La tecnología inteligente impulsa el cambio energético en Alemania | Ciencia y Ecología | DW | 11.10.2017
  1. Inhalt
  2. Navigation
  3. Weitere Inhalte
  4. Metanavigation
  5. Suche
  6. Choose from 30 Languages
Publicidad

Ciencia y Ecología

La tecnología inteligente impulsa el cambio energético en Alemania

La digitalización está impulsando el cambio energético en Alemania. Casas productoras de energía, redes inteligentes e instalaciones de almacenamiento de energía limpia permitirán a los alemanes ser más ecológicos.

A primera vista parece como si una brillante estación espacial negra hubiera aterrizado en el centro de Berlín. Desde el pasillo hasta las ventanas en el techo de la estructura cúbica, rodeada por edificios históricos y de posguerra, se pueden ver aparatos increíbles. Al examinarlo más de cerca, esta inusual construcción no resulta ser intergaláctica, pero sí muy futurista. Es un prototipo de casa inteligente, diseñado para ayudar a Alemania en el camino hacia un futuro sin carbón.

Paneles solares fotovoltaicos, sutilmente disfrazados, recubren el tejado y el exterior del edificio generando energía renovable a los residentes y a sus vehículos ecológicos. Las cintas de carga inalámbricas, cerca de la entrada, permiten estacionar y dejar cargando el coche eléctrico, así como la bicicleta electrónica, sin enchufes ni cables.

"Es como una mini-central eléctrica”, dice Nikolas Klostermann-Rohleder, experto del Centro para la Energía, la Construcción, la Arquitectura y el Medio Ambiente de Hamburgo, que ha participado en el proyecto.

Interior de una casa inteligente en Berlín (Fuente: Schwarz/BMVBS)

No se trata de una nave extraterrestre, el F87 es un hogar inteligente y energéticamente eficiente, situado en el centro de Berlín.

F87, tal y como se llama la casa, es un hogar inteligente que, además de generar su propia energía, utiliza Wi-Fi o Bluetooth para controlar la temperatura, la iluminación y los electrodomésticos. Es uno de los muchos proyectos de alta tecnología para acelerar la transición energética de Alemania, lejos de los combustibles nucleares y fósiles. Después de todo, el país se ha comprometido a abastecer al menos el 80 por ciento de su energía a partir de fuentes limpias para 2050.

Pequeñas ideas con un gran impacto

Las energías renovables suministran alrededor del 35 por ciento del consumo energético de la mayor economía europea, una cifra que aumenta durante los fines de semana cuando disminuye la demanda eléctrica de las empresas. La energía eólica, la biomasa y la energía solar fotovoltaica han experimentado un auge gracias al generoso apoyo estatal – actualmente más de 20.000 millones de euros al año – pero la transición es más importante que el dinero.

Alemania sigue dependiendo en gran medida de la energía nuclear, que se prevé retirar progresivamente en los próximos cinco años, así como el carbón marrón o lignito, un conocido contaminante, que todavía genera alrededor de una cuarta parte de la electricidad total.

La cuota de energías renovables en la combinación energética está aumentando rápidamente, pero todavía no hay suficiente energía limpia para abastecer a toda la economía. Además, los combustibles fósiles y la energía nuclear se siguen utilizando como apoyo a los suministros intermitentes e impredecibles provenientes de la energía solar y eólica. Aquí es donde entran en juego innovaciones como F87.

La casa está equipada con un generoso acumulador de energía eléctrica, reciclado a partir de baterías usadas de coches eléctricos, lo que permite a sus habitantes aprovecharse de energía limpia hecha en casa, incluso cuando se esconde el sol. Durante su año de prueba, una familia de cuatro miembros vivió dentro de sus paredes bien aisladas, generando hasta un excedente energético por un valor de 1.600 euros (1.881 dólares).

Coches eléctricos cargándose fuera de una casa energéticamente eficiente (Fuente: Schwarz/BMVBS)

Las regletas de carga inalámbricas permiten la carga de coches eléctricos sin cables ni enchufes.

Punto de inflexión

A pesar de su etiqueta de prototipo, Klostermann-Rohleder afirma que F87 "ya no es sólo un proyecto modelo”. Las aplicaciones inteligentes utilizadas en la casa de vanguardia ya han sido incorporadas a más de 30 hogares en todo el país.

