Los alemanes - Otón y el Imperio | Todos los contenidos | DW | 20.05.2018
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Los alemanes - Otón y el Imperio

Otón el Grande es el primer padre de Alemania, con él comienza la historia alemana. Bajo su liderazgo, las cuatro tribus primitivas sobre suelo alemán comparten por primera vez el mismo destino; son la forma primitiva de una nación alemana. Es Otón quien les otorga a las tribus de Sajonia, Baviera, Suabia y Franconia una conciencia de sí mismas como comunidad. Él es considerado el unificador.

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En el año 955, Otón el Grande lideraba las tribus "alemanas" contra los agresivos enemigos de Hungría en la legendaria batalla del Lechfeld. 12.000 guerreros respondieron al llamado de ayuda de su rey cerca de Augsburgo. Juntos defendieron con éxito "su" país. La amenaza exterior unificó a las tribus y surgió algo así como un sentimiento de solidaridad. Sin embargo, los húngaros no fueron los únicos enemigos de Otón: príncipes hambrientos de poder e incluso su propia familia le hicieron la vida difícil. En repetidas ocasiones los gobernantes territoriales se rebelaron contra el monarca. Muchos de los problemas que tuvo Otón el Grande con los príncipes son en cierto modo los mismos que tiene hoy la canciller alemana Angela Merkel con los primeros ministros de los estados federados. Sólo que en la actualidad no se trata de asesinatos y homicidios, sino sobre todo de dinero. Otón luchó contra prácticamente todos los miembros de su familia. Su madre y hermanos conspiraron contra su gobierno. El origen de la discordia fue que el padre de Otón, el rey Enrique I, rompió con la larga tradición y no dividió su reino entre sus hijos. De acuerdo con la voluntad del padre, solo uno debería convertirse en rey: Otón. Como Carlomagno, también él quería continuar la tradición de los emperadores romanos, para ello debía ir a Italia. Con un séquito de más de 1000 guerreros, Otón cruzó los Alpes en el año 961. Un llamado de ayuda del Papa fue el motivo. Juan XII sufría el asedio de un príncipe que quería negarle al pontífice el dominio sobre Roma. Otón triunfó y consolidó su dominio en Italia. Otón el sajón fue coronado el 2 de febrero de 962 emperador del Imperio Romano y permaneció en Italia por más de diez años. Sajones, suavos, francos y bávaros se trasladaron a Roma con él. Cuando regresaron a su patria portaban la corona imperial y el nombre que los italianos les habían dado. Y con el tiempo acabaron llamándose a sí mismos también así: alemanes.