La tercera vía de François Hollande | Europa | DW | 15.01.2014
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Europa

La tercera vía de François Hollande

El presidente busca la senda entre el capitalismo y el socialismo, pero no encuentra eco, sobre todo entre sus seguidores.

Luego de un año y medio en el cargo, el presidente francés abandona la política económica que había aplicado hasta ahora. Así lo anunció el martes (14.01.2014) ante 600 periodistas en el Palacio del Elíseo, en la tradicional conferencia de prensa semestral.

Hollande quiere insuflar nuevas fuerzas a Francia. La senda hacia allí supone nada menos que una vuelta de 180 grados en la política económica practicada hasta ahora: menos Estado benefactor, más mercado y más responsabilidad del individuo. Hollande habla sobre medidas para impulsar la coyuntura económica y ahorros presupuestarios que afectarán también los sistemas de seguridad social. Y sobre todo habla de un “pacto de responsabilidad”, que reducirá los costos para las empresas en 35 mil millones de euros en total, a cambio de mayor empleo.

No obstante, su posición política sigue siendo la misma de antes, afirma: “He sido elegido con el apoyo del Partido Socialista y la izquierda”, proclama. “Claro que sigo siendo un socialdemócrata”, parece verse obligado a afirmar una y otra vez, “pero el pacto de responsabilidad no es otra cosa que un compromiso social y no significa que de pronto me haya transformado en un liberal.”

En el fondo no es nada nuevo

Ya en su discurso de Año Nuevo en televisión, Hollande dejó claro que Francia debe ahorrar 15 mil millones de euros en 2014 y 50 mil millones hasta el 2017. Para controlar cada uno de los gastos ha creado incluso una nueva autoridad: el “Consejo Estratégico del Gasto”.

Frankreich Pressekonferenz Hollande 14.1.2014

Hollande durante la conferecia de prensa: "no me transformé en un liberal"

“Algunos me preguntarán porqué no impulso más la demanda. Les contesto: si para un político de izquierda bastara con continuar aumentando el déficit fiscal, entonces mi antecesor debería ser calificado de extrema izquierda”, dice en un intento de no dejar dudas.

Otro de sus caballitos de batalla es ahora “el motor franco-alemán”. “Las iniciativas para Europa deben venir de Alemania y Francia”, dice. Y agrega: “Debemos hallar una línea común en lo económico y en lo social. La coalición conservadora-socialdemócrata en Alemania acaba de decidir la fijación de un sueldo mínimo nacional. Es un primer paso. Nosotros también debemos equiparar nuestra política impositiva.”

En el siguiente punto aborda la visión de una transformación energética impulsada conjuntamente por París y Berlín: “Alemania va un paso adelante en las energías renovables. Pero en el almacenamiento de energía y en las redes de alta tensión, nosotros vamos adelante. Debemos cooperar sobre todo en la creación de nuevas ramas industriales. Estamos orgullosos de Airbus.¡ Ahora queremos crear empresas conjuntas para la transformación energética!”.

“Sale del armario y se declara un liberal”

También habla de una responsabilidad común en la política de defensa. “Estrechos contactos entre la canciller conmigo y con mis ministros en todos los temas importantes crearán una nueva dinámica germano-francesa en Europa”, resalta.

Luego pasa a los temas, también urgentes, de educación, juventud y salud. En total dos horas y media habla Hollande antes los periodistas reunidos. Los comentaristas en los noticieros de la noche dirán más tarde que ahora se parece más a un Gerhard Schröder que a un Lionel Jospin y recuerdan sus promesas electorales: 75 por ciento de impuesto a los ricos y una alianza de los países del sur de Europa contra el “dictado de austeridad” de Angela Merkel.

Los sindicatos, por su parte, le echan en cara haber abandonado sus antiguos modelos de pensamiento. “Sale del armario y ahora se declara un liberal”, dice por ejemplo Jean-Claude Mailly, secretario general del sindicato Fuerza Obrera. Y agrega lapidariamente: “Su problema no es ya la política de empleo, sino cómo satisfacer a los empleadores. Quiere regalarles 35 mil millones y después ver qué pasa. Eso es un brusco cambio hacia el liberalismo económico. Y eso es peligroso. Hollande es el presidente de Francia y no el de los empresarios”.

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