Michoacán: desafío para el Estado mexicano | América Latina | DW | 24.01.2014
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América Latina

Michoacán: desafío para el Estado mexicano

El Estado mexicano intenta recuperar la gobernabilidad en Michoacán, ante el surgimiento de grupos de ciudadanos que se han armado para defenderse de extorsiones, secuestros y asesinatos por parte de bandas criminales.

El estado de Michoacán, en el suroeste de México, se ha convertido en símbolo de la guerra contra el narcotráfico desde que el ex-presidente, Felipe Calderón, lanzara desde ahí su ofensiva en 2006.

Este estado cuenta con una ubicación ideal para las actividades ilícitas. Tiene 270 kilómetros de costa en el Pacífico y se encuentra en línea recta con Ciudad Juárez, la principal entrada de cocaína a Estados Unidos. Su tierra es fértil, ideal para el cultivo de droga y sus bosques ofrecen el escondite perfecto a una gran cantidad de laboratorios de metanfetamina.

Desde el 2006 se agudizaron los enfrentamientos entre los grupos criminales por el control de la zona. Las localidades son de difícil acceso y extremadamente pobres. Los pobladores expuestos a las escaramuzas de las organizaciones criminales y sus abusos decidieron armarse y defenderse. Desde finales de 2012, los grupos de autodefensa han desplazado a bandas delictivas y asumido el control de por lo menos 11 municipios de Tierra Caliente, la región más disputada, al oeste de Michoacán.

¿Quiénes son las autodefensas?

“Los grupos de autodefensas tienen raíces muy diversas. Por un lado están los pobladores que quieren garantizar la seguridad en el Estado por sus propias manos con armamento más bien casero. Por el otro vemos a grupos de autodefensa que andan con armas automáticas y semiautomáticas, con vehículos caros“, afirma el politólogo alemán Günther Maihold, que dirige la Cátedra Humboldt, en el Colegio de México.

Sobre éstos últimos Maihold sostiene dos hipótesis: “podrían ser respaldados por cárteles o por empresarios agrícolas o mineros, que pagan a sus propios grupos de seguridad, hartos de estar expuestos al cobro de piso y de extorsión por parte de los Caballeros Templarios“, apunta.

La situación tan particular en Michoacán se debe también al objetivo declarado de los grupos criminales por sustituir a las instituciones del Estado. „Empezando por la Familia Michoacana que manifestó desde un inicio su objetivo de sustituir al Estado y ha tenido un enraizamiento mucho más profundo que los Zetas, y otros cárteles que utilizan el territorio porque lo necesitan para el traslado de su mercancía y de sus drogas. Los Caballeros Templarios siempre han dicho muy claramente que quieren limpiar el Estado de los Zetas y mantener ellos el control sobre los quehaceres de las instituciones públicas“.

Los Caballeros Templarios

Se dice que en Michoacán no se mueve nada si no lo ordenan Los Caballeros Templarios, un grupo criminal surgido en 2010. El gobierno mexicano ha identificado a 26 líderes de dicho cártel y busca capturar a sus principales cabezas: Servando Gómez Martínez, alias “La Tuta“, y a Enrique “Kike“ Plancarte, que dicen realizar “labores altruistas“, como el castigo o ajusticiamiento de violadores, secuestradores y ladrones. Los Caballeros Templarios surgieron como una escisión de la sanguinaria Familia Michoacana, que decapitaba a sus enemigos, y se presentaba casi como secta religiosa, asumiendo labores como la construcción de iglesias y escuelas. Desde la muerte de su líder Nazario Moreno González, el grupo se ha reducido.

“Tanto el cártel de la Familia Michoacana, como Los Caballeros Templarios, son grupos muy sui géneris, que no buscan sólo ampliar sus ganancias. Han mantenido siempre un discurso de fuerza social, capaz de establecer su propio sistema de vigilancia, con una ideología más bien evangelizadora, con sus propios códigos de comportamiento“, afirma Maihold. El experto recuerda que incluso se han erigido capillas en la ciudad de Uruapan en honor a algunos de los fundadores de La Familia Michoacana.

Bürgerwehr an der Grenze zwischen USA und Mexiko

Los indocumentados, indefensos

Los Caballeros Templarios son el tercer cártel más importante de México, detrás del Cártel de Sinaloa y Los Zetas, y se disputan, junto con media docena de grupos las rutas hacia Estados Unidos y el abastecimiento de marihuana, heroína, cocaína y drogas sintéticas. Pero también hacen negocios de contrabando con autos y armas, con el tráfico de indocumentados, con secuestros y extorsiones.

El gobierno mexicano ha enviado a Michoacán unos 4.800 policías federales, y unos 4.500 militares y agentes de la marina con el objetivo de neutralizar a los grupos criminales. Es la apuesta federal para que los grupos ciudadanos alzados en armas para protegerse por sí mismos de los crímenes y abusos, pierdan su razón de ser. “Hay inquietud sobre el desenlace final ante la multiplicación de actores que tienen armas a su disposición. La situación en Michoacán ha movilizado a muchas agencias del Estado que han llegado para demostrar presencia. Es necesario hacer un esfuerzo integral para lograr que haya rápidamente un cambio de perspectiva entre la ciudadanía”, concluye Maihold.

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