Los riesgos de Afganistán | Política | DW | 08.08.2003
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Política

Los riesgos de Afganistán

Alemanes y holandeses entregan a la OTAN el comando de las tropas internacionales de seguridad, ISAF, en Afganistán. El presidente George Bush elogió de manera inusual la ayuda de Alemania.

Brahimi, Karsai y Schröder, tras la Conferencia de Petersberg sobre Afganistán.

Brahimi, Karsai y Schröder, tras la Conferencia de Petersberg sobre Afganistán.

Para la OTAN será la primera operación fuera de Europa en sus 54 años de historia. Pese a las reiteradas promesas de que las fuerzas de pacificación extenderán su misión a otras regiones de Afganistán más allá de Kabul, no hay claridad sobre cuántos de los 19 miembros de la Alianza Atlántica tomarán parte en la nueva misión. El presidente afgano Hamid Karzai, las Naciones Unidas y agencias humanitarias han exhortado repetidamente a expandir el área de acción de las fuerzas de pacificación fuera de Kabul. Las fuerzas ISAF, integradas por 5.000 soldados provenientes de 31 naciones han sido comandadas por generales alemanes y holandeses desde el fin de la guerra en Afganistán.

El ministro alemán de Defensa, Peter Struck, dijo que la situación en el país sigue siendo muy inestable. El gobierno de transición de Hamid Karzai, tiene el poder sobre la capital Kabul que es controlada por las fuerzas ISAF, pero incluso ahí siguen produciéndose atentados. Uno de ellos causó la muerte de cuatro soldados alemanes en junio pasado. "Si no es posible extender la misión a otras regiones de Afganistán, no hay más remedio que declararla como fracasada y retirarse de ahí ", dijo contundente Strück.

Poca disposición de los aliados

Según el actual comandante de ISAF, el general alemán Norbert von Heyst, "serían necesarios unos 10.000 soldados para cubrir adecuadamente nuevas regiones más allá de Kabul, pero no veo que ningún país de la OTAN muestre interés en enviar a dichos soldados", dijo. Los afganos siguen luchando por lograr la estabilidad que no han conquistado ni siquiera en la capital. A finales del 2001, la alianza antiterrorista puso fin en Afganistán con uno de los regímenes más bárbaros del mundo. Sin embargo el fin de los Talibán no ha significado la felicidad para los afganos. El gobierno de transición de Hamid Karzai no ha logrado hacer gran cosa en el año y medio que lleva al frente del poder ni ha logrado tomar el control sobre el país. El riesgo de que los Talibán vuelvan al poder sigue latente. También sigue habiendo hambre y pobreza, ha aumentado la corrupción y ha florecido la producción de drogas, que Karzai adjudica a los escasos recursos provenientes de occidente.

"Portaaviones del terrorismo"

Un total de 2.300 soldados alemanes forman parte de la misión internacional bajo el techo de las Naciones Unidas y desde hace días se discute la ampliación de la participación alemana a otras regiones afganas, dominadas aún por señores de guerra. Las tropas alemanas seguirán participando en la misión en Afganistán tras el traspaso del comando a la OTAN. "Los atentados del 11 de septiembre muestran lo que podría repetirse en el país si se vuelve a abandonar a su suerte: se convierte en ‘portaaviones del terrorismo’, dijo la experta en derechos humanos del partido de Los verdes, Christa Nickels.

Consciente de los graves riesgos que representa la misión, el presidente estadounidense, George Bush, elogió de manera inusualmente efusiva la ayuda alemana en Afganistán. "Alemania ha asumido una gran responsabilidad", dijo Bush y añadió que agradecerá personalmente al canciller alemán Gerhard Schröder. "Esto es una muestra de cómo las cosas cambian", señaló Bush, aludiendo las tensiones que enfriaron las relaciones germano –estadounidenses desde el otoño del 2002, cuando se hicieron patentes las diferencias en torno a la política de Irak.