Las listas negras y los paramilitares fomentan el miedo en Nicaragua | América Latina | DW | 15.08.2018
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América Latina

Las listas negras y los paramilitares fomentan el miedo en Nicaragua

En Nicaragua todo está bajo control, anunció la vicepresidenta Rosario Murillo en la televisión estatal tras tres meses de protestas contra el gobierno autoritario. Per el país no se tranquiliza.

Dos veces tuvimos que posponer nuestra reunión. La primera vez, porque personas armadas, policías auxiliares según el presidente Daniel Ortega, paramilitares desde el punto de vista de la oposición, arrestaron y robaron a la autora de estas líneas. La segunda vez, porque la policía estuvo llevando a cabo redadas en busca de líderes de las protestas de las últimas semanas. Solo a la tercera logramos encontrarnos en un café. Gabriela observa a su alrededor con nerviosismo. La estudiante de trabajo social de 21 años está en libertad desde dos semanas. Los paramilitares la arrestaron en un control en la calle, la retuvieron durante tres días, la golpearon, la torturaron, y tres de ellos la violaron. Tuvo que desnudarse y no le dieron de comer. Nunca pudo ver a sus torturadores, solo los escuchó. Tuvo una capucha sobre su cabeza todo el tiempo.

Los estudiantes críticos son borrados de los registros de la universidad

Según Daniel Ortega, los manifestantes no son estudiantes, sino matones de derecha. Por ello, los torturadores de Gabriela se quedaron con su carnet de estudiante y la rectora, fiel al gobierno, borró a todos los estudiantes críticos de los registros de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN). Como si Gabriela nunca hubiese existido. Por eso trajo sus diplomas al encuentro, en una cubierta transparente: "Son mi mayor tesoro", dice Gabriela.

La lista negra de opositores al gobierno es larga y, según Denis Darce, de la Comisión Nacional Permanente de Derechos Humanos, las denuncias contra ellos por terrorismo y posesión de armas son "producciones en cadena sin pruebas ni fundamento legal". Se inventan delitos contra críticos incómodos, mientras que 30 demandas bien documentadas de la Comisión contra agentes de la policía quedan congeladas. El objetivo es intimidar a los ciudadanos y criminalizar la protesta. "Vivimos en un estado injusto". No está claro si la represión podrá salvar a Ortega, que está luchando por el poder. "Es una victoria a corto plazo y tiene un alto precio", señala el político opositor Edmundo Jarquin. "Ortega ha perdido su legitimidad, ha dirigido al país a una crisis económica y es un factor desestabilizador en los ojos de la comunidad internacional.

Periodistas golpeados

Los medios de comunicación en los que aún pueden expresarse tales opiniones, también son objeto de represión. El canal "100% Noticias", que desde el inicio de las protestas en abril viene informando detalladamente y que ha colocado en sus programas un crespón negro de luto por los 302 personas asesinadas en las protestas (según CENIDH), ha sido atacado por gente enmascarada, las ventanas fueron destrozadas y el director amenazado. Carlos Fernando Chamorro, director del grupo de medios de comunicación independientes "Confidencial", también está en la mira del gobierno y de sus seguidores. Sus periodistas fueron golpeados por gente enmascarada, una cámara fue robada y él mismo denunciado como golpista. Para Chamorro, cuyo padre fue asesinadopor los esbirros de Somoza en 1978, estos días de terror son un déjà vu. A la pregunta si tiene miedo, responde con una frase que su padre dijo a un periodista poco antes de su muerte: "Sí, pero cada uno es el dueño de sus propios temores".

Autora: Sandra Weiss (GG)

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