Opinión: a detener la adhesión de Turquía | Europa | DW | 21.08.2016
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Europa

Opinión: a detener la adhesión de Turquía

Turquía pretende unirse a la UE en unos años. Pero la brecha entre ambas partes es cada vez más ancha. Hay que terminar este juego poco digno, dice Christoph Hasselbach.

Uno podría pensar que es una broma si las circunstancias no fueran tan serias: el embajador turco en la UE, Selim Yenel, ha declarado al diario alemán "Die Welt" que su país quiere ser miembro absoluto de la UE para el año 2023, coincidiendo así con el 100 aniversario de la República de Turquía. ¿Cómo será Turquía en ese entonces?

El fundador del Estado turco, Kemal Ataturk, introdujo el laicismo en 1923. El actual presidente Recep Erdogan pretende poner la religión por encima de todo. La Turquía de hoy es un país de purgas políticas, de represión de medios de comunicación y, según el Ministerio del Interior alemán, un país que coopera con islamistas y terroristas. ¿Y este país quiere ser un socio igualitario en Bruselas?

Schröder, Blair y Chirac apoyaban su ingreso

Christoph Hasselbach

Christoph Hasselbach, redactor de DW.

Pero por extraño que parezca este pedido hoy en día, no siempre fue así. Los líderes de los tres principales países de la UE, el canciller alemán, Gerhard Schröder; de Gran Bretaña, Tony Blair; y el francés, Jacques Chirac (un conservador), apoyaban a comienzos del milenio la adhesión sin ninguna objeción. Y en 2005, todos los entonces 25 integrantes de la UE dieron luz verde para el comienzo de las negociaciones sobre la adhesión. En ese momento se decía explícitamente: "El objetivo de las negociaciones es la adhesión".

Sin embargo, el texto también decía que la UE podía aprobar el acuerdo si Turquía estaba preparada de forma económica y política.

Ahora, mucho menos que nunca, no es el caso. Y en uno de los principales argumentos en contra no se ha cambiado nada: una nación de casi 80 millones de personas que superará en unos años a la hasta ahora más poblada, es decir Alemania, tendría libre circulación y libertad de residencia en toda la UE. Si se hace un análisis sobre este punto teniendo en cuenta el debate sobre la inmigración en Europa hoy en día, resulta absurdo un pedido de plena adhesión. Todo gobierno europeo que pida actualmente lo antes apoyado por Schröder, Blair o Chirac hace unos diez años atrás se pondría políticamente la soga al cuello.

Esto significa que Turquía no cumple, ni de lejos, las condiciones de adhesión y Europa no quiere a Turquía en el grupo. Incluso Erdogan ha dicho que para él la adhesión no es tan importante.

Europa se siente comprometida

Sin embargo, las negociaciones continúan y según el acuerdo sobre los refugiados, esto debe ser aún más rápido. Entonces, ¿qué tipo de farsa es esta? La respuesta es sencilla: Turquía puede tener así magníficamente bajo presión a la UE.

Los europeos se sienten culpables porque han puesto el tema de la adhesión de Turquía en un tiempo completamente diferente y porque se sienten obligados hoy en día con Ankara debido al acuerdo pactado por los refugiados.

Pero eso no puede ser una razón. La UE no solo debería posponer estas negociaciones, debería detenerla. La adhesión como miembro pleno no será posible hasta que Turquía pueda cumplir con todas las condiciones requeridas. Claro que se debe seguir con las relaciones diplomáticas, en todas las áreas. Esto no es cuestión de todo o nada.

Sin embargo, las exigencias que se derivarían como miembro pleno, harían que la Unión Europea se desestabilice inmediatamente. La sola pretensión provoca el extremismo político en los países de la UE. Por eso es necesario terminar de una vez con este juego.

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