Björn Grindberg, de Climate-KIC, una organización público-privada con sede en Berlín que trabaja por un futuro con cero emisiones de carbono, describe el historial del cambio de modelo energético como un "coctel mixto”, pero afirma que tales innovaciones técnicas han dado lugar a un punto de inflexión, que cambiarán la forma en que utilizaremos la energía en el futuro.

"En el pasado, los dispositivos conectados eran chismes mal diseñados para aficionados técnicos, pero hoy en día las aplicaciones domésticas inteligentes están a punto de convertirse en la corriente dominante”, aclara Grindberg.

Las encuestas también lo confirman. Según el instituto alemán de investigación de mercado GfK, cerca del 72 por ciento de los encuestados cree que la idea de una vivienda inteligente es atractiva, y el 51 por ciento está especialmente interesado en soluciones energéticas e iluminativas inteligentes.

Redes inteligentes

Entre las empresas, que se encuentran transformando la industria eléctrica tradicional se encuentra Tado, con sede en Múnich, fabricante de termostatos inteligentes y aplicaciones que permiten a los usuarios controlar remotamente el aire acondicionado desde sus smartphones, reduciendo drásticamente el consumo de energía. Otras empresas ofrecen sistemas de almacenamiento de energía renovable. De modo que, cada vez más clientes pueden conectarse a redes inteligentes, que utilizan comunicaciones digitales para equilibrar la oferta y la demanda de una forma nueva, y a una escala más pequeña.

En términos prácticos, esto permite conectar los contadores inteligentes de lavadoras, frigoríficos o máquinas de fábrica, y programar su puesta en marcha cuando el consumo eléctrico es más barato. Por ejemplo, cuando brilla el sol o sopla el viento. Los expertos consideran por ello que estas redes inteligentes son un paso clave para explotar el potencial de las energía renovables intermitentes, ajustando la demanda a la oferta y no al revés.

Central nuclear en Alemania (Fuente: picture-alliance/dpa)

A medida que Alemania se aleja de la energía nuclear y los combustibles fósiles, la producción eléctrica se va descentralizando.

"La difusión de contadores y sistemas inteligentes de gestión energética puede acelerar la transición energética alemana”, dice a DW Andreas Krämer, fundador y director emérito del Instituto Ecológico de Berlín.

Autonomía energética

Un protagonista destacado en esta revolución es el proveedor de sistemas de almacenamiento de energía, Sonnen. Fundada en 2010 en Wildpoldsried, una aldea bávara que ahora se abastece completamente de energía renovable, la empresa ha sido nombrada como una de las 1.000 empresas con mayor crecimiento de Europa, según el Financial Times.

Villa bávara de Wildpoldsried (Fuente: Public Domain, R. Mayer)

Wildpoldsried, al sur de Alemania, funciona completamente con energías renovables y es la sede del fabricante de almacenamiento energético Sonnen.

Ha creado redes inteligentes para conectar a los consumidores y formar comunidades, que permiten a los usuarios de una parte de Alemania acceder a energía renovable barata de otras partes del país, lo que ayuda a contrarrestar las variaciones climáticas regionales. Con consignas publicitarias como "es hora de declarar su independencia”, la compañía ha atraído a muchos consumidores que buscan autosuficiencia energética.

"La primera fase del cambio energético a principios del año 2000 se basó en el hardware, pero los próximos pasos no se pueden dar sin tecnologías de la información inteligentes”, explica Philipp Schröder, director general de ventas y marketing, refiriéndose a la oferta del país para abandonar el carbón y la energía nuclear.

"Creemos que el futuro de la energía se parecerá bastante a nuestra Comunidad-Sonnen, una red virtual compuesta por miles y, más tarde, millones de productores de energía descentralizados, los llamados "prosumidores” (aquellos que consumen y producen energía), sistemas de almacenamiento y consumidores”.

Thomas Klaas, que vive con su esposa en una casa de madera roja en el tranquilo pueblo de Leegebruch, al norte de Berlín, es uno de ellos. Tiene 52 paneles solares en el tejado de su casa y recientemente los ha conectado a tres baterías de Sonnen, apiladas en un armario.

"Sienta bien saber que somos autónomos”, dice, añadiendo que su decisión fue evidenciada a principios de este año cuando las fuertes lluvias provocaron un corte de suministro eléctrico en su barrio. "Los vecinos se acercaron a ver si nuestra electricidad también se había ido. Resultó que éramos los únicos que teníamos luz”, cuenta.

Autor: Jess Smee

 

DW recomienda