Manifestantes exigen la formación de gobierno en Bélgica | Europa | DW | 23.01.2011
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Europa

Manifestantes exigen la formación de gobierno en Bélgica

Cerca de 30 mil personas salieron a las calles este domingo en Bruselas, protestando por la incapacidad de los dirigentes políticos para logar un acuerdo que permita formar un gobierno en Bélgica.

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Crisis política colmó la paciencia de los ciudadanos belgas.

¡"Shame!" (Vergüenza). Bajo este lema, que alude a la clase política, se convocó a la manifestación de este domingo para exigir un gobierno estable para el país, que lleva más de siete meses funcionando de manera precaria, tras las elecciones anticipadas de junio pasado.

Mientras Johan Vande Lanotte, el mediador nombrado por el rey Alberto II para intentar sacar al país del actual impasse prosigue su ardua tarea, la población del pequeño país, nacido como estado federal en 1830, comienza a perder no sólo la paciencia, sino la esperanza de contar con un gabinete estable, en medio de una doble crisis: la económica y la política interna.

De hecho, la casi crónica inestabilidad política del país ha puesto en alerta a analistas y agencias internacionales de calificación, muchas de los cuales consideran que en Bélgica existe un factor de riesgo adicional, además de la propia crisis económica: la "alta volatilidad política".

Universitarios “patriotas”

Para intentar fomentar el espíritu de unidad, un grupo de alumnos "patriotas", formado en la Universidad Libre de Bruselas (VUB, flamenca), convocó a mediados de este mes por facebook a una gran manifestación, al grito de: "¡estamos hartos (de los políticos), queremos un gobierno!"

Los organizadores querían que la manifestación fuera lo más "neutra" posible. Por ello pidieron no portar símbolos de ningún partido político.

Y es que el malestar de la población, dividida en las dos principales comunidades lingüísticas del país: flamencos (de habla holandesa, en el norte) y francófonos (en Valonia, al sur), cuyas posturas políticas parecen irreconciliables, es ya considerable. Bélgica está por batir todos los récords de desgobierno, después de superar la marca europea (220 días).

Lo peor de todo es que las hojas del calendario siguen cayendo, mientras el primer ministro en funciones, que gestiona el día a día, Yves Leterme, contempla -impotente- como los principales partidos políticos siguen sin llegar a un acuerdo.

Ciudadanos en Internet

Brüssel Demonstration

La mejor receta, dice este cartel con vegetales en los colores de la bandera belga.

Otra iniciativa ciudadana ha sido la apertura de la página web Camping16.be, cuyo nombre juega con el nombre de la sede del gobierno (en funciones) belga, situado en la calle de la ley de Bruselas (Rue de la Loi, número 16), el "Downing Street" belga. Hasta la fecha ha recogido cerca de 134.000 adhesiones, informa la radio belga francófona, RTBF.

Desde la página, se afirma: "ha llegado el momento de llevar a cabo una revolución pacífica. Si los elegidos (en los comicios de junio pasado) no se ponen de acuerdo ya mismo en la formación de un gobierno, exigimos que se nos devuelvan nuestros impuestos, el dinero con el cual se financian los partidos".

Detrás de la iniciativa de "Camping 16" está Geoffrey Hantson, el portavoz de la plataforma web. "Todo país necesita que se tomen decisiones correctas y que la gestión sea eficaz, es el derecho de todo elector", aseguró Hantson a la radio pública flamenca, VRT.

Diálogo empantanado

Mientras tanto, el ganador de los comicios anticipados de junio de 2010, Bart de Wever, líder de la formación independentista flamenca NV-A (Nueva Alianza Flamenca), sigue sin acercar posturas con el otro vencedor (en Valonia), el secretario general de los socialistas francófonos (PS), Elio di Rupo.

De Wever, Di Rupo y el mediador Vande Lanotte forman ahora un "triunvirato" que seguirá trabajando para buscar un entendimiento entre flamencos y valones. Los primeros desean avanzar gradualmente hacia la separación de Flandes (la comunidad, más rica, del norte del país) de Valonia (al sur), y reclaman mayor autonomía. Los valones (francófonos) desean preservar la unidad del país federal. (dpa)

Editora: Emilia Rojas

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