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OMS: la pandemia que está por venir

Luna Bolívar Manaut23 de agosto de 2007

Hoy las personas vuelan con más facilidad. Y con ellas los virus. La Organización Mundial de la Salud no sabe cuándo, pero prevé que habrá una pandemia. DW-WORLD habló con el jefe médico del aeropuerto de Fráncfort.

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H5N1: habrá más virus temidos como la famosa gripe aviar.Imagen: AP

Londres Heathrow: más de 67 millones de pasajeros en 2006, el aeropuerto con más tráfico de personas de Europa y el tercero del mundo. París Charles de Gaulle: 57 millones de pasajeros ese mismo año, el segundo aeropuerto en importancia del Viejo Continente. Aeropuerto Internacional de Fráncfort: 53 millones de viajeros en 2006, el mayor centro aéreo comercial de Alemania. Madrid Barajas: más de 45 millones de pasajeros en 2006.

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El Aeropuerto Internacional de Fráncfort es el más importante de Alemania.Imagen: dpa

En total, a lo largo de 12 meses y sólo en cuatro grandes aeropuertos europeos se contabilizaron más de 220 millones de viajeros. Más de 220 millones de personas circulando por los que se consideran, según el Instituto Robert Koch, lugares potenciales para la transmisión de enfermedades y la extensión de pandemias.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo advierte en su recién presentado informe anual: la facilidad con que se viaja hoy en día aumenta el peligro de una epidemia con alcance mundial hasta el punto de que la pregunta ya no es si llegará a darse tal situación, sino cuándo se producirá.

SARS, la primera prueba

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El SARS afectó principalmente a Asia y fue una señal de alerta.Imagen: AP

En 2003, un médico de Singapur viajó a Nueva York. Su vuelo de regreso hacía escala en Fráncfort, donde le fue detectado el Síndrome Respiratorio Agudo, conocido por sus siglas en inglés SARS. Los 235 pasajeros que compartieron avión con el especialista en enfermedades infecciosas, que había tratado en su país a pacientes de SARS, fueron puestos en cuarentena. El médico ingresó en la Clínica Universitaria de Fráncfort.

“El SARS fue nuestro primer test. A partir de esta enfermedad empezamos a plantearnos el modo en que teníamos que proceder ante la infección y para evitar la aparición de una pandemia. Se formaron grupos de expertos y se tomaron medidas seguridad, en primer lugar en los aeropuertos”, explicó a DW-WORLD Walter Gaber, jefe médico en el aeropuerto de Fráncoft y asesor de la OMS.

Los aeropuertos internacionales como el de Fráncfort disponen de un equipo médico conectado con institutos del estilo del Robert Koch y con las autoridades sanitarias. “En el caso de que en un aeropuerto, por lo menos en los internacionales, o en un avión se detecte algo sospechoso, en pocos minutos se da la señal de alerta y se informa a todas las autoridades competentes. Tanto nosotros como las líneas aéreas somos muy sensibles con estas cuestiones. Porque nos preocupa y por una cuestión de egoísmo: nadie quiere dañar su imagen y perder clientes”, dice Gaber.

La información es lo primero

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"Botiquín de emergencia" contra la gripe aviar en el aeropuerto de Fráncfort.Imagen: AP

Precisamente, la OMS se queja de que el flujo informativo es deficitario, y de que de éste modo a sus trabajadores les resulta difícil actuar para prevenir y no para curar. Como ejemplo, cuenta el organismo en su informe anual el caso de un abogado estadounidense que, infectado con un tipo de tuberculosis que finalmente resultó menos peligroso de lo esperado, mantuvo contacto con unos 127 pasajeros de avión y viajó por toda Europa sin que la OMS fuera informada del peligro hasta que el abogado había abandonado ya el continente.

A nivel mundial, las aerolíneas transportan a más de 2.000 millones de personas anualmente. Un control riguroso del estado de salud de todos y cada uno de los viajeros no es posible, pero sí se puede aplicar otra estrategia que, según Gaber, resulta efectiva. “Lo fundamental en nuestro trabajo es, en primer lugar, detectar las enfermedades que aparecen a nivel mundial. Una vez localizadas, se envía una delegación de expertos al lugar y se trata de buscar una solución, aislando el problema. La comunicación tiene que funcionar: se informa inmediatamente a las compañías aéreas y a los aeropuertos, y hasta que se ha controlado el brote, nosotros sabemos de dónde procede el peligro”.

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Las aerolíneas y los aeropuertos toman sus medidas de seguridad.Imagen: AP

Así, continúa explicando Gaber, antes de que los pasajeros reciban el permiso para abandonar el avión, son inspeccionados por el personal sanitario del aeropuerto. “Si el personal de cabina detecta algo extraño, tiene la obligación de informarnos por radio. Entonces subimos al avión con nuestros trajes de seguridad y si se confirma el peligro, los pasajeros son puestos en cuarentena”, comenta el médico, “otra opción es que se de la orden de inspeccionar todos los aviones que procedan de un determinado lugar, pero eso es una decisión que tiene que tomar la política”.

La anunciada pandemia

Desde 1970 se detecta una tasa sin precedentes de nuevas enfermedades, dice la OMS, y dibuja un futuro poco esperanzador. “Sería extremadamente ingenuo y complaciente asumir que, tarde o temprano, no habrá otro SIDA, otro Ebola u otro SARS”, se advierte en el estudio de 2007.

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Desinfecciones contra el "mal de las vacas locas" en Gran Bretaña.Imagen: AP

“El peligro ante una enfermedad como la tuberculosis del abogado estadounidense es relativamente bajo. Por supuesto que para el afectado no es nada agradable, pero contra la tuberculosis existen antibióticos. La dificultad proviene de las enfermedades infecciosas cuyos agentes desconocemos y para las que no tenemos medicamentos. Si estas se extienden y provocan una pandemia, tenemos un gran problema”, comenta Gaber.

En caso de que estallara la anunciada pandemia, los aeropuertos serían sólo una gota en un mar de peligros, opina Gaber. “Las líneas de metro, las estaciones de tren, los centros comerciales y en general cualquier lugar en el que se concentre mucha gente puede convertirse en un foco transmisor del virus”.