Testimonios del pasado | Ciencia y Ecología | DW | 10.02.2009
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Ciencia y Ecología

Testimonios del pasado

Hace 350 millones de años se formó la fosa de Messel, en las cercanías de Darmstadt (Hesse). Hoy día, la fosa es un yacimiento fosilífero de fama mundial declarado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

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La cantera de Messel.

El yacimiento fosilífero de Messel, cerca de Darmstadt, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995, permite dar un interesante vistazo a la historia de la humanidad. 350 millones de años atrás, cuando los mamíferos conquistaban el mundo, se formó la cantera en un lago de origen volcánico.

Allí donde el suelo era impermeable al agua, se generó un lodo especial sin oxígeno que previno la descomposición de materiales orgánicos. De este modo, los animales y las plantas que se concentraban en la zona pudieron conservarse.

Los primeros caballos

El lago de Messel es hoy un yacimiento fosilífero de fama mundial. Esto no se debe sólo a la cantidad de hallazgos, sino también a la excepcional calidad de su preservación.

Fossil eines Vogels (Quasisyndactylus longibrachis)

Fósil de un pájaro, parte de la exhibición 'Messel on Tour'.

Entre los numerosos descubrimientos no sólo se cuentan dentaduras y restos óseos, sino que los geólogos han encontrado también esqueletos enteros, con restos de piel, cabellos, restos de los últimos alimentos que ingirieron, e incluso fetos en el cuerpo de las hembras embarazadas de ejemplares de caballos primitivos y huevos no expulsados en tortugas. Muchos insectos conservan todavía su original colorido iridiscente. Asimismo, los hallazgos de prosimios ofrecen información sobre la evolución de los mamíferos, hasta los antepasados de los seres humanos.

Más de 100 especies

Hasta el momento, los expertos han identificado en la fosa de Messel varios centenares de especies. Por una parte, se trata de antecesores del mundo animal actual; por otra, de grupos animales de la era mesozoica, contemporáneos de los dinosaurios. A mediados del siglo XIX se se supo de los primeros descubrimientos de huesos de cocodrilos en una colina de unos 168 metros. En 1871 comenzó el uso industrial de la cantera para extracción de hierro y lignito, gracias a lo cual nunca se realizaron estos importantes descubrimientos. Hoy, la fosa de Messel es un museo al aire libre con centro de visitas, sala de exposiciones y tienda, donde se ofrecen marchas a pie por la zona, así como excavaciones y conferencias.

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