La nueva carrera armamentista | El Mundo | DW | 06.08.2003
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El Mundo

La nueva carrera armamentista

Se conmemora el 58 aniversario del ataque nuclear contra Hiroshima, con numerosos llamados al desarme. Pero la carrera armamentista parece entrar a una nueva fase, con Estados Unidos a la cabeza.

Depósito sobre la cubierta de un portaaviones estadounidense.

Depósito sobre la cubierta de un portaaviones estadounidense.

El 6 de agosto de 1945 las fuerzas aéreas estadounidenses lanzaron la primer bomba atómica sobre la ciudad japonesa de Hiroshima. Tres días después le siguió otra que arrasó Nagasaki. Unas 200,000 personas murieron instantáneamente, pero el saldo fue aún mayor, 100,000 heridos y numerosos muertos a posteriori afectados por las radiaciones.

Die Atombombe von Hiroshima

Ataque sobre Hiroshima.

"Es un escándalo que se destinen mundialmente más de 900,000 millones de dólares a la carrera armamentista mientras que a los programas de desarrollo se destinan 57 mil millones", dijo la ministra alemana para la Cooperación y Desarrollo, Heidemarie Wieczorek-Zeul.

La organización "Cooperación para la Paz" pidió al gobierno alemán que adopte una postura internacional más enérgica a favor de que se mantenga el Tratado de no Proliferación Nuclear. La organización advierte sobre una modernización permanente de las armas atómicas, lo que se traduce en una grave amenaza para la humanidad. Numerosos países como Irán, Corea del Norte, India, Paquistán e Israel justifican la posesión de armamento nuclear como medio intimidatorio y aseguran que sus programas nucleares tienen fines pacíficos. Francia lleva más de 30 años realizando pruebas atómicas en el sur del pacífico, lo cual, según el presidente Jacques Chirac, "ha colocado a Francia en una posición de potencia mundial que goza de independencia, autonomía y respeto".

Estrategia estadounidense

Die Superbombe der USA - MOAB

Super bomba MOAB

Durante esta semana tiene lugar en Estados Unidos una reunión secreta entre expertos nucleares para definir la estrategia del futuro arsenal nuclear estadounidense. La guerra fría, en la que dos superpotencias se intimidaban mutuamente con su arsenal nuclear, ha terminado. El Pentágono lo sabe y sostiene que el arsenal tradicional que posee Estados Unidos tampoco sirve ya para combatir a Estados ‘rebeldes’ que poseen armamento de destrucción masiva ni a organizaciones terroristas. La administración Bush quiere desarrollar mini-bombas nucleares flexibles, que puedan ser utilizadas para eliminar depósitos subterráneos de armamentos químicos y biológicos.

"Si Estados Unidos no logra desarrollar cabezas nucleares capaces de estallar bajo tierra, el mensaje que damos al mundo es que vale la pena construir búnkers subterráneos", dijo hace unos días el jefe del Pentágono Donald Rumsfeld.

Donald H. Rumsfeld

Donald Rumsfeld.

Una bomba atómica de cinco kilotones de potencia tendría que alcanzar los 200 metros de profundidad antes de estallar, lo que resultaría imposible desde un lanzamiento aéreo. Según expertos estadounidenses, los daños colaterales serían enormes. El congreso de Estados Unidos ha relajado la prohibición del desarrollo de mini-bombas atómicas pero sigue debatiendo sobre los fondos para financiarlo. Organizaciones no gubernamentales temen que esto sea el inicio de una nueva carrera armamentista y el fin del Tratado de no Proliferación nuclear.

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