″No existe ningún criterio claro de lo que es una nación″ | Europa | DW | 18.06.2006
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Europa

"No existe ningún criterio claro de lo que es una nación"

DW-WORLD- Desde hace tiempo venimos observando la confluencia de dos procesos contrarios: por un lado un "supra-nacionalismo" que quiere borrar las fronteras del mapa y por otro un "nacionalismo-regional" que lucha por dibujar nuevas divisiones. ¿Cómo cree usted que va a seguir desarrollándose esta situación?

K. H. J- Hacer una predicción es difícil. Por una parte, tras la II Guerra Mundial se inició un cambio de mentalidad que consistió en culpar a los Estados nacionales de los granes crímenes del siglo XX, de conducir a la guerra, de ser responsables de la muerte de millones de personas...

Por otra parte, no existe ningún criterio claro de lo que es una nación. Pequeños grupos pueden presentarse como una nación, como por ejemplo tras la desintegración del Estado federal de Yugoslavia, donde ahora Montenegro se acaba de proclamar independiente. Una nación es, según la definición del pensador francés Ernest Renan, un plebiscito diario de personas que de este modo demuestran que quieren permanecer unidas. Y no existe ningún ordenamiento por tamaño. No pude decirse que para ser una nación se haya de contar, por ejemplo, con como mínimo con un millón de personas. Si se le echa un vistazo a la ONU se observa que hay muchos Estados pequeños.

Al mismo tiempo, esta misma fragmentación provoca la necesidad de crear grandes unidades que trabajen conjuntamente. Porque la tecnología moderna, la economía moderna, están tan desarrolladas que sobrepasan las fronteras.

De ahí la existencia de dos procesos que caminan al mismo tiempo en sentido contrario. Europa fue concebida como en un principio como la abolición de esta contrariedad. En ella, las regiones podían definirse, redefinirse y declarase independientes, quedando sólo bajo la custodia supranacional europea. Pero no funcionó del todo. Existe incluso una tesis de un historiador inglés que dice que Europa fue la salvación de los Estados nacionales.

La amalgama actual es difícil de aprehender: regiones que quieren ser independientes y se proclaman nación y tendencias que afirman que los Estados nacionales han sido superados y que debemos trabajar conjuntamente en unidades mayores. Europa, la Unión Europea, es un intento de llevar esto a cabo.

DW-WORLD- También hay indicios de un proceso de globalización, de momento mayormente de carácter económico. ¿Qué papel juegan los regionalismos dentro de un mundo globalizado?

K. H. J- El regionalismo puede convertirse en una especie de lugar de retiro donde escapar de la presión de la globalización. Cuando uno se siente superado, cuando ciertos procesos económicos dictados desde Nueva York provocan cambios en Asia: procesos que a nivel local despiertan grandes rechazos, porque ofrecen nuevas oportunidades pero al mismo tiempo destruyen gran cantidad de puestos de trabajo… es comprensible que ciertas personas, que se sienten atacadas, se quieran retraer y busquen lazos de solidaridad.

La pregunta es saber en qué nivel estas personas logran una sensación de protección. Si creen que los Estados nacionales no hacen nada por ellas, buscarán refugio en unidades más pequeñas, en las regiones. Por otra parte, intentarán forjar agrupaciones mayores a los Estados nacionales. Cuál de las dos formas de organización podrá dar mejor respuesta a las necesidades y cuál ganará la batalla está aún por ver. Emocionalmente, la gente suele ser más sensible a lo regional, pero racionalmente lo supranacional tiene más posibilidades de éxito.

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