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Renuncia de obispo alemán no cierra debate sobre maltrato

22 de abril de 2010

Con la dimisión del obispo alemán Walter Mixa, la Iglesia católica busca un ‘nuevo comienzo’ para limpiar su imagen de maltrato ante la opinión pública. Pero el debate apenas comienza.

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Walter Mixa espera respuesta a su renuncia del Papa Benedicto XVI.Imagen: picture alliance / dpa

Aunque el Papa Benedicto XVI no se ha manifestado aún sobre la dimisión de Walter Mixa como obispo de Augsburgo y al mismo tiempo obispo castrense, este acto sienta un precedente en Alemania.

En su carta al Papa, Mixa, de 68 años, escribió que "a todos aquellos con los que pude ser injusto y a todos aquellos a los que he dado motivos de preocupación les pido hoy de nuevo perdón". Sin embargo, con estas palabras no es claro que haya aceptado públicamente el maltrato físico y violento a niños de un colegio en Schrobenhausen, en Alta Baviera, que se le reprocha al obispo haber cometido hace unos 35 años y que salió a relucir en los medios de comunicación en febrero de 2010.

¿Nuevo comienzo?

“Es la primera vez que un obispo muy influyente dimite a su cargo en Alemania”, dijo a DW-WORLD Christian Weisner, vocero del movimiento alemán para la reforma de la Iglesia católica Wir sind Kirche.

El anuncio también fue bien recibido por miembros de los partidos políticos liberal, los Verdes y la Izquierda, así como por representantes de la Iglesia. El presidente de la Conferencia Episcopal alemana, Robert Zollitsch, y quien le había sugerido a Mixa su dimisión para la tranquilidad de la iglesia, definió su decisión como “un paso difícil que merece respecto”.

Deutschland Katholische Pfarrkirche Mutter zum Guten Rat Frankfurt am Main - Niederrad
Iglesias esperan recobrar a sus feligreses.Imagen: Pfarrei Mutter zum Guten Rat

Walter Mixa fue por 40 años párroco y por 14, obispo en la región de Baviera en Alemania. Aún con la dimisión, mantiene su título, que fue concedido por la Iglesia para toda la vida. De acuerdo con los parámetros de la institución eclesiástica puede actuar como guía espiritual ante la sociedad.

De acuerdo con Zollitsch, con su renuncia el obispo de Augsburgo busca facilitarle a la Iglesia un ‘nuevo comienzo’. Pero para otros sectores, como el que representa Weisner, “con esto aún no termina el debate sobre el maltrato y violencia de la Iglesia católica en Alemania. Todavía falta que Mixa reconozca públicamente qué fue lo que hizo y a quiénes”.

¿Campaña sucia en los medios?

La crisis de la Iglesia católica ha sido seguida muy de cerca por los medios de comunicación. Para algunos círculos eclesiásticos alemanes, la dimisión del obispo Mixa habría sido una consecuencia de una campaña malintencionada en los medios. “Conocer la verdad es un interés fundamental de la opinión pública y de los medios de comunicación, más si se trata de un obispo remunerado con los impuestos de los contribuyentes alemanes”, dice en cambio Weisner.

Mixa, conocido por su posición conservadora sobre los temas de la Iglesia, era un invitado frecuente a talk shows o entrevistas. Teniendo en cuenta lo anterior, “él debería aprovechar su cercanía con los medios de comunicación para contar la verdad y brindarle claridad sobre este tema a la opinión pública. Cualquier nuevo intento de esconder casos como éste daña la imagen de la Iglesia”, puntualiza Christian Weisner de Wir sind Kirche.

Voz para las víctimas

Kinderhilfseinrichtung St. Josef in Schrobenhausen Oberbayern
El colegio en Schrobenhausen, Baviera, donde se desempeño Mixa.Imagen: picture-alliance/ dpa

Según el portavoz del movimiento alemán para la reforma de la Iglesia católica, “todavía se requiere tiempo para que las víctimas sexuales y de violencia cuenten sus experiencias, y sean escuchadas por la opinión pública”. Para Weisner, ya existe una percepción de que la Iglesia católica y el Papa Benedicto XVI se están esforzando por recobrar la credibilidad de la iglesia ante la sociedad. Esto lo demuestra, por ejemplo, la reciente línea de atención telefónica para víctimas de abuso. Pero no es suficiente. “Debería haber una mesa redonda donde se hable de indemnización para las víctimas, de darles una voz”, afirma.

Hasta el momento, la Iglesia católica alemana no se ha manifestado sobre las estrategias para retener a sus fieles. Según informaciones del episcopado, las cifras de la desafiliación de miembros de la Iglesia (que ya no pagarán los impuestos eclesiásticos) se triplicaron en marzo de 2010 con respecto al mismo mes del año anterior.

No es claro si a la dimisión del obispo Mixa seguirán otras relacionadas con casos de maltrato y abuso a menores en Alemania. Lo que sí es seguro, es que abre una puerta para que las víctimas alcen su voz y no queden en el olvido.

Autora: Cristina Mendoza Weber

Editora: Emilia Rojas