Los indignados del Partido X aspiran a cristalizar en votos las simpatías por el 15M | Europa al día | DW | 31.10.2013
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Europa al día

Los indignados del Partido X aspiran a cristalizar en votos las simpatías por el 15M

“Nos vamos, pero volveremos”. Con ese grito, lanzado en junio de 2011, dejaron los indignados del 15M la Puerta del Sol de Madrid. Vuelven ahora como partido político que aboga por la democracia directa y participativa.

Este mes se ha presentado oficialmente el Partido X, autoproclamado heredero del 15M. El movimiento de los indignados, inspirado inicialmente por las revueltas en Grecia y la Primavera Árabe, abogaba, principalmente, por una mayor participación ciudadana en la vida y las decisiones políticas y se consideraba esencialmente apartidista. Hasta que en diciembre del año pasado se registró oficialmente el partido, que todavía no había organizado ningún acto público.

El movimiento del 15M se había fragmentado en multitud de plataformas sectoriales de acción social, en las que seguían colaborando muchos de los participantes en las movilizaciones iniciales. Por ejemplo la PAH (Plataforma de Afectados por las Hipotecas) o las conocidas como “marea verde” (en pro de una enseñanza pública de calidad) y “marea blanca” (en defensa de la sanidad pública). Estas sí que han conseguido algunos éxitos políticos, como la paralización de más de ochocientos desahucios, la suspensión cautelar de las adjudicaciones a empresas privadas de la gestión de hospitales públicos de la región de Madrid o el planteamiento de reformas en la ley Electoral, de Transparencia o Hipotecaria.

Fragmentación y reconstrucción del movimiento

Juan Luis Sánchez es subdirector de Eldiario.es y autor del libro “Las diez mareas del cambio”. Cubrió para medios locales e internacionales la acampada en Sol que dio origen a este movimiento desde el primer día. Para él, llegó un momento en el que el movimiento quedó bloqueado: “la gente se dio cuenta de que el 15M fue un evento puntual, un estado de ánimo, y que, si se quería avanzar en alguna dirección, se tenía que hacer en otro tipo de proyectos”. “En ese momento, explica, la ‘marca' 15M, el enorme producto mediático que acabó siendo el movimiento [otros analistas hablan, directamente, de ‘burbuja informativa'], es presa de sí mismo: ser 15M era precisamente lo que le impedía avanzar, porque tenías que contar con todo el mundo... y eso acaba siendo prácticamente imposible”.

El Partido X, sin embargo, intenta abarcar todas las sensibilidades del movimiento con un consenso de mínimos. Su programa propone básicamente un cambio de método: la instauración de un sistema de democracia directa. Los ciudadanos podrían votar para cada ley y cada decisión que tome el Parlamento, descontándose la parte proporcional de representatividad de la Cámara según el número de sufragios emitidos. La tecnología lo permite, aunque presenta interrogantes como ¿quién tendría acceso a los datos sobre a quién vota cada ciudadano y cómo se podrían comprobar?. El programa del partido indica: “No somos la solución, somos un catalizador de las soluciones”.

La formación política espera obtener un millón doscientos mil votos en las próximas elecciones previstas para 2015 al Parlamento Europeo, a los que se podrían sumar parte de los siete millones de abstenciones y votos en blanco de las últimas Generales. En total, hasta una cuarta parte de los sufragios. Un objetivo muy ambicioso, según el profesor de Opinión Pública en la Universidad Complutense de Madrid, Juan Ignacio Rospir: “Ningún partido en Europa ha sacado en sus primeras elecciones un 25% del voto... superar la barrera del 5% ya sería un triunfo”.

Un partido lleno de incógnitas

Para Rospir, esa aspiración está influida por los resultados obtenidos por el Movimiento Cinco Estrellas: “Lo sucedido en Italia anima las cifras, pero también hay que ver lo rápido que se ha roto ese espejo del partido de Giuseppe Grillo”. Además, añade, difícilmente este nuevo partido va a recibir el apoyo de todo el movimiento 15M. “¿Por qué ese desafecto hacia los partidos políticos existentes se va a olvidar y entusiastamente se va a ir a apoyar a un nuevo partido que no se sabe muy bien ni cómo funciona ni qué va a hacer ni quién lo financia?”.

La socióloga Blanca Muñoz, profesora titular de la Universidad Carlos III de Madrid, no ve “un auténtico movimiento social o político sino, como los denominaba el sociólogo Luhmann, un ‘movimiento artificial' que evite que aparezca un auténtico grupo con un programa racional y coherente”. Lo compara con otros movimientos europeos como el Partido Pirata, en los que aprecia “un gran interés por enfocar a los jóvenes hacia partidos o movimientos que den la sensación de ‘libertad', de forma que, parafraseando la novela El Gatopardo, ‘parezca que algo cambia para que todo siga igual”. El 15M, de momento ha vuelto. Falta por ver si, como esperan y parafraseando a Túpac Katari, “seré millones”.

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