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Londres: sospechosos de atentados ante el juez

Emilia Rojas8 de agosto de 2005

Bajo extremas medidas de seguridad fueron llevado ante el juez tres de los principales sospechosos de los fallidos atentados del 21 de julio en Londres, que permanecerán detenidos hasta el 14 de noviembre.

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Los acusados fueron transportados con medidas de máxima seguridad.Imagen: AP

A toda velocidad están funcionando las instituciones británicas en su combate contra el terrorismo, que golpeó a Londres dos veces en el lapso de sólo 15 días. Como un éxito policial de primera categoría se aplaudió la rápida detención de los presuntos autores de la segunda serie de atentados, que se vio frustrada ya que los explosivos no llegaron a estallar, sino sólo los detonadores, lo cual evitó un baño de sangre similar al del 7 de julio. Tras levantarse una acusación formal contra ellos, llega el momento de que entre en acción la justicia.

Los acusados

Ante el juez comparecieron este lunes Yasin Hassan Omar, de 24 años y origen somalí, acusado de haber colocado una bomba en la Warren Station del Metro londinense; Muktar Said Ibrahim, de 27 años, presunto responsable del explosivo depositado en un bus de la línea 26; y Ramsi Mohammed, de 23 años, quien habría intentado hacer detonar una bomba en la estación Oval. El cuarto sospechoso de haber portado una mochila con explosivos se encuentra actualmente detenido en Italia, pero hay todavía una quinta figura en este rompecabezas, que tendrá que enfrentar al magistrado: se trata de Manfo Kwaku Asiedu, de 32 años, quien sería el "quinto hombre" del que hablaba la prensa tras encontrarse en un parque una bomba que no hizo explosión.

Contra los acusados se plantean, entre otros, los cargos de conspiración para el asesinato, intento de homicidio y tenencia de explosivos. El tribunal resolvió que los tres sospechosos deberán permanecer detenidos hasta el 14 de noviembre. Con ello se cumple un paso judicial que permitirá continuar las investigaciones hasta el comienzo de un juicio propiamente tal. Pese a que las pesquisas han arrojado evidencias suficientes como para que el sistema judicial pueda operar, el proceso contra los presuntos terroristas no deja de ser un asunto en extremo delicado. En primer lugar, porque habrá que aclarar el grado de autonomía con que actuaron estos individuos, si tuvieron relación con los terroristas suicidas del 7 de julio y también sus eventuales vinculaciones concretas con la red internacional del extremismo islámico.

Londres no es Guantánamo

Igualmente relevante resultará la forma en que se desarrolle el proceso, en momentos en que Gran Bretaña se ve sumida en el debate sobre cómo hacer frente al fundamentalismo violentista. El endurecimiento de las leyes anunciado por el primer ministro Tony Blair, para expulsar del país a quienes prediquen el odio y promuevan la violencia, no deja de ser controvertido entre grupos defensores de los derechos cívicos. Por otra parte, la comunidad musulmana residente en Gran Bretaña teme ser estigmatizada, mientras la crispación social resultante alimenta nuevos resquemores y resentimientos.

En este contexto, el proceso contra los presuntos autores de los atentados fallidos del 21 de julio será objeto de especial atención. Los jueces tendrán que aplicar con rigor los principios del estado de derecho, por mucho que la prensa amarillista haya emitido desde el primer día su veredicto. Londres no es Guantánamo y es el momento de subrayarlo con un proceso en regla.