Opinión: La expulsión calculada de Orbán | El Mundo | DW | 21.03.2019
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El Mundo

Opinión: La expulsión calculada de Orbán

El Partido Popular Europeo (PPE) en Estrasburgo fue serio: suspendió al partido Fidesz de Viktor Orbán, al menos por ahora. Bien hecho, opina Volker Wagener.

Ungarn Premierminister Viktor Orban (picture-alliance/AP Photo/F. Seco)

Primer ministro úngaro Viktor Orbán

Si no se sigue las reglas no hay que sorprenderse. El PPE (Partido Popular Europeo) le sacó tarjeta amarilla al partido de Orbán, el Fidesz. No les quedó otra alternativa. El conservador nacional Viktor Orbán había provocado demasiado a Bruselas durante años y últimamente aún más. No existe membresía que conozca solo de derechos pero no de deberes.

Orbán simplemente se excedió. La ya observada división cultural este-oeste de la Unión Europea se manifiesta ahora entre los conservadores en el parlamento de Estrasburgo. Su "balanza más hacia el este", por ahora, fracasó en Bruselas.

Wagener Volker Kommentarbild App

Volker Wagener, Deutsche Welle.

Por lo tanto, el orbanismo, que tanta simpatía y alegría clandestina cosechó desde Polonia hasta Croacia, ha dejado la zona de confort del espectro político de centro-derecha y ahora está a puertas de la agrupación euroescéptica CRE (Conservadores y Reformadores Europeos). Esto huele a cálculos de política interna, porque en casa, el juego de fuerzas de Orbán entre Bruselas y el PPE es bien recibido.

En el CRE, la tercera bancada más grande, ya se sienten en casa los diputados polacos de PiS (Ley y Justicia por sus siglas en polaco) y otros representantes populistas de derecha de 15 Estados de la UE. El Fidesz de Hungría podría hacer que el borde derecho sea aún más prominente. No se puede descartar el hecho de que el Fidesz y la xenófoba ultraderechista Lega del ministro del Interior de Italia, Matteo Salvini, podrían establecer un nuevo grupo del partido a la derecha del PPE, pero tampoco habría como evitarlo.

El registro de los pecados de Orbán

Los antecedentes de las expulsiones son tan conocidos como claros: durante años, Bruselas y Budapest han estado en desacuerdo permanente. Los recortes de los derechos civiles o las restricciones a la independencia del poder judicial o la libertad de los medios de comunicación han generado una serie de críticas de Bruselas al gobierno de Orban. En la política de refugiados, Hungría se mostró ante la Unión Europea lista para hacerle frente. Hasta la fecha, el país no ha acogido ni a un solo refugiado.

Orbán además explulsó del país la liberal e internacionalmente valorada Universidad Central Europea del multimillonario estadounidense húngaro George Soros por medio de una polémica ley universitaria. Este hecho llevó a la UE a interponer una causa contra Hungría por incumplimiento de los contratos europeos.

Luego, el hombre fuerte de Budapest coronó la cumbre de las provocaciones con una campaña de carteles con la sarcástica sonrisa de Soros y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Ambos representaban simbólicamente la burocracia de Moloch "Bruselas" y su objetivo de subyugar a Hungría. Una desfachatez.

Los socialistas de Estrasburgo también tienen una oveja negra

A dos meses de las elecciones europeas, aún no se ha decidido si el PPE puede superar la pérdida de los 13 votos del Fidesz en el grupo parlamentario. Sin embargo, los conservadores de la UE ya han ganado programáticamente, porque han trazado un límite. Un límite que Orbán solía cruzar durante años.

Las violaciones al estatuto no son un problema solo del PPE. El Grupo Socialista en Estrasburgo también tiene pecados en sus filas. Liviu Dragnea, jefe del PSD socialdemócrata en Bucarest, defiende el abuso de poder, la corrupción y el favoritismo. ¡El caso Orbán ahora también pone a los socialistas de Estrasburgo bajo presión!

El PPE ha defendido sus principios. Y eso por el precio de una posible autolesión poco antes de las elecciones europeas: se desprendieron de una parte del borde derecho. ¿Un error? De ninguna manera: el tema favorito de Orbán, la política de refugiados, es cosa de ayer. Especialmente el este y el sureste de Europa no tienen un problema migración sino de emigración. Más húngaros han abandonado Hungría desde el gobierno de Orbán que después de la derrota de la "Revolución del Salami" de 1956 por las tropas soviéticas.

(pana/few)

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