Pura adrenalina | DW Transtel | DW | 17.10.2011
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Pura adrenalina

Para practicar deportes de riesgo hay que estar un poco loco; no bastan los desafíos cotidianos, se quiere rozar el límite de lo que se puede soportar, física y psíquicamente.

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Para practicar deportes de riesgo hay que estar un poco loco; no bastan los desafíos cotidianos, se quiere rozar el límite de lo que se puede soportar, física y psíquicamente. A veces, incluso, estos deportistas van más allá. Las penalidades y los dolores, los peligros y los miedos que asustan al resto de los mortales, suponen para ellos un acicate que los anima a continuar. Su mayor satisfacción es, al final, poder decir “lo he logrado”.

01 Tipos duros y pruebas extremas
Cada invierno se celebra cerca de la ciudad inglesa de Birmingham una de las carreras más duras del mundo. Una competencia que evoca el “encanto” de un campo de entrenamiento militar. Los participantes, tanto hombres como mujeres, han de superar unas pruebas, propias del acceso a una tropa de elite, en las que llegan al límite de su resistencia.
02 Los clavadistas
“Es como si tuviera un accidente de auto de intensidad media en cada salto, pero es fantástico”: así describen los clavadistas su peligrosa disciplina. En plena naturaleza, se tiran desde más de 20 metros de altura para caer en aguas de pocos metros de profundidad. Saltos en los que realizan figuras como las clásicas de trampolín, que son evaluadas por expertos. Para llevar a cabo estos arriesgados saltos limpiamente son necesarios un completo entrenamiento físico, un timing perfecto y absoluta concentración.
03 En busca del oro ruso
15 kilos de oro: un premio nada despreciable para quienes logren una hazaña muy peculiar. Con temperaturas de hasta 50 grados centígrados bajo cero, los participantes recorren con sus autos 12.000 km en 14 días, desde Murmansk en el extremo norte de Rusia hasta Vladivostok, pasando por los Urales y el hielo del Lago Baikal.
04 Islas agrestes, juegos rudos
En Navidad y Año Nuevo en Kirkwall, la capital de las islas escocesas Orkney se celebra un partido de “fútbol de masas”, por utilizar un eufemismo. Los adversarios, Uppies, de la zona sur de la ciudad, y Doonies, de la parte norte, se enfrentan en un encuentro en el que todo vale. La ciudad entera se convierte es un estadio. Para marcar, los Uppies deben llevar la pelota al extremo sur de Kirkwall y los Doonies tienen que mojarla en la bahía al norte. No hay reglamento ni colores de equipo. Y la victoria puede llegar después de horas o de tan sólo minutos.
05 Rodeo bávaro
La tradicional carrera de bueyes en la localidad de Haunshofen, en el sur de Alemania, no es una disciplina olímpica pero tiene algo en común con los Juegos Olímpicos: se celebra cada cuatro años. Cada jinete tiene sus propios métodos de entrenamiento. Y será en la carrera donde se vea su éxito. En ésta son los bueyes los que deciden si quieren correr o no.
06 Adictos a la adrenalina
¿Qué motiva a los adictos a la adrenalina a correr riesgos cada vez mayores? Psicólogos, investigadores y médicos rescatistas no tienen una respuesta concluyente. Algunos, dicen, buscan en el riesgo la forma de compensar una existencia monótona. Otros escapan así de la falta de sentido que perciben en sus vidas. Lo único seguro es que algunas personas necesitan desafíos extremos.
07 Salto al vacío
Saltan con paracaídas desde rascacielos, puentes y montañas. Los “basejumpers” practican el deporte más peligroso del mundo. Ellos mismos contemplan la posibilidad de morir en uno de sus saltos. Pero el peligro no los intimida. “Cuando llegue la hora, habrá llegado la hora”: esta sencilla filosofía les permite atreverse a realizar hazañas inimaginables para el resto de los mortales.