La joya de Moscú: bailarina rusa se luce en El Cairo con su danza del vientre | Cultura | DW | 01.12.2019
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Cultura

La joya de Moscú: bailarina rusa se luce en El Cairo con su danza del vientre

La danza del vientre le pertenece a oriente como el vodka le pertenece a Rusia, ¿o no? En Egipto, cuna del tipo de danza oriental, muchos bailarines exitosos provienen de Europa del Este.

"Johara", que en árabe significa la "joya", es una de las bailarinas de danza del vientre más populares de El Cairo, Egipto. Tiene un millón de seguidores en Instagram y recibe pedidos para actuaciones en fiestas, clubes y bodas en hoteles de lujo.

En uno de sus últimos vídeos, donde la joven de 31 años aparece bailando, se destaca con su atuendo deslumbrante: un sujetador de seda decorado con largas cadenas brillantes, y una falda con una abertura en el costado, que revela su larga pierna. Su pelo oscuro llega hasta las caderas, sus joyas cascabeles se mueven al  ritmo de la música oriental con movimientos rápidos, mientras los egipcios no dejan de mirarla y filmarla.

"Johara" se llama realmente Ekaterina Andreeva y es de origen ruso. Desde hace algunos años vive y trabaja en El Cairo, el hogar de la danza del vientre. ¿Cómo es que una mujer rusa interpreta exitósamente danzas orientales en El Cairo?

El Cairo es el nuevo hogar de la bailarina Ekaterina Andreeva.(Instagram/joharabellydancer)

El Cairo es el nuevo hogar de la bailarina Ekaterina Andreeva.

Inspiración de Brasil

Ekaterina empezó a bailar cuando tenía tres años, desde ballet, bailes estándar y latinoamericanos. A los 13 años "perdió" a su pareja de baile, típico en Rusia según ella. Los hombres bailarines son escasos y muchas veces "muy usados” por bailarinas que compiten entre sí. Mirando hacia el pasado, es más bien una coincidencia feliz: se puede ser también exitoso bailando solo, cuando el tipo de baile lo permite.

En 2001, la telenovela brasileña El Clon llegó a la televisión rusa y fue un éxito. La danza del vientre de la actriz principal inspiró a muchos en Rusia. Ekaterina recuerda: repentinamente había cursos en todas partes, también en los gimnasios, donde conoció más de cerca el baile. Era justo lo que buscaba, porque no necesitaba una pareja de baile. Riendo, cuenta cómo su madre pensó que era algo bueno, porque hace mucho tiempo que no bailaba y se había vuelto un poco más "gruesa".

Al inicio ella solo bailaba en el restaurante de su padre. Aparte de las técnicas básicas, aprendió sola a bailar la danza del vientre y continúa perfeccionándose. Con éxito, consiguió hacerse maestra y abrió en Moscú su propio estudio de danza del vientre. Al mismo tiempo, terminó dos estudios universitarios: uno en administración de relaciones públicas y otro en traducción de ruso-inglés. Sin embargo, ella siempre lo tuvo claro: "el baile es mi vida”.

En contra de la "rusificación”

El Cairo es conocido tradicionalmente como la "Meca" de la danza oriental; muchos grandes bailarines orientales han aprendido y bailado aquí. Incluso se dice que Henry Kissinger no ha sido capaz de resistirse a ellos. Se dice que Nagwa Fouad fue su bailarina favorita.

Legendarias bailarinas egipcias como Dina Talaat Sayed y Fifi Abdou siguen siendo admiradas y queridas. Sin embargo, las bailarinas de origen ruso tienen más demanda. ¿Por qué?

"La generación antigua de bailarinas egipcias está envejeciendo. Las nuevas generaciones no son tan buenas. Bailarinas extranjeras como Ekaterina llenan este vacío, y con éxito. Algunos días ella actúa en cinco bodas diferentes y a menudo ni siquiera se dan cuenta de que es rusa”, dice Hany Rasem, quien se gana la vida como organizadora de bodas en El Cairo y que regularmente trabaja con bailarinas de danza del vientre como Ekaterina.

 "Debido a que esta no es nuestra cultura, somos cautelosos", dice Ekaterina sobre sí misma y sus colegas. Para ella es importante que la danza se conserve en su forma original y que no se modifique de ninguna manera ni se "rusifique".

Nagwa Fouad (Foto de 1962) es una leyenda de la danza del vientre en Medio Oriente. Se dice que Henry Kissinger fue una admiradora. (picture-alliance/United Archives)

Nagwa Fouad (Foto de 1962) es una leyenda de la danza del vientre en Medio Oriente. Se dice que Henry Kissinger fue un admirador.

Tradición con doble moral

Como muchas sociedades árabes, la sociedad egipcia se ha vuelto más conservadora en las últimas décadas. Hoy se pueden ver más mujeres con velo en las calles de El Cairo que hace diez años. No obstante, las bailarinas de danza del vientre no pueden hacer falta en las bodas. Aún así, en la vida privada y familiar muchos egipcios prefieren no estar asociados con tal profesión. De hecho, la expresión "hijo de una bailarina de danza del vientre" es considerada como un insulto. Es una especie de relación amor-odio, una tradición no exenta de doble moral. Ekaterina dice que su origen ruso, sin embargo, la protege del estigma negativo: "Como extranjera, soy más respetada porque me ven aquí más como artista.

Sin embargo, tratar con las autoridades y sus requisitos no siempre es fácil. La bailarina rusa necesita un permiso de trabajo que es muy caro, que cuesta 22 mil libras egipcias (unos 1.230 euros). Muchos egipcios ricos están dispuestos a pagar por elespectáculo. No obstante, su fama la llevó a estar tres días en la prisión egipcia el año pasado. Las autoridades la acusaron de haber violado las normas legales para los disfraces de danza del vientre con sus ropas, lo encuentraron demasiado provocativo. Tras ser liberada, Ekaterina es más conocida en Egipto que antes. Poco tiempo después de que se retiraron los cargos en su contra, ella se puso el traje de nuevo y sigue bailando, con éxito y sin problemas.

(ju/jov/few)

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