Tumbas verdes en Sudáfrica | Ciencia y Ecología | DW | 20.02.2018
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Ciencia y Ecología

Tumbas verdes en Sudáfrica

Sudáfrica lucha contra las plantas invasivas con un enfoque que ayuda a ahorrar agua y ofrece una solución económica y ecológica para que las comunidades más pobres puedan enterrar a sus muertos.

Es media mañana y en la fábrica de muebles Eco Furniture en la ciudad de George, en la provincia del Cabo Occidental, en Sudáfrica, se oye el martilleo y el zumbido de las sierras sin descanso. Dos mujeres, con peto amarillo y máscaras anti polvo, deslizan trozos de madera en una sierra circular. Fuera, un hombre está dando los últimos retoques a un producto acabado.  Están fabricando féretros.

"Deberían lucir el día del funeral”, dice Emile Mopp, gerente de la planta. Y añade que de esta manera, las familias saben que sus seres queridos reciben una digna despedida. Y lo que también es importante para algunos, son respetuosos con el medio ambiente.

Los féretros son de madera maciza y pintura al agua, así como de pegamentos no tóxicos. La empresa afirma que son mejores para el medio ambiente que los de aglomerado, por ejemplo, que pueden contener "productos tóxicos”.

Global Ideas Südafrika Eukalypten (picture-alliance/Bibliographis/H. Wilhelmy)

Árboles de eucalipto, como estos, pueden dañar la biodiversidad y consumen mucha agua.

Pero, además, los ataúdes tienen un propósito adicional. Forman parte de una campaña gubernamental para controlar las especies invasivas de plantas y árboles que consumen mucha agua en una de las regiones más pobres del planeta, además de proporcionar una forma barata de enterrar a los muertos en las comunidades pobres.

Maderas invasivas

En Sudáfrica, la precipitación pluvial es la mitad de la precipitación media del resto del mundo. Ciudad del Cabo, una de las ciudades más pobladas de Sudáfrica, está sufriendo actualmente una crisis hídrica tras una prolongada sequía. Sus reservas podrían agotarse en junio, obligando a la ciudad a cortar el suministro de agua, excepto para garantizar los servicios esenciales.

El empeoramiento de la situación hídrica del país, particularmente en las cuencas hidrográficas, se ve agravado por la expansión de plantas invasivas como el pino, el eucalipto y la acacia negra. Todas ellas, especies introducidas ya en el siglo XVII por los colonizadores europeos para su uso como madera de construcción y carbón vegetal, entre otros fines. 

Además de obstruir ríos y arroyos, las plantas representan un riesgo de incendio, ya que aumentan la duración e intensidad de los mismos. Se calcula que cubren alrededor del 10 por ciento del país, y se están extendiendo.

Wasserknappheit in Südafrika (Julia Jaki)

Sudáfrica se enfrenta a la escasez de agua. Los residentes de Ciudad del Cabo (foto) pronto podrían sufrir cortes de suministro de agua.

El programa de la fábrica Eco Furniture, una iniciativa estatal establecida en 2012, fabrica muebles y ataúdes asequibles a partir de la madera cosechada de estas especies invasoras.

"Nos dimos cuenta de que podíamos usar nuestra biomasa invasiva para fabricar productos que fueran útiles para el gobierno”, explica Guy Preston, jefe del Departamento de Manejo de Recursos Naturales del Ministerio de Medio Ambiente. "Y se podría utilizar, especialmente, para reducir los costes de una defunción para las familias más pobres”, añade. 

Funerales glamurosos

El coste de los funerales en Sudáfrica es alto, teniendo en cuenta que el 27 por ciento de la población está desempleada y el ingreso promedio mensual de un hogar es de alrededor de 778 euros (954 dólares).

La mayoría de empresas de pompas fúnebres del país no publican los precios de sus ataúdes, pero según el periódico sudafricano The New Age, un ataúd "barato” de AVBOB Mutual Assurance Society (una de las principales compañías de servicios funerarios del país) cuesta alrededor de 443 euros.  Una versión de lujo podría costar hasta 4.000 euros, además de tener que sumarle otros servicios como el entierro o el banquete funerario.

Los empleados de la fábrica de Eco Furniture fabrican ataúdes básicos que cuestan alrededor de 20 euros. Pero también fabrican modelos más elaborados, que cuestan alrededor de 339 euros, para satisfacer la demanda del público de versiones de gama alta.

Eco Furniture Fabrik in George, Südafrika - umweltfreundliche Särge aus Südafrika (pictrue-alliance/dpa/SANParks)

Los ataúdes de las fábricas de Eco Furniture , en Sudáfrica, utilizan pinturas al agua y pegamentos no tóxicos, según la organización.

Como en muchos países, tener un ataúd ornamentado y caro es símbolo de estatus y una muestra de riqueza en Sudáfrica. Incluso si una familia no puede permitirse la variante más lujosa, existe una presión social para demostrar que se puede.

La demanda de ataúdes lujosos es un fenómeno moderno, pero también está ligado con las creencias religiosas tradicionales, según Samuel Radebe, fundador de la Iglesia Panafricana de Revelación de Dios, que concilia prácticas tradicionales africanas con aspectos del cristianismo. 

"En la cultura tradicional africana, nuestro pueblo era enterrado en los jardines traseros de las casas, con el difunto envuelto en una piel de vaca, no en un féretro”, explica Radebe. "Esa es la razón de la matanza de una vaca, para usar su piel como ataúd, no para forzar a la familia a preparar un banquete fúnebre”, aclara.

Según Radebe, la necesidad de realizar rituales correctos en una persona fallecida ha sido malinterpretada como una obligación de tener que utilizar un ataúd caro.

El pastor cree que esto deja a los sudafricanos pobres con pocas opciones en caso de luto: o bien se endeudan o renuncian a un entierro adecuado.

Alternativas ecológicas y económicas

La familia de Monwabisi Ndlazulwana, apuñalado durante un atraco a finales de 2017 con 27 años de edad, también tuvo que enfrentarse a este dilema. Los padres de Monwabisi, que viven en el municipio de Thembalethu, a las afueras de George, están desempleados y dependen de las subvenciones del gobierno para sobrevivir.  "No teníamos nada. No podíamos permitirnos un enterrador”, cuenta la tía de Monwabisi Ndlazulwana, Busisizwe Ndlazulwana.

"Si no hubiéramos tenido el apoyo de la comunidad y la fábrica no nos hubiera donado el féretro”, cuenta Busisizwe Ndlazulwana, "no hubiéramos podido enterrar a nuestro hijo”.

Global Ideas Ecocoffin (pictrue-alliance/dpa/SANParks)

Emile Mopp, gerente de Eco Furniture, en George, afirma que el negocio de los funerales ecológicos podría crear empleo en el país.

Aunque cualquiera puede comprar un ataúd ecológico, el programa está dirigido, sobre todo, a personas como los Ndlazulwanas. Aun así, el gerente de Eco Furniture, Mopp, admite que uno de los principales desafíos del proyecto ha sido llegar a estas familias. Hasta ahora, se han basado principalmente en el boca a boca.

Mopp espera que la situación cambie a largo plazo si el propósito del gobierno, de alentar a otros a establecer sus propios negocios funerarios verdes, tiene éxito.

"Podemos fabricar estos productos a gran escala para hospitales, municipios, en realidad para cualquiera”, afirma Mopp. "Ofrece una oportunidad real para que la gente gane su propio dinero”, concluye.

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