UE-CELAC cierran filas contra el cambio climático | América Latina | DW | 18.07.2018
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América Latina

UE-CELAC cierran filas contra el cambio climático

La vulnerabilidad de América Latina ante el cambio climático atiza la cooperación entre UE y CELAC. En un encuentro birregional esta semana, el acento se puso en la voluntad política para colaborar más y cooperar mejor.

"Estamos en tiempos de pachakutik, en condiciones de transformación muy fuertes. Una de ellas es la inestabilidad climática que es una realidad tanto en Berlín, como en Guayaquil como en La Paz”, dijo a DW, en Bruselas, el canciller boliviano Fernando Huanacuni Mamani. "Los países y las regiones no pueden cerrar más los ojos”, advirtió.

Por ello, en el marco de las relaciones de la UE con la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), los 28 países europeos y los 33 del otro continente han decidido cooperar más y mejor en el combate a los efectos, en la preparación a la prevención, en políticas climáticas.

En acción

"De esta reunión nos vamos contentos, más que con una conclusión nos vamos con expectativas”, admite el diplomático aymara. El derrotero lo marca, por un lado, el acuerdo firmado en París en 2015. Éste busca mantener el aumento de las temperaturas por debajo de los 2 grados Celsius. Por otro lado, son los objetivos de desarrollo sostenible (agenda 2030) los que orientan los pasos conjuntos a dar. Y es la alta vulnerabilidad de las regiones del continente americano la que atiza el fuego donde se cuece esta nueva e intensificada manera de colaborar. 

"El panorama es bastante dramático”, explica a DW, por su parte, Guillermo Dascal, especialista en cambio climático de EuroClima+. "Nuestro trabajo se centra en la preparación para lo que se viene (...) Si el cuerpo humano en vez de 37 grados tiene 39, ¿cómo saber cuál órgano colapsará primero?”, plantea el especialista.

"En sociedades tan desiguales como las latinoamericanas, ese aumento de temperatura complica la situación. Por ejemplo, al decidir autopistas para sacar los productos agrícolas y hay que tener en cuenta los aluviones que pueden venir”, agrega. Ejemplos de situaciones acuciantes no faltan: la escasez de agua en Bolivia por la desaparición de glaciares; la sequía en el norte del Brasil…

Urgencia en el Caribe

Para paliar las consecuencias del huracán Irma, en el caso de Cuba se acaba de aprobar un proyecto de gestión de riesgos de desastres (7,5 millones de euros) "para adaptación a inundaciones y sequías en el centro-norte de la isla”, agrega Dascal. Para otros países caribeños afectados por el mismo huracán, la cooperación europea anunció esta semana  fondos adicionales de 14 millones de euros.

"El tema en las islas es bastante grave per se, por el aumento del nivel del mar. Además empeora otros procesos. Si viene un huracán y las olas son más grandes, el fenómeno va a ser más grave. Muchas de sus economías se basan en el turismo y las costas se pueden dañar”, explica Dascal. 

Cambio de visión

"Los desafíos globales son globales. Las dos regiones deberán entablar una cooperación. Ya no aludimos a la mirada colonial 'yo te ayudo a ti'. Desde el sur hemos planteado que se necesita un nuevo paradigma”, comenta Huanacuni. Como fuere, los 33 países de la CELAC y los (todavía) 28 de la UE han rubricado un documento en donde se prevé una ampliación de la cooperación norte-sur y la intensificación de la colaboración sur-sur y la triangular.

"En el caso de Euroclima+, que trabaja con 18 países de América Latina, esta toma de conciencia se ha convertido en mayores recursos y más apoyo. Contamos con la experiencia de la GIZ, AECID, Expertise France, Fiapp, CEPAL y ONU Medio Ambiente”, puntualiza Dascal.

Por otro lado, los resultados de un proyecto como el que se pondrá en marcha en Cuba, por ejemplo, se replicarán en los otros países. Para tratar el problema común de abastecimiento de agua en zonas urbanas, Euroclima+ acaba de lanzar una convocatoria para nuevos estudios y proyectos. La optimización de este programa está entre las tareas a cumplir conjuntamente.

En cualquier caso, la voluntad política para trabajar juntos contra el cambio climático va en aumento. "No se trata sólo de hacer proyectos sino de cambiar políticas y puntos de vista”, subraya Dascal.

"La cooperación ante desastres naturales no significa solo dinero a disposición. Necesitamos otra mirada de cómo vamos a caminar. Lo urgente, como la situación en el Caribe, tiene que ser atendido de inmediato. ¿Pero vamos a seguir en este modelo de depredación, de destrucción de la Madre Tierra? Son temas centrales a debate, y vamos a seguir dialogándolos”, concluye el canciller boliviano.

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