Los duelos “al rojo vivo” de la Bundesliga | Deportes | DW | 29.01.2014
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Deportes

Los duelos “al rojo vivo” de la Bundesliga

El fútbol alemán tiene partidos en los que la rivalidad de las aficiones es tan extrema que las autoridades deben exigirse al máximo para garantizar la seguridad dentro y fuera del estadio. Estos son los más “candentes”.

En el lenguaje oficial que utiliza la Federación Alemana de Fútbol (DFB) en sus manuales de seguridad se habla de “partidos de riesgo agravado” cuando “existe la probabilidad de que se presenten situaciones de peligro”. La valoración sobre si un partido debe ser catalogado como “candente” le corresponde a la DFB y al equipo anfitrión, aunque la policía y el equipo visitante también pueden recomendar que el juego reciba esa clasificación.

Las medidas de seguridad para este tipo de partidos son distintas a las usuales. Así, por ejemplo, la venta y consumo de alcohol dentro y en las inmediaciones del estadio, normalmente permitidos en Alemania, se prohíben totalmente. También se reduce el contingente de entradas para los aficionados del equipo de visita, se les separa de los hinchas locales, creando corredores especiales para sus desplazamientos dentro del estadio y en las zonas de ingresos y salidas, y sus medios de transporte colectivos son escoltados temporalmente por la policía para prevenir ataques que generen peleas más graves entre grupos rivales.

El último reporte del Centro de Información para Misiones en Eventos Deportivos de la policía, conocido localmente bajo la sigla ZIS, reveló que en la temporada 2012/2013 del fútbol alemán se registraron 6.502 delitos con denuncia ante la justicia, en un total de 755 partidos visitados por 18 millones de personas. Los partidos más explosivos de la Bundesliga son:

Dortmund – Schalke

Ya hay un ultimátum a los aficionados: o se portan bien en el próximo clásico, o no podrán volver al estadio.

Ya hay un ultimátum a los aficionados: o se portan bien en el próximo clásico, o no podrán volver al estadio.

El Clásico de la Cuenca del Ruhr enfrenta a dos aficiones vecinas, ambas representantes de la clase obrera alemana que comparte regularmente todo, menos el color del uniforme de sus equipos de fútbol.

En el más reciente clásico, hooligans del Dortmund se encargaron de crear un gran caos en el estadio del Schalke, tras tomarse algunas de las tribunas, lanzar bombas de humo y prender fuegos artificiales. El pánico que inundó el estadio hizo que los jugadores de ambos equipos regresaran a sus vestuarios y el partido, sin incluso haber empezado, estuvo suspendido durante varios minutos hasta que las fuerzas del orden recobraron el control del escenario deportivo.

Como este tipo de escenas se han vuelto comunes en el Clásico del Ruhr, y en ocasiones recientes los aficionados violentos también la han emprendido contra aquellos que son neutrales y quieren permanecer al margen de las peleas, el Schalke y el Dortmund han decidido de común acuerdo que el partido del próximo 25 de marzo será la “ultima oportunidad” que se le dará a las hinchadas. Si los hechos de violencia se repiten en ese juego -que por razones de seguridad se ha pedido que se lleve a cabo a la luz del día y no en la noche, como originalmente estaba programado-, a partir de la próxima temporada no se pondrán entradas a disposición del equipo visitante y los clásicos serían un evento exclusivo para el público local.

Colonia – Gladbach

Para evitar peligros y peleas, la policía tiene que escoltar los trenes donde viajan los hinchas.

Para evitar peligros y peleas, la policía tiene que escoltar los trenes donde viajan los hinchas.

La afición del Colonia es, dependiendo de como se la perciba, una de las más emocionales, o una de las más agresivas, de Alemania. La lista de sus “enemigos” es larga, y a la cabeza están los clubes vecinos de Düsseldorf y Leverkusen, así como el Schalke, contra cuya hinchada protagonizó hace pocos días una batalla campal a plena luz del día en el centro de su ciudad.

Pero el “partido de los partidos” se juega contra el Gladbach. El Derbi del Rin, como se le conoce, pone en alerta máxima a la policía del estado de Renania del Norte-Westfalia pues los seguidores de los dos clubes reconocen abiertamente su enemistad, la que además alimentan mediante provocaciones y agresiones mutuas.

El riesgo en este partido es tan alto que las aficiones viajan al estadio rival en trenes especiales y buses que son acompañados por fuerte presencia policial. Además, en muchas ocasiones hay carreteras que se cierran para que los trayectos se realicen por zonas donde es posible evitar los ataques de grupos rivales. En los últimos dos años ha reinado la calma pues el Colonia y el Gladbach están jugando en divisiones distintas de la Bundesliga.

Hannover – Braunschweig

Pese a los esfuerzos preventivos, el último partido registró incidentes violentos.

Pese a los esfuerzos preventivos, el último partido registró incidentes violentos.

Durante 37 años no hubo enfrentamientos directos entre los clubes de las dos ciudades más importantes del estado de Baja Sajonia. Ello, sin embargo, no disminuyó la enemistad entre el Hannover y el Braunschweig, que data desde la fecha del nacimiento de la Bundesliga, cuando el segundo fue aceptado como miembro fundador y el primero tuvo que pelear por su ingreso a la máxima categoría del fútbol alemán.

Pese a las campañas de reconciliación realizadas en Baja Sajonia para calmar los ánimos de las aficiones, el primer clásico en más de tres décadas, celebrado en noviembre pasado, terminó convertido en un escándalo. Aún hoy, tres meses más tarde, la policía sigue allanando las casas y apartamentos de los cientos de hooligans involucrados en las reyertas, recopilando pruebas de los delitos de violación de las leyes de uso de explosivos.

Aunque los actos de vandalismos no pudieron evitarse, por lo menos no se registraron enfrentamientos directos entre las aficiones gracias a la intervención de la policía. El riesgo, sin embargo, sigue latente y se espera un ambiente hostil para el próximo partido, a celebrarse el 5 de abril en Braunschweig, pues en las tribunas de Hannover se exhibieron diversas pancartas en las que se calificó a los rivales como “escorias humanas” a las que les prometió “odio eterno”.

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