quien con frecuencia lanzaba improperios a los jueces de línea con la cara enrojecida.

Ave de las tempestades

Hoeness es consciente de que más de una vez pecó de sincero. Legendario es su conflicto desatado en 2000 con el entonces técnico del Leverkusen, Christoph Daum, que había sido designado seleccionador alemán. Hoeness se quejó públicamente de la elección de Daum para dirigir el once germano, insinuando que consumía drogas.

Para demostrar su inocencia, Daum se sometió a un análisis de cabello que, sin embargo, dio positivo de cocaína y le costó tanto el puesto en el club como el futuro en la selección.

"En realidad fue una locura que se prestara a hacerlo. Nadie lo obligaba. Tuve muchísima suerte de que lo hiciera. No sé cómo hubiera terminado todo. Mi imagen se hubiera visto seriamente dañada", dijo Hoeness, que no se considera rencoroso y dice que "le volvería a dar la mano" a Daum.

DPA

Editor: Enrique López

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