La madre era neandertal: descubren restos de una niña mezcla de dos especies humanas distintas | Ciencia y Ecología | DW | 23.08.2018
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Ciencia y Ecología

La madre era neandertal: descubren restos de una niña mezcla de dos especies humanas distintas

Científicos encontraron los restos de una mujer prehistórica cuya madre era neandertal y cuyo padre pertenecía a otro grupo extinto de familiares humanos conocido como denisovanos.

Neandertal-Museum in Mettmann (Imago/F. Jason)

Figura de cera en el Museo Neandertal en Mettmann, Alemania

Denny fue una niña producto de dos especies. Su madre era neandertal, pero su padre era denisovano, una especie distinta de humano primitivo que también circuló por el continente euroasiático hace 50.000 años, informaron científicos el miércoles (22.08.2018) en la revista Nature. Apodada Denny por los científicos de la Universidad de Oxford, Denisova 11, su nombre oficial, tenía al menos 13 años cuando murió, por razones desconocidas.

"Sabíamos por investigaciones previas que los neandertales y los denisovanos debían haber tenido hijos en algún momento, pero nunca pensamos que podríamos llegar a tener tanta suerte y encontrar una descendencia real de ambos grupos", explicó uno de los autores, la investigadora Viviane Slon, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, ubicado en Leipzig (Alemania).

El hallazgo se hizo gracias a un pequeño fragmento de hueso. "Este fragmento formaba parte de un hueso más largo y por ello podemos estimar que el individuo tenía al menos 13 años", dijo la especialista Bence Viola, de la Universidad de Toronto (Canadá).

Encontrado en Rusia, analizado en Alemania

Los restos fueron encontrados en 2012 en la cueva de Denísova (Siberia) por investigadores rusos. El hueso fue trasladado a Leipzig para ser sometido a un análisis genético, en el cual comprobaron que se trataba de un homínido. El análisis del ADN del hueso no dejó lugar a dudas: los cromosomas eran una mezcla 50-50 de neandertal y denisovano, dos especies distintas de humanos primitivos que se dividieron entre 400.000 a 500.000 años atrás.

"Inicialmente pensé que se trataba de un error en el laboratorio", dijo el profesor del Instituto Max Planck Svante Pääbo, quien identificó el primer denisovano hace una década en el mismo sitio.

Denisovan Fossilien (picture-alliance/AP Photo/B. Viola)

Investigadores excavan una cueva en busca de fósiles denisovanos en el área del macizo de Altái, en Rusia.

Una práctica más común de lo que se esperaba

En todo el mundo, se han secuenciado menos de dos docenas de genomas humanos tempranos de hace 40.000 años –neandertal, denisovano, Homo sapiens–, y las posibilidades de tropezar con un híbrido de mitad y mitad parecían infinitamente pequeñas. O nulas.

"El hecho de que encontráramos a este individuo con orígenes mezclados de neandertal y denisovano sugiere que se cruzan mucho más a menudo de lo que pensábamos", dijo Slon. Pääbo estuvo de acuerdo: "Debieron haber tenido hijos muy a menudo juntos, de lo contrario no hubiéramos tenido tanta suerte".

Un Homo sapiens de 40.000 años mezclado con un neandertal, recientemente encontrado en Rumania, también refuerza esta noción. Pero la evidencia más convincente de que el encuentro sexual entre especies en Eurasia del Pleistoceno tardío era común radica en los genes de los humanos contemporáneos.

Alrededor del dos por ciento del ADN de personas no africanas en todo el mundo se origina con los neandertales, según muestran estudios anteriores. Los restos de denisovanos también están muy extendidos, aunque de manera menos uniforme. "Encontramos rastros de ADN de denisovanos –menos del uno por ciento– en toda Asia y entre los nativos americanos", dijo Pääbo. "Los aborígenes australianos y las personas en Papúa Nueva Guinea tienen alrededor del cinco por ciento", agregó.

¿Extinción por afecto?

Tomados en conjunto, estos hechos respaldan una respuesta novedosa a la acaloradamente debatida cuestión del porqué los neandertales desaparecieron hace unos 40.000 años. Hasta ahora, su misteriosa extinción ha sido atribuida a las enfermedades, al cambio climático, al genocidio a manos del Homo sapiens o alguna combinación de los anteriores. Pero, ¿qué pasaría si nuestra especie, al llegar en oleadas desde África, abrumara a los neandertales, y quizás a los denisovanos, con afecto más que con agresión?

FEW (AFP, EFE, AP)

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