Mauricio: la isla de ensueño celebra sus 50 años de independencia | ACTUALIDAD | DW | 12.03.2018
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Mauricio: la isla de ensueño celebra sus 50 años de independencia

Democrática, pacífica, próspera: la de Isla Mauricio es una historia de éxito, a diferencia de la de muchos de sus vecinos africanos. Pero no todos se benefician igual.

Ambiente de fiesta en el paraíso vacacional: los aproximadamente 1,2 millones de habitantes de Isla Mauricio celebran sus bodas de oro con la independencia el día de su fiesta nacional, el 12 de marzo. Días de festivales, exposiciones y otros eventos.  El país es una isla de estabilidad y progreso económico en las turbulentas aguas africanas.

"Mauricio es una historia de éxito en África", dice Alex Vines, jefe del think tank británico Chatham House para África. En el índice Mo Ibrahim, un reporte anual sobre los gobiernos africanos, Mauricio lleva cinco años en el primer puesto. También los estadounidenses de la organización no gubernamental Freedom House le dan buenas notas: en derechos políticos, un sobresaliente; respecto a libertades civiles, un notable. Sin embargo, la jefa de Estado, actualmente la única una mujer en ese cargo en África, está sospechada de malversar fondos públicos, por lo que se ve amenazada con una acusación formal.

Estado pacífico y multiétnico

Desde su independencia, en 1968, la isla ha tenido un desarrollo positivo, en contraste con sus vecinos africanos como Madagascar, que han pasado por golpes militares, dictaduras y violencia. "Los gobiernos han cambiado con relativa frecuencia, y siempre ha habido alianzas entre diferentes partidos políticos, por lo que en Mauricio no surgió el fenómeno del 'hombre fuerte' que vemos en otros países africanos", explica Vines en entrevista con DW.

Eso no tenía por qué ser así, dado que es una nación multiétnica. Antes de su descubrimiento, por parte de marinos portugueses en el siglo XVI, la isla estaba deshabitada. Los colonizadores británicos trajeron esclavos de otros países y continentes a principios del siglo XIX para que trabajasen en sus plantaciones de azúcar. Sus descendientes se quedaron en la isla. La mayoría de la población, casi un 70 por ciento, es de origen indio. Alrededor del 30 por ciento de los isleños son criollos, descendientes de africanos e indios. La mayoría de los mauricianos profesan el hinduismo, y un tercio son cristianos.

Mauritius Port Louis Parlament (Imago/P. Skinner)

Estatua de la reina Victoria de Inglaterra frente al Parlamento de Mauricio.

La periodista Christina Meetoo, de la Universidad de Mauricio, cree que esto fue clave para el positivo desarrollo de la isla: "los antepasados ​​de todos los isleños son originarios de otros continentes, lo que les llevó a entender que todos necesitamos construir algo juntos", dice. Sin embargo, la diversidad cultural tiene cierto potencial para crear conflictos. "No siempre es fácil administrar una sociedad tan particular, formada por diferentes grupos étnicos y religiones, y crear un espacio en el que todos encuentren su lugar", admite Meeto. Su colega británica Vines observa que las tensiones entre la mayoría hindú y la minoría musulmana están creciendo. "Pero están mejor administradas que en muchos otros países africanos", concede.

Auge económico, pero la brecha crece

También económicamente Mauricio se ve amenaza por una brecha. Con un ingreso per cápita de aproximadamente 7800 euros, la isla está entre las mejores economías de África, donde muchos países están todavía en desarrollo. Mauricio se considera ya de rentas medias. El dinero ya no proviene del azúcar, sino del turismo y los servicios financieros. La isla está considerada también un paraíso fiscal. "Las tasas de crecimiento son buenas y hay muchos ganadores; pero también perdedores, especialmente la clase media", observa Vines. Muchos jóvenes mauricianos están desempleados.

La presidenta de Mauricio, única mujer en el más alto cargo del Estado en África, podría tener que dimitir tras admitir el viernes pasado haber utilizado una tarjeta de crédito de una ONG para ropa y gastos personales.

La presidenta de Mauricio, única mujer en el más alto cargo del Estado en África, podría tener que dimitir tras admitir el viernes pasado haber utilizado una tarjeta de crédito de una ONG para ropa y gastos personales.

Al mismo tiempo, es cada vez más difícil para el Estado ayudar a los desfavorecidos. La deuda pública es alta, una consecuencia de los problemas económicos de años anteriores. "Tenemos educación gratuita, tenemos atención médica gratuita, tenemos un sistema social que queremos mantener", dice la científica Meetoo. "La pregunta es: ¿cómo lo hacemos si el estado carece al mismo tiempo de ingresos?".

Si Mauricio no resuelve este dilema, se atisban nuevos problemas. Mientras tanto, algunos jóvenes mauricianos se unen a organizaciones radicales como el llamado "Estado islámico", advierte Vines. "Esto indica que algunos de los desafíos mundiales también afectan a Isla Mauricio".

Autor: Daniel Pelz (LGC/CP)

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