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Polémica en la Deutsche Oper

20 de febrero de 2012

La polémica está nuevamente servida en la Deutsche Oper. Hace años fue la cabeza de Mahoma en un montaje del Idomeneo de Mozart. Ahora se trata de la representación de Rienzi de Wagner el día del cumpleaños de Hitler.

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Retrato de Richard Wagner
Retrato de Richard Wagner.Imagen: dapd

¿Cómo ha podido suceder?, se preguntan todos. Precisamente en 2012, año en que la Deutsche Oper celebra el centenario de su trayectoria, la institución berlinesa programa Rienzi, la ópera favorita de Hitler. Y no lo hace un día cualquiera, sino el 20 de abril, jornada en que el dictador cumpliría 123 años de edad.

¿Casualidad? ¿Despiste? ¿Un lapsus? Nadie quiere creer que se trata de algo intencionado. El alboroto alrededor ha sido tan grande, que Christophe Seuferle, director del teatro, se ha visto obligado a posponer un día la representación.

La Deutsche Oper, segundo bastión de los nazis

El nazismo fue como un gigantesco tsunami que sigue generando infinitas réplicas en la sociedad alemana. La herida aún está abierta y se observa minuciosamente cualquier atisbo que pudiera suponer un recuerdo o, en este caso, un homenaje a ese pasado doloroso. Por ese motivo, saltaron las alarmas cuando se supo que Seuferle había programado Rienzi en la Deutsche Oper de Berlín. "Demasiadas coincidencias hacen de esa representación una mala idea", decía el diario alemán Die Welt en su editorial.

Winifred Wagner, nuera del compositor, era amiga de Adolf Hitler
Winifred Wagner, nuera del compositor, era amiga de Adolf Hitler.Imagen: picture-alliance/dpa

La institución berlinesa fue, además de Bayreuth, bastión musical de los nazis. Joseph Goebbels, el ministro de propaganda nazi, depuró cargos administrativos y se ocupó personalmente de que en la sala se representara repertorio alemán, financiándolo adecuadamente. Aquellos compositores cuyo arte era considerado “degenerado” por estar alejado de los ideales estéticos nazis, quedaron excluidos.

Además, el edificio fue rediseñado en los años 30 con fines propagandísticos. En contra de la idea inicial del teatro de no poner palcos a disposición del público, se construyó uno para el Führer, siguiendo los planos del arquitecto Paul Baumgarten.

Hitler y Rienzi

Se dice que Rienzi no solo era la ópera preferida por Hitler, sino que incluso determinó su futuro político cuando la escuchó por primera vez, siendo aún un jovencito impresionable que no alcanzaba los 20 años de edad. Resulta, cuando menos, una atribución excesiva para la ópera de Wagner. ¿Tanto poder tuvo sobre la personalidad del dictador la historia del italiano Cola di Rienzi, un héroe del pueblo?

Para refrendar esta teoría, se dice que Adolf Hitler llegó a confesar a su amiga Winifred, nuera de Wagner y directora artística del Festival de Bayreuth, que “con Rienzi comenzó todo”. No podemos determinar hasta dónde hay de cierto en esta historia, pero sí sabemos que Hitler estaba en posesión del manuscrito de la ópera, pues lo había pedido como regalo para su quincuagésimo cumpleaños, en 1939. Lo guardaba en su búnker de Berlín y desapareció con él en 1945.

La polémica está servida

Dados estos antecedentes, ¿es moral programar la ópera favorita de Hitler el día de su aniversario en el año del centenario de la Deutsche Oper? El malestar de los propios trabajadores de la institución ha originado un cambio de fecha. En un comunicado de prensa, hacen partícipe a la opinión pública que, por razones personales, les resulta imposible participar en la representación el 20 de abril de 2012. Como consecuencia de ello, será Jenufa, de Leos Janácek , la que sustituya a Rienzi, que podrá verse un día más tarde.

En 2006, la Deutsche Oper canceló varias representaciones del Idomeneo mozartiano
En 2006, la Deutsche Oper canceló varias representaciones del Idomeneo mozartiano.Imagen: picture-alliance/ZB

Por otra parte, no es la primera vez que la polémica salta en la Deutsche Oper. Ya en septiembre de 2006, la institución berlinesa canceló varias funciones del Idomeneo de Mozart, argumentando que existía un “incalculable riesgo para la seguridad”. El motivo era sencillo. En la producción de Neuenfels, se mostraba al rey Idomeneo sobre el escenario portando las cabezas decapitadas de Poseidón, Jesucristo, Buda y Mahoma.

Los motivos son en esta ocasión distintos, pero una cosa hay bien cierta: la ópera sigue siendo reflejo de la sociedad y escenario de encendidas polémicas. El espectáculo continúa.

Autora: María Santacecilia
Editora: Emilia Rojas