“Las acciones de Anonymous contravienen la ética de los piratas informáticos” | Ciencia y Ecología | DW | 27.12.2011
  1. Inhalt
  2. Navigation
  3. Weitere Inhalte
  4. Metanavigation
  5. Suche
  6. Choose from 30 Languages

Ciencia y Ecología

“Las acciones de Anonymous contravienen la ética de los piratas informáticos”

Anonymous se atribuyó el ataque a la consultoría de seguridad estadounidense, Stratfor, a la que robó miles de números de tarjetas de crédito, lo que no es saludado por otros piratas informáticos.

default

Protestas contra la globalización y el dominio del sistema financiero.

El grupo vuelve a ocupar el centro de la atención pública. Sin embargo, la discusión que se ha desatado entre los piratas informáticos participantes en el más reciente ataque muestra que entre sus filas hay muchas voces y que no es una organización homogénea. El común denominador es que todos se reconocen como miembros del grupo de la máscara sonriente, pero tienen posturas muy diferentes. Mientras que unos activistas defienden el ataque a la compañía Strategic Forecasting Inc., otros lo consideran innecesaria e incluso perjudicial.

La consultoría de seguridad estadounidense Strategic Forecasting Inc (Stratfor) anunció el domingo que su página internet había sido infiltrada por piratas informáticos, que publicaron los nombres de algunos de sus suscriptores corporativos. Piratas informáticos que aseguraron ser del grupo Anonymous se atribuyeron el robo de los datos de unas 4.000 tarjetas de crédito, contraseñas y direcciones residenciales.

Flash-Galerie Anonymous-Aktivisten gegen die Korruption in Mexico

Activistas de Anonymous declararon la guerra a la corrupción en México, una buena causa.

4chan.org

Quien quiera entender el universo de los piratas informáticos debe visitar la página 4chan.org, considerada como el sitio de génesis del movimiento. A primera vista, mucho de lo que hay ahí es aparentemente inofensivo y poco espectacular. Pero, si se observa con atención, se puede encontrar  imágenes y textos que a veces parecen obscenos y que glorifican la violencia.

Lo que llama la atención de la página es que cualquiera puede, sin mayor trámite, publicar textos e imágenes. El autor siempre permanece en el anonimato y aparece en el foro como “Anonymous”. Sin embargo, algo se sabe sobre los usuarios de 4chan.org. La mayoría son varones de entre 18 y 25 años de edad, y provienen de Norteamérica, Europa y Asia.

El grupo de activistas pirata ha retomado del foro de 4chan.org el mismo principio organizativo. La libertad para publicar lo que sea. Hay numerosas discusiones, pero no hay estructuras jerárquicas ni líderes dentro del grupo.

En cuanto a objetivos puede verse una cierta sintonía entre las entradas que se leen en el foro y las acciones convocadas por los piratas internautas. Con sus contribuciones, los usuarios buscan entretener, provocar rechazo o escandalizar, pero por lo general no tienen un objetivo político, más allá de rebelarse contra autoridades e instituciones del Estado, del mundo financiero, e incluso contra la autoridad paterna.

Alarde de poder

Las acciones de Anonymous también ocurren bajo la misma lógica. Atacan empresas y organizaciones consideradas poderosas y también buscan escandalizar, pero además hacen alarde de poder.

El ataque a la empresa de seguridad estadounidense ha provocado rechazo entre algunos internautas como el bloguero bieloruso Eugeny Morozov, que lo califica como una acción muy ingenua que demuestra lo limitados que son los conocimientos y la manera de pensar de los piratas de Anonymous.

El Chaos Computer Club (CCC) tampoco ve con buenos ojos la última acción de los piratas enmascarados. La portavoz Constanze Kurz criticó el robo de datos de tarjetas de crédito de los clientes de Stratfor, señalando que eso contradice la ética de los piratas informáticos, con la que está comprometido el CCC. “Nuestro principio sigue siendo utilizar los datos públicos y proteger los datos privados”, afirma.

“Las acciones políticas de Anonymous a veces despiertan simpatía, por supuesto, pero en este caso muchas personas han resultado perjudicadas individualmente y con eso no nos podemos identificar”, concluye.

AutorJörg Brunsmann/ Eva Usi

Edición: Emilia Rojas

DW recomienda

Publicidad