La Unión Europea, en la encrucijada de Colombia | América Latina | DW | 11.03.2020
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América Latina

La Unión Europea, en la encrucijada de Colombia

Tras criticar sus informes, el presidente colombiano volvió a poner buena cara a la comunidad internacional. ¿Borrón y cuenta nueva? Sobre el papel de Bruselas en esta encrucijada, DW habló con la directora de la FIDH.

Kolumbien Marsch für Opfer von Staatsverbrechen in Bogota (imago images/Agencia EFE/C. Ortega)

Marcha en Colombia por las víctimas de crímenes de Estado, Bogotá,06.03.2020

"Que el presidente Duque reiterara ante Antonio Guterres que no piensa finalizar el mandato de la Oficina de la Alta Comisionada de Derechos Humanos, y que Naciones Unidas es bienvenida en Colombia, está en gran contraste con las reacciones de hace unos días”, dice a DW Jimena Reyes, directora para las Américas de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH).

Tanto el informe de la Oficina de la Alta Comisionada, Michelle Bachelet, como el del relator especial para defensores de derechos humanos, Michel Forst, evidencian fallas, tanto en la política de seguridad como en la implementación del acuerdo de paz. 

New York UN Treffen Guterres Duque (UN Photo/E. Debebe)

Antonio Guterres, secretario general de Naciones Unidas, e Iván Duque, presidente de Colombia. Nueva York, 09.03.2020

El aumento de masacres en 2019, el bajo porcentaje en el esclarecimiento de asesinatos o la falta de agilidad en la reincorporación de los excombatientes son algunas de las observaciones que resaltan los informes.

La UE, socia de Colombia desde 2013

Tanto la ONU como la Unión Europea apoyan y monitorean la implementación de esos acuerdos. Y aunque desde la UE  no hubo un llamado de atención formal al gobierno colombiano, desde la delegación de la UE en el país y desde las representaciones diplomáticas europeas se viene expresando preocupación por el incremento de la violencia que se registra en ese país.

"No se ha hecho una crítica del rechazo a las constataciones de Naciones Unidas, pero es muy probable que haya habido discusiones discretas. Es una estrategia que suele utilizar la UE”, sigue Reyes.

Cabe recordar que la UE mantiene con Colombia, su socio desde el 2013, un diálogo anual sobre derechos humanos y que, además, es garante de la implementación del proceso de paz.

Con apoyo político, un fondo fiduciario para proyectos tanto de reincorporación de excombatientes como de desarrollo rural, Europa -principal inversionista del país- pretendía aportar a la consolidación de este complejo  proceso. También hay en juego fondos de cooperación técnica y préstamos del Banco Europeo de Inversiones.

Datos versus discursos                                                                                                                 

En este sentido, "a Colombia sí le importa su imagen en el escenario multilateral, y probablemente por eso bajó el nivel de crítica a la ONU”, analiza la directora de la FIDH.

Por otro lado, "el gobierno de Duque maneja dos discursos: uno, soberanista, para contentar al ala más conservadora del país, que nunca ha querido el acuerdo. Otro, para la escena internacional, cuyo apoyo pretende preservar”, añade. 

Pero los datos son elocuentes. Si hace 20 años, en 700 de los más de 1.100 municipios colombianos se vivenciaba el conflicto, en este momento son 130. Pero, según datos de la revista colombiana Semana, en 2019 eran 86.  "Es absolutamente lamentable que se esté desperdiciando tanto tiempo en hacer sonrisas, por un lado, y críticas por otro”, subraya Reyes.

"Necesitamos que haya un reconocimiento de la gravedad de la situación: asesinatos de líderes sociales, el retorno del paramilitarismo y falta de voluntad proactiva para implementar ese acuerdo”, puntualiza Reyes. En su opinión, sería imperativo comenzar lo antes posible a seguir las recomendaciones de Naciones Unidas.

Kolumbien UN Sondergesandter Michel Forst (Getty Images/AFP/R. Arboleda)

Michel Forst, relator especial de Naciones Unidas para defensores de derechos humanos

¿Cuáles son las recomendaciones? "Básicamente, se mueven en dos ejes: la implementación del acuerdo, en cuanto a la lucha contra el paramilitarismo y la sustitución de cultivos ilícitos. Y la protección de excombatientes y líderes sociales”, resume Jimena Reyes.

Con respecto a la tendencia del gobierno de Duque a enfocar la atención en el narcotráfico como el principal actor de la violencia colombiana, Reyes responde: "Implementar los acuerdos de paz es también un primer paso en ese sentido. Los territorios abandonados por las FARC –que deberían recibir la atención del gobierno- están cayendo en manos de paranarcos y nuevos carteles, también mexicanos”.

Belgien Kolumbianischer Präsident Ivan Duque trifft Federica Mogherini (picture-alliance/AA/E. Herrera)

Iván Duque en su primera visita a Bruselas después de asumir como presidente de Colombia, con Federica Mogherini, entonces Alta Representante para la Política Exterior Europea, 24.10.2018

En la encrucijada

Cabe recordar, que desde antes de la firma del acuerdo comercial, la UE condicionaba el acceso al mercado europeo a la lucha contra el narcotráfico. "También por eso, apoyada por la sociedad civil, apostó fuertemente por los acuerdos”, recuerda Reyes. En este sentido, la directora de la FIDH, si bien reconoce el esfuerzo financiero y político, dice que, de Bruselas "echamos en falta un mayor nivel de crítica y presión utilizando los instrumentos más contundentes”.

¿Instrumentos como cuáles? "Recordemos la cláusula sobre derechos humanos que está en el acuerdo”, dice Reyes. "Bogotá está en la encrucijada. Es muy importante que la UE sepa presionar lo suficiente para que Colombia se quede del lado de la comunidad internacional constructiva”, concluye.

(cp)

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