Relaciones UE-Cuba: ¿marcará España la diferencia? | América Latina | DW | 14.11.2009
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América Latina

Relaciones UE-Cuba: ¿marcará España la diferencia?

Aunque en las relaciones entre Cuba y la UE la temperatura ha aumentado, de normalidad no se puede hablar. En el medio está la postura común de la UE ¿Cuán probable es que ésta cambie durante la presidencia española?

El Malecón de La Habana

El Malecón de La Habana

Después de la visita a Cuba del comisario europeo para Desarrollo y Ayuda Humanitaria, Karel De Gucht, algo burbujea en las relaciones entre la UE y la isla caribeña. La revisión de la postura común, adoptada en 1996, que condiciona el diálogo político a cambios democráticos y políticos, al parecer, está a discusión. Con vistas a la presidencia española de la UE en 2010 y dado que desde Madrid han venido, en los últimos años, impulsos hacia el diálogo, se espera movimiento en las relaciones, aunque el tema es delicado y es muy pronto para hablar de ello, informan fuentes comunitarias.

La Habana recalca que no hay motivo para la postura común y querría ver las relaciones normalizadas. Por su parte, el comisario De Gucht subrayó al final de su reciente estadía en la isla que cambios en ella sólo pueden darse si existe una consenso entre los 27. El tema de los derechos humanos y la libertad a los presos políticos es un obstáculo en el camino: en ese sentido, se espera “gestos” por parte de Cuba.

Con gestos sería más fácil

“Para Europa sería más fácil cambiar su postura si Cuba diera señales en el sentido de los derechos humanos. Y lo haría más fácil, también, con miras hacia Estados Unidos con quien tenemos estrechas relaciones”, dice a Deutsche Welle Rolf Linkohr, actual presidente del Centro Europeo de Estrategia Energética y ex miembro del Parlamento Europeo.

La posición común “es parte de la herencia del anticomunismo de la época de la posguerra, a lo cual se sumó la presión de Estados Unidos”, dice Linkohr quien entre 1979 y 2004 presidió algunos comités de relaciones con América Latina. A pesar de ese condicionamiento en las relaciones, “Alemania y Europa en general han tenido una relación más distendida que Estados Undios. Nunca boicoteamos a la isla, el Parlamento Europeo jamás apoyó esa postura”.

Belgian Vice Minister Prime Minister and Foreign Minister Karel De Gucht delivers his statement during the second day of the 10th Human Right Council at the European headquarters of the United Nations in Geneva, Switzerland, Tuesday, March 3, 2009. (AP Photo/Keystone, Salvatore Di Nolfi)

Karel De Gucht, comisario europeo de Desarrollo y Ayuda Humanitaria

Diálogo político versus relaciones comerciales

Después del congelamiento del diálogo y la cooperación entre 2003 y 2005–debido a una ola de medidas represivas en la isla caribeña-, las relaciones de cooperación fueron retomadas en 2008. Las relaciones comerciales, sin embargo, no fueron cortadas, nunca hubo un embargo comercial. A pesar de ello, aunque la UE es el mayor socio comercial de la isla y la asistencia de cooperación alcanzó en el período 2008-2009 los 40 millones de euros, las relaciones no son normales. Según información de agencias, España pretende lograr una nueva postura común de la UE hacia Cuba durante su presidencia europea en 2010 y, en ese marco, lograr un acuerdo bilateral de cooperación similar con otros países.

Cuba no es la única no democracia

Aunque “Cuba no es un democracia como la conceptuamos nosotros, debería ser tratada como cualquier otro Estado; no existe motivo para tratarla de otra manera, deberíamos tener relaciones normales y apoyar proyectos sociales y ecológicos por ejemplo. Hay muchos países con los que tenemos relaciones normales y no son democracias. Lo más importante es no darle a Cuba un tratamiento especial, independientemente de la forma gubernamental que tenga”, opina Linkohr.

Diálogo constructivo no cambio de régimen

De manera similar lo ve Raimund Krämer, catedrático de política internacional en la Universidad de Potsdam, quien desde hace 20 años tiene relaciones con Cuba y ha vivido algunos años en la isla. “Si, con la perspectiva de 2009, retrocedemos veinte años y uno se pregunta qué fue lo que llevó al resquebrajamiento del bloque de Europa del Este, la respuesta es: fueron los procesos que estaban relacionados con la Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa, entre 1973 y 1975; ésta representó una apertura de esa sociedad cerrada. En el caso de Cuba, la presión de Estados Unidos ha conducido más bien a que los cubanos se cierren en contra de los enemigos de fuera. Ahí Europa debe tener cuidado”, dice Krämer quien ve positivamente que España favorezca el diálogo.

“Éste”, puntualiza Krämer, “debe ir más allá del Gobierno: crear proyectos en el campo de energía solar, en la agricultura; hay suficientes puntos para conectar con La Habana sin necesidad de cambiar el sistema”. Ése precisamente fue uno de los puntos que recalcó el comisario De Gucht al finalizar su visita: Unión Europea no pretende un cambio de régimen.

Condiciones para el diálogo

“Cuba y la UE tienen ante sí la tarea de crear nuevas condiciones para una evolución de las formas del diálogo bilateral”, aseveró De Gucht exhortando a Cuba a dar pasos en el campo de los derechos civiles y recalcando que hay muchas posibilidades para una cooperación más estrecha basada en el respeto a valores comunes.

Es war nicht alles Muckefuck

"Lo más importante es no darle un tratamiento especial, independientemente de la forma gubernamental que tenga"

Por otro lado, concluye Linkohr, “no hay que olvidar que Europa se compone de 27 países, de los cuales muchos eran parte del bloque oriental y tienen una herencia comunista especial. Y dado que Cuba fue un aliado de la Unión Soviética existe un cierto grado de desconfianza que hay que entender. En ese sentido, un gesto de Cuba en dirección hacia la Unión Europea sería una muestra de sabiduría. La UE tiene 27 países y no todos tienen el mismo pasado, la misma cultura, experiencia y sensibilidad, sin embargo tenemos que actuar conjuntamente. Por eso un paso en dirección a Europa sería muy beneficioso”.

Autora: Mirra Banchón
Editor: Enrique López

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