Natalia Valdebenito: “Chile no ha sanado porque el dictador murió libre” | Chile en DW | DW | 15.11.2018
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Chile

Natalia Valdebenito: “Chile no ha sanado porque el dictador murió libre”

La actriz y comediante chilena Natalia Valdebenito, desembarcó en Alemania en medio de su gira europea. Sin dejar ningún tema de lado, habló con Deutsche Welle sobre su lucha y su visión del feminismo en América Latina.

La comediante Natalia Valdebenito es reconocida en Chile y Latinoamérica por su carácter frontal y por no callarse nada. La artista no tiene el menor problema en enfrentarse a cualquier que se cruce con sus opiniones via twitter o desde el escenario que es, como lo define ella, un espacio de transformación en donde alza su voz.

Valdebenito es de los comediantes latinoamericanos que se están acercando a una forma de stand up comedy más formado con un público propio y enemigos claros. Su humor utiliza elementos del absurdo y exagera situaciones cotidianas tamizadas por una visión conservadora de la que se burla con mucha ironía. Es sin duda una comediante que arrastra gran polémica y divide las aguas entre quienes la aman y la odian.

Su actual gira por Europa la ha traído hasta Alemania donde se presentó en Bremen y dos veces en Berlín en Practhwerk, debido a que la primera función se agotó rápidamente demostrando que el público latino es cada vez más grande en el país. En entrevista con DW, Valdebenito habla del feminismo, el aborto, la dictadura en Chile y su lugar como artista.

DW: En una entrevista a una espectadora que asistió a su show en Mayo de este año le preguntaron por qué le gustaba el humor de Valdebenito. Ella remata la respuesta diciendo "… ya no se ríen de nosotras”. ¿Por qué cree que hacía esta referencia? ¿Cómo calificaría la situación de la mujer en la sociedad chilena y latinoamericana?

Valdebenito: Porque nuestro humor, y tal vez el de todo el mundo, siempre tuvo como centro de burla a la mujer. Ya sea porque se burlaba de nosotras de manera directa o se reían de situaciones que nos denigraban. El humor que hacemos las mujeres nos incluye a las mujeres, nos habla a nosotras de nosotras y nos permite exorcizar lo que siempre estaba en la boca de los hombres y se nos negaba. A través del humor nos identificamos, hacemos crítica de la despiadada o de esa que nos libera, nos hacemos presentes, nos hacemos cargo, ganamos una voz y encima lo pasamos bien.

Usted dijo que "una tiene que ser el feminismo” ¿A qué se refería con esto?

El feminismo se hace, se entiende y se estudia pero entra en acción cuando le pones la mirada feminista a las cosas y actúas como en consecuencia cualquiera sea el lugar o la situación. No sólo cuando te conviene si no cuando te desafían a poner las cosas en igualdad, cuando precisamente estás dudando.

También agregó que hay cosas de las cuales las mujeres no pueden reírse ¿Cómo qué y por qué?

Las mujeres, al igual que los hombres -o como sea que nos definamos- podemos reírnos de todo, es el sentido común el que nos detiene a pensar en quienes se benefician o se afectan con lo que yo digo. La violación no es un chiste, por ejemplo, menos si repites los tópicos que han perpetuado los hombres. Pero sí puedes darle una vuelta al tema porque te afecta, porque está cerca, o porque también es una manera de hacerse cargo.

¿Qué desafíos encuentra en el feminismo hoy en día? ¿Cree que el feminismo es uno solo en todo el mundo o hay diferencias, por ejemplo, entre las luchas de América Latina y Europa?

Hay diferencias, pero la opresión es la misma, sobre todo en las dos zonas que me nombras. No así en África, donde la mutilación genital, entre otras, sigue siendo una práctica ideada para satisfacer a los hombres y negar el cuerpo de la mujer. Esto da cuenta de lo urgente que es el feminismo, de cómo es importante incluir a todas cuando se trata de exigir igualdad, y de que a pesar de las diferencias, son variadas las maneras en que se ejerce la opresión y múltiples los ámbitos donde la discriminación a la mujer es casi inconsciente y aceptada como una base para construir, por ejemplo, la familia.

Hace apenas un año se despenalizó parcialmente el aborto en Chile permitiéndolo únicamente en caso de en caso de violación, en el caso de peligro para la vida de la madre y cuando el feto presenta defectos congénitos ¿Por qué es tan difícil siquiera discutir el tema en América Latina?

Porque no asumen a la mujer como un ser libre. Porque nos miran como un objeto del cual otro puede decidir. Porque el conservadurismo usa la premisa del aborto para ejercer poder, para ganar votos, para lavarse la boca hablando de la vida, cuando lo que estás asumiendo sin una ley de aborto legal, es que estas a favor del aborto clandestino. El aborto es una realidad. No se dejarán de practicar abortos y eso se hará de la manera que sea, por lo mismo es esencial legislar. Pero prefieren que muramos así, botadas por un doctor que se abstiene según él por conciencia, pero que te deja morir desangrada. O nos empujan a acceder a maneras insanas a un proceso que no tiene por qué serlo. El aborto es una realidad, no legislar, es dejarnos morir.

Usted definió el escenario como un espacio de transformación ¿Cómo se genera para usted un cambio relevante a través del arte políticamente comprometido? ¿Qué se necesita para lograrlo?

No sé qué es lo que se necesita, yo sólo sigo el instinto de lo que necesito hacer como un ente artístico. El escenario es político y si somos más exactos, todo lugar lo es. El escenario para mí es mi lugar en el mundo, un espacio de encuentro entre mis ideas y deseos con el teatro que aprendí y sigo aprendiendo. Es el lugar donde me hago cargo de la realidad y del momento histórico que me toca vivir.

¿Existe una grieta también en Chile como sucede en Argentina, Brasil, Venezuela o Estados Unidos? (Definida principalmente por cercanía u oposición política)

Obvio que estamos agrietados y cada día más. Sobre todo cuando vemos que la avanzada del fascismo, que precisamente niega todo el dolor provocado por la dictadura, tiene un lugar, por ejemplo, en los medios de comunicación. En Chile se amplifican las voces que solo engendran odio, se les prende la grabadora a quienes discriminan por razones sexuales o raciales. Se les da incluso un lugar privilegiado a ideas que rememoran lo peor de lo que fuimos. Se niega lo que aún no superamos. Ana González, luchadora incansable por sus familiares detenidos desaparecidos, murió esperando saber dónde están. Ese es Chile, el que encierra a genocidas en una cárcel de lujo, el que permite que las Fuerzas Armadas se roben dinero, pero que les da atribuciones para inventar montajes donde los únicos perjudicados son las personas, el pueblo. Chile no ha sanado porque el dictador murió libre, porque jamás se ha hecho una justicia que permita sanar ni avanzar.

Con todo esto, ¿cómo es posible hacer reír?

Yo digo que sí. Si no, ¿qué hago aquí?

(jov)

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