“La tercera orilla”: explosión ante el dominio paterno | Cine | DW | 13.02.2014
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Cine

“La tercera orilla”: explosión ante el dominio paterno

El drama adolescente de la argentina Celina Murga, que cuestiona el machismo conservador en la provincia argentina, cosechó aplausos en su estreno y compite por los Osos de Oro y de Plata de la Berlinale.

La cineasta argentina Celina Murga en Berlín.

La cineasta argentina Celina Murga en Berlín.

“La tercera orilla”, un proyecto de cinco años de preparación, fue rodada en la ciudad de Paraná, de donde Murga es originaria. Es el tercer largometraje de ficción de la directora de “Ana y los otros” y “Una semana solos”. Su documental “Escuela Normal” fue exhibido en la sección Forum de la Berlinale hace dos años. Apadrinada por el cineasta estadounidense Martin Scorsese, la cinta protagonizada por Alian Devetac, un actor no profesional que encontró Murga en un casting, relata la historia de un joven que se rebela a la dominación y doble juego de su padre, del que recibe dinero, pero que tiene relegada a su madre y a sus hermanos a un segundo plano, porque tiene una segunda familia. El hijo resiste, hasta que se rebela de manera devastadora.

DW: ¿Cómo se siente con su película en la sección oficial de la Berlinale?

Celina Murga: De entrada muy contenta de poder participar en la Berlinale y que mi película esté en la sección de competencia. Eso es ya un premio y lo estamos disfrutando.

¿Cómo llegó a este tema?

Siempre parto de algún elemento anclado en la realidad. Ya venía escuchando de algunos casos de familias paralelas en algunas zonas del país, sobre todo en la provincia. Empecé a preguntarme cómo se daban estas situaciones tan particulares y también tenía yo la idea de trabajar con un protagonista masculino. En mis películas anteriores las protagonistas han sido mujeres y me interesaba el desafío de poder contar la historia a través de los ojos masculinos. Pero es una historia que tiene fuertes componentes sobre la idea de la masculinidad que se ve en ciertos sectores de la sociedades tradicional argentina. Así fuimos llegando a la historia y al personaje.

El padre del protagonista es dominante e insensible hacia las personas de su entorno, pero no es un monstruo. ¿Cómo construyó el personaje de Jorge, interpretado por Daniel Veronese?

Me interesaba construir con el padre un personaje que pudiera tener su volumen y sus matices. Queríamos evitar la obviedad de mostrarlo de un solo color. Si bien claramente es un personaje que uno puede cuestionar socialmente, no queríamos que fuera tan fácil caer en el papel de enjuiciarlo como un personaje malo. El desafío fue construirlo de manera tal que tuviera sus matices, sus ambigüedades, y que no fuera el típico padre dictador y violento que podría haber sido.

Fotograma de La tercera orilla.

Fotograma de "La tercera orilla".

El padre es el punto de partida para la actitud escéptica con la que se ve al protagonista, Nicolás, un adolescente de 17 años. Todo se lo guarda, pero tiene un profundo resentimiento a su padre. ¿Por qué no se le enfrenta?

Nicolás está resistiendo y conteniendo una situación de enojo y de sufrimiento. ¿Por qué no enfrenta al padre? Me parece que la respuesta tiene que ver con que si él enfrenta al padre clara y directamente pone muy en riesgo a su madre y a su familia, a la que él quiere y protege. La película cuenta sobre ese amor y esa protección que él siente hacia su núcleo más íntimo, pero que necesita romper y encontrar su propia voz, su propio camino e identidad.

El desenlace toma desprevenido al espectador…

Nos interesaba que el personaje no anunciara lo que iba a pasar. Cuando yo investigué esos casos de familias paralelas también me encontré con distintas reacciones y salidas, y me interesaba que el personaje no anunciara cuál iba a ser su reacción. Podría pasarnos a cualquiera de nosotros y sin anunciarse, eso me interesaba plasmarlo.

Sobre todo ayuda el carácter contemplativo del protagonista, que habla poco, pero en ningún momento es violento...

Para su entorno más inmediato es una especie de fantasma. Nadie se da cuenta de lo que le pasa y de lo que está sufriendo. Pero de alguna manera la idea es que el espectador vaya viendo a través de su mirada, a través del cambio de su expresión, esa transformación, que es sutil pero es contundente. Para mí era importante que su entorno no se diera cuenta de lo que le pasa. Eso magnifica su sufrimiento porque nadie lo ve realmente. Nadie le da un lugar. Pero el espectador que está todo el tiempo con él y ve lo que él, va notando ese cambio.

Celina Murga en conversación con DW.

Celina Murga en conversación con DW.

El rostro de ese chico reservado y siempre en observación es el hilo conductor de la película. ¿Es algo intencional?

Es claramente una película llevada adelante por un único protagonista. Desde el principio resultaba muy clara la necesidad de que todo fuera contado a través de su mirada, de lo que él ve y lo que siente a partir de lo que va pasando. Por eso era muy importante desde el casting encontrar a alguien que pudiera tener esa profundidad y esa complejidad en la mirada. Alian fue alguien que desde el primer día que lo conocí me transmitió algo muy particular, porque era alguien que podía mostrar miedo y a la vez desafío con la mirada.

¿El showdown, el momento en el que Nico prende fuego a la casa de campo y al auto -una violencia que no se espera- refleja la realidad según los casos que ha observado?

Hubo casos parecidos a este dentro de mis investigaciones. Incluso hubo casos de asesinatos. Niños o jóvenes matando a sus padres. Desde la escritura del guión decidimos no ir por ese lugar porque queríamos que el personaje pudiera tener redención y una salida. Por eso la decisión de la muerte en el final no fue una opción, pero ha habido casos. Se trata de estructuras familiares en donde la mentira es la base de la construcción social y familiar que puede generar reacciones de este tipo.

Martin Scorsese fue su mentor de guión. ¿Qué papel ha tenido?

Yo conocí a Scorsese a partir de una beca que me relacionó a él en plan de maestro-discípulo. Él participó en el proceso de escritura del guión. Yo iba escribiendo el guión y lo charlábamos, él lo leía y me hacía observaciones sobre los personajes. Cuando terminó el proceso de escritura, él quiso continuar vinculado al proyecto y decidió ser el productor ejecutivo de la película. Más allá de que ha sido una gran experiencia, algo muy enriquecedor poder conversar con él tanto sobre el guión como sobre los personajes, o sobre el cine, fue muy fructífero a la hora de cerrar los acuerdos financieros para producir la película.

